Si quieres que te cuente la verdad no le exijas que te mire a los ojos

Mónica De Haro

Estas dos cosas no se pueden hacer a la vez (psicólogos dixit)

Mantener el contacto visual al tiempo que se realiza un discurso coherente es prácticamente imposible. Es lo que dice un estudio de la Universidad de Kyoto.

O sea que eso de la función ‘multitarea’ quedaría en entredicho ya que, según los psicólogos japoneses Shogo Kajimura y Michio Naumura, nos vemos obligados a elegir entre una cosa u otra. Es decir, hablar con propiedad o fijar nuestra mirada en la del que tenemos enfrente.

Así que si estás en medio de una acalorada discusión con tu pareja y notas que desvía la mirada, calma, puede que no sea un embustero. Lo que pasa es que no puede simultanear estas dos actividades.

No te fijes tanto en los ojos. El lenguaje no verbal puede darte muchas pistas. ¡Esas las manos! (Foto: Depositphotos/Getty)
No te fijes tanto en los ojos. El lenguaje no verbal puede darte muchas pistas. ¡Esas las manos! (Foto: Depositphotos/Getty)

Una mirada directa denota seguridad y cercanía, y si encima sonreímos, el efecto será brutal. Está científicamente demostrado que nos fiamos más de una persona si nos mira a los ojos y sonríe, además de que nos parece más atractiva. De hecho, sonreír y mirar a los ojos son las claves de la seducción.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿ Es cierto o no que una mirada esquiva puede ser la señal de que no nos cuentan toda la verdad?

No, no necesariamente (¡menos mal!) porque al parecer hay muchos otros factores que intervienen además de la ‘complejidad’ del discurso como los nervios, el miedo, el cansancio, la timidez o la vergüenza.

Aunque por otro lado, los investigadores japoneses afirman que:

Cuanto más complicada es la historia que estás contando (o la excusa que estás elaborando), más difícil se hace mantener el contacto visual

Otro truco para saber si alguien nos está mintiendo es fijarse en la dirección que toman sus ojos. Si mira hacia la derecha, se lo está inventando, mientras que si mira hacia la izquierda está buscando un recuerdo, por lo que está diciendo la verdad. Pues no, va a ser que no. Lo siento, pero al parecer esta creencia tan común no es más que un mito, otro más.

La confianza en tu pareja es importante, si no te fías, díselo. Tenéis que sentar las bases de vuestra relación. (Foto: Rex)
La confianza en tu pareja es importante, si no te fías, díselo. Tenéis que sentar las bases de vuestra relación. (Foto: Rex)

Investigadores de las universidades de Edimburgo, Escocia, y Hertfordshire, Inglaterra, realizaron una serie de estudios para probar si era o no cierto esta teoría y terminaron echándola por tierra. No hay relación alguna entre una mentira y el movimiento de los ojos.

¡Tranquilos! No todo está perdido. Aún hay formas de comprobar si lo que te está contando es o no una milonga. Estas son las pistas:

  1. Escurre el bulto. Si te la está intentando colar está creando una historia ficticia que no ocurrió e intentará por todos los medios reducir el número de veces que se refieren a sí mismos. Por lo que deberías sospechar si no hay muchos yo, mío, etc.

  2. Parece una estatua. Mentir no es fácil, necesitará concentrarse en lo que está diciendo y para eso dejará de hacer todo lo demás, si ha dejado de comer, beber y casi ni se mueve es que está centrado todas sus energías en inventar, inventar e inventar.

  3. Tartamudea. Quien miente, vacila. Si usa muchas interjecciones o frases tipo tipo “umm”, “eh” “como decía”, puede estar mintiendo.

  4. Tarda en responder. No es ninguna chorrada, las pausas son importantes. Una mentira hay que elaborarla, y lleva su tiempo. Si le has pillado y tarda en reaccionar, es trola.

  5. Intenta despistarte. Gesticular y mover las manos más de lo normal es mala señal. Fíajte bien si se tapa la boca, se toca el pelo o se rasca la nariz.

En fin, esperemos que estas pistas te ayuden a desenmascararle y que la próxima vez que lo intente, no cuele.

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