Si te lo tomas como una ‘broma’, se convierte en un trauma para toda la vida (¡hazle caso!)

Los expertos alertan sobre las graves consecuencias del ‘bullying’ 

No son cosas de niños, y por supuesto que los mayores tienen que meterse. Padres y docentes deben asegurar un clima adecuado para que puedan crecer tranquilos. (Foto: Getty Images)

Tras el último caso de bullying’ que acabó con una niña de 8 años hospitalizada tras recibir una paliza por parte de un grupo de 12 alumnos mayores de su colegio, los expertos alertan de las terribles consecuencias que tienen estas agresiones.

Los insultos, las humillaciones, la intimidación, las amenazas, la persecución, las miradas intimidatorias, las agresiones físicas, constantes y reiteradas en el tiempo persisten día a día en los centros escolares españoles. Y estas prácticas agresivas (que guardan similitudes con la violencia doméstica) acaban causando trastornos de salud mental y “puede marcar para toda la vida”.

“Están llegando a las consultas trastornos depresivos, trastornos bipolares, trastornos de personalidad y alimentarios, casos de abuso de sustancias y de trastornos fóbicos en adolescentes y jóvenes víctimas de ‘bullying’”,  cuenta el  Dr. José Luis Carrasco, especialista, catedrático de Psiquiatría y director de la Unidad de Personalidad y Comportamiento (Orientación familiar y Prevención) del Hospital Ruber-Juan Bravo, de Quirón-Salud, en Madrid.

No se deben justifican episodios de violencia aludiendo a la crueldad propia de un niño. Hay que enseñarle salidas alternativas a la violencia ante un conflicto o frustración. (Foto: Getty Images)

Varios estudios científicos han demostrado que las víctimas tienen más riesgo de depresión, ansiedad e, incluso, de cometer suicidio. Pero no sólo eso. 

El acoso escolar también conduce al fracaso escolar y a la baja autoestima. 

A corto plazo puede causar: depresión, ansiedad, mayor incidencia de enfermedades, pensamientos suicidas, insomnio, dolores de cabeza y estómago o malas notas. 

A largo plazo, además de las enfermedades enumeradas anteriormente, tenemos que sumar: dificultades para confiar en otra gente, menos oportunidades de seguir con la trayectoria académica, aislamiento social y posibilidades de llegar a tener conductas violentas. 

Todo sin olvidar que el acoso produce un daño a veces irreparable a la autoimagen personal y al posterior desarrollo de la autoestima. En años posteriores a la adolescencia se verá traducido en forma de inseguridad personal, ansiedad y temor al fracaso social.

Nunca se debe tolerar el hostigamiento repetitivo y sistemático de un individuo o grupo a otro. (Foto: Getty Images)

¿Cómo se pueden percibir signos de acoso escolar?

Los signos más frecuentes que delatan ser víctima del acoso son: lesiones inexplicables, pérdida o destrucción de objetos de clase o ropa, síntomas psicosomáticos frecuentes como dolor de cabeza, de estómago, mareos, náuseas. 

Además habrá un cambio importante de actitud que se puede traducir en una reticencia a ir al colegio, estrés, cambios en los hábitos alimenticios, dificultad para dormir o pesadillas, pensamientos suicidas, depresión, llanto inexplicable e incontrolado, disminución de la autoestima, malas notas, ataques de rabia o ira en casa, evitación de situaciones sociales, pérdida repentina de amigos y de interés por las cosas, intranquilidad, sentimientos de culpa o conductas de huida y evitación. 

El género también es un factor que determina ciertas prácticas; ellos agraden más que las chicas y ellas sufren más violencia verbal y acoso sexual. (Foto: Getty Images)   

¿Qué deben hacer los padres ante estas señales?

Lo primero es pedir una cita en el centro escolar para establecer qué está pasando y que desde el colegio se ponga en marcha el protocolo de actuación necesario. 

También es importante vigilar los síntomas del menor y acudir a un especialista en caso de depresión, ideas suicidas o persistencia de los síntomas mencionados anteriormente.

¿Qué le tienes que exigir al centro escolar?

Son varias las comunidades autonómicas que tienen desarrollados protocolos de actuación contra el acoso escolar y ya existen varias guías orientativas por parte de asociaciones que orientan en la forma correcta de actuación en los centros. Medidas útiles recomendadas son:

- El director de la escuela cite al alumno acosado y a su familia, para conocer la gravedad del caso y por sobre todo contener al niño.

- Llamar también al acosador y su familia para evaluar la gravedad del caso (nunca confrontar con el estudiante agredido).

- Convocar al equipo docente para exponer la situación y pedir su colaboración en las medidas a tomar.

- Iniciar un procedimiento de mediación restaurativa si las partes lo requieren.

- Establecer un trabajo con los psicólogos del colegio y en el caso de que el colegio tenga un programa de mediación escolar entre pares que sea informado el medidor de la situación.

- Se puede cambiar de grupo a la víctima o al acosador según las circunstancias.

- Observar y vigilar la evolución académica y psicológica a posteriori del joven acosado. Si se observan irregularidades, consultar con un especialista en psiquiatría para descartar el posible inicio de trastornos mentales.

- Realizar charlas, talleres y capacitación de convivencia, empatía y escucha activa para erradicar conductas violentas.

- Los padres tienen derecho a ser informados del caso (sin entrar en detalles) y a exigir un control más exhaustivo sobre lo que sucede dentro del Colegio.

- Debe primar el derecho de la víctima a ser protegida y los centros educativos tienen la obligación de garantizar ese derecho. La forma de garantizar la protección de la víctima consiste en estar abiertos a detectar y descubrir las conductas de acoso y violencia escolar.

- La reincidencia en conductas de acoso escolar deberá ir seguida de la reincidencia de las sanciones, con el debido incremento de la magnitud de la sanción. 

- Es imprescindible proteger a la víctima y sancionar las conductas de acoso. Por el contrario, negar al problema o mirar a otro lado puede tener efectos difíciles de remediar.

Y por supuesto, no está de más solicitar consulta con un psiquiatra especialista en menores es un buen camino para poder establecer el alcance del maltrato y también para poder frenar sus secuelas, a unas edades en las que se está construyendo la personalidad y la autoestima.

También te puede interesar:

¿Verdadero o falso? Destapamos los mitos sobre la gripe en niños 

Adiós al acosador, a los que observan (testigos) y a los que se ríen: Con el KiVA ya no hay ‘bullying’