Si tienes este tipo de personalidad, el estrés te dañará más

Jennifer Delgado
Nuestra personalidad influye en la propensión a desarrollar ciertos problemas de salud. [Foto: Getty]
Nuestra personalidad influye en la propensión a desarrollar ciertos problemas de salud. [Foto: Getty]

El estrés ha dejado de ser una opción. Es el nuevo enemigo del mundo moderno. Está en todas partes. Nos acecha para arrebatarnos la tranquilidad y, si nos descuidamos, también la salud. Sin embargo, el estrés no nos afecta a todos por igual.

Las personas con una personalidad Tipo A suelen experimentar un nivel de estrés superior a la media. Por una parte, estas personas se involucran en una mayor cantidad de situaciones potencialmente estresantes y, por otra parte, tienen más dificultades para relajarse y gestionar la ansiedad. Eso las conduce a un círculo vicioso extremadamente dañino.

El desgaste anormal de las sillas que condujo a descubrir la personalidad Tipo A

La personalidad se revela a través de pequeños detalles, como la manera de sentarse y esperar. [Foto: Getty]
La personalidad se revela a través de pequeños detalles, como la manera de sentarse y esperar. [Foto: Getty]

Corría la década de 1950 cuando Meyer Friedman y Ray H. Rosenman estaban estudiando la influencia del colesterol en las enfermedades cardíacas. Su investigación daría un vuelco gracias a una curiosa observación.

En una entrevista concedida a The American Institute of Stress, Rosenman contó: “una perspicaz secretaria de nuestra oficina nos dijo que, a diferencia del resto de los pacientes, las personas con enfermedad coronaria no solían llegar tarde a las citas y preferían sentarse en sillas tapizadas en lugar de elegir las más suaves o los sofás.

“Esas sillas también tenían que ser tapizadas más a menudo que las otras porque los bordes frontales se desgastaban rápidamente. Los pacientes que miraban sus relojes con frecuencia y actuaban con impaciencia cuando tenían que esperar, generalmente se sentaban en los bordes de las sillas de la sala de espera y tendían a dar un salto cuando les llamaban para el examen”.

Los cardiólogos siguieron investigando aquellas pistas y descubrieron una relación entre la propensión a sufrir enfermedades cardiovasculares y tener la presión alta y ciertos rasgos personológicos. Resumieron esos rasgos en lo que denominaron “personalidad Tipo A”, una taxonomía que, si bien es controvertida ya que resulta difícil simplificar en una etiqueta la complejidad de nuestro mundo interior, podría explicar, al menos en parte, por qué algunas personas son más propensas a estresarse que otras.

Los 3 rasgos de personalidad que aumentan la vulnerabilidad ante el estrés

1. Competitividad: Cuando el mundo es una lucha

El mundo no es una competición, no tenemos que demostrar nada a nadie. [Foto: Getty]
El mundo no es una competición, no tenemos que demostrar nada a nadie. [Foto: Getty]

Las personas con una personalidad Tipo A tienen una fuerte orientación al logro, son muy competitivas y a menudo perfeccionistas. Se esfuerzan por ganar incluso en situaciones que no son intrínsecamente competitivas, por lo que no es extraño que terminen viendo las relaciones interpersonales como una competición.

Ese nivel de competitividad suele convertirse en una espada de Damocles porque añade una tensión innecesaria a su día a día, como comprobó un estudio realizado en la Universidad Nacional de Singapur.

El exceso de competitividad también les impide relajarse e incluso disfrutar de sus logros porque siempre tienen la vista puesta en el próximo objetivo. Dado que no conciben su vida sin estar persiguiendo continuamente algo, se niegan la posibilidad de tomarse un respiro. Eso las conduce a un estado de hiperexcitación nerviosa.

2. Impaciencia: La carrera contra el tiempo

No puedes desacelerar el tiempo, pero puedes desacelerar tu vida. [Foto: Getty]
No puedes desacelerar el tiempo, pero puedes desacelerar tu vida. [Foto: Getty]

Experimentar una sensación de urgencia constante, como si las 24 horas del día no fueran suficientes, no contribuye a aliviar el estrés. Quienes tienen una personalidad Tipo A parecen estar inmersos en una lucha constante contra el reloj. Es como si el tiempo no les alcanzara, como si las manecillas pasaran más rápido para ellos que para el resto de los mortales.

Como resultado, estas personas se impacientan mucho con los retrasos y no soportan el tiempo improductivo. Ello les lleva a programar actividades demasiado ajustadas que les obligan a hacer malabares con el tiempo o les abocan a la multitarea.

Aunque estas personas dispongan de tiempo de sobra, harán las cosas lo más rápido posible para “aprovechar” el tiempo restante en algo más. Esa sensación de urgencia permanente acelera su ritmo interno, impidiendo la necesaria relajación a nivel nervioso. Por eso no es extraño que terminen sintiéndose irritables y estresadas.

3. Hostilidad:Cuando la presión desborda

Reaccionar con hostilidad a un problema implica crear otro aún mayor. [Foto: Getty]
Reaccionar con hostilidad a un problema implica crear otro aún mayor. [Foto: Getty]

La impaciencia y la competitividad sientan las bases para una agresividad “flotante”. Las personas con una personalidad Tipo A suelen ser fácilmente irritables, se molestan por cosas pequeñas que para los demás son intrascendentes y suelen reaccionar de manera desproporcionada, a menudo con hostilidad.

Tener siempre los nervios a flor de piel hace que estas personas sean más propensas a tener problemas en sus relaciones interpersonales, de manera que suelen crear más conflictos de los que resuelven, autogenerándose una dosis de estrés añadida.

Esa tendencia a reaccionar con hostilidad genera cambios sustanciales en su actividad simpática, lo cual implica un aumento de la tensión muscular, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y neurotransmisores como el cortisol y la adrenalina, como comprobaron investigadores del University College de Londres.

¿Se pueden atenuar esos rasgos de personalidad?

El mejor momento para relajarte es cuando no tienes tiempo para ello porque es cuando más lo necesitas. [Foto: Getty]
El mejor momento para relajarte es cuando no tienes tiempo para ello porque es cuando más lo necesitas. [Foto: Getty]

La relación entre la personalidad y la salud no es nueva. Se sabe que algunos rasgos personológicos pueden hacer que seamos más propensos a desarrollar ciertos trastornos psicológicos y enfermedades.

Las personas con una personalidad Tipo A pueden caer en un círculo vicioso en el que su impaciencia y competitividad aumenta tanto el nivel de estrés que reaccionan con hostilidad, lo cual les genera nuevos problemas. A la vez, esos rasgos personológicos se convierten en obstáculos para gestionar de manera adecuada el estrés, cerrando así un bucle malsano.

De hecho, algunas de las técnicas más eficaces para aliviar el estrés, como la meditación mindfulness o la coherencia cardíaca, pueden ser extremadamente frustrantes para quien tiene una personalidad Tipo A. Estar sentados tranquilamente puede llegar a ser un reto enorme para quienes quieren “aprovechar” cada segundo y han vivido durante años inmersos en un torbellino de actividad.

La buena noticia es que la personalidad puede cambiar, está en nuestras manos atenuar los rasgos que pueden ser dañinos para nuestra salud y equilibrio emocional. Si las técnicas de relajación convencionales no funcionan, podemos probar practicar ejercicio físico o realizar caminatas en la naturaleza ya que estas actividades aportan los mismos beneficios.

También es importante realizar un ejercicio de introspección. Cambiar es difícil, pero si nuestra salud y bienestar están en juego, vale la pena. No se trata simplemente de intentar ser más pacientes, menos competitivos y reaccionar con tranquilidad sino de realizar un cambio más profundo en nuestra visión del mundo y la vida. Necesitamos comprender que el descanso y la relajación son tan importantes como la actividad y el trabajo. Y que bajar el ritmo podría ser todo lo que necesitamos.