Si quieres estar sano tienes que mejorar tu 'fuego digestivo'

Cultivar tu fuego digestivo te ayudará a sentirte mejor. El estómago dirige tus pensamientos y emociones, y coordina incontables procesos fisiológicos, convirtiendo en energía (buena o mala) todo lo que comes.

El ‘Agni’ o fuego digestivo es una pequeña llama ardiente detrás de nuestros ombligos; el fuego que controla todos los procesos metabólicos del cuerpo.(Foto: istock/Getty)

Se dice que somos lo que comemos, pero, en realidad, somos mucho más que eso: “somos el resultado de nuestra digestión, de lo que asimilamos a nivel físico, mental y emocional”, asegura Silvia Riolobos, especialista en Medicina Tradicional China, diplomada en nutrición y cocina energética por la escuela de Montse Bradford.

Según cuenta la especialista en su nuevo libro ‘Simplemente sano’, la Medicina Tradicional China compara el aparato digestivo con un caldero que mantiene el ‘fuego vivo’ para sacar el máximo jugo a los alimentos.

El Ayurveda lo llama ‘Agni’ y lo considera la principal fuente de vida; para ellos toda la salud depende de su buen funcionamiento. El fuego digestivo interviene no solo en la digestión tal y como la entendemos en Occidente, también es responsable de digerir y asimilar los pensamientos e incluso las experiencias vividas.

No ignores el poder de una buena digestión. Aúna conciencia, nutrición e inteligencia, y conduce a todo tipo de transformaciones, abriendo la puerta hacia una buena salud.

Por ejemplo, si te levantas con hambre y en vez de tomar un pequeño desayuno para encender tu fuego digestivo pones un tronco (tocino, huevos, papas fritas, jugo de naranja, panqueques), ¿qué sucede? El fuego se apaga y te sentirás mal. Deberías tomar un pequeño desayuno que sea manejable para que ‘Agni’ lo pueda digerir y empezar a crecer a lo largo del día.

Para que lo entiendas mejor es algo así como la ‘potencia’ digestiva, el fuego digestivo, guardián y protector de la integridad corporal del ser humano. Interviene en el sistema enzimático y en el metabolismo, la nutrición de los tejidos corporales, el mantenimiento del sistema inmune, la visión, la percepción de la luz, calor, color, etc, la preservación de la vida, el vigor y la vitalidad, y en el color y brillo de la piel. También está relacionado con la inteligencia, el entendimiento y la comprensión, con la adquisición de información nueva, con la toma de decisiones, el discernimiento, el cerrar procesos, etc.

Por otro lado, estudios científicos recientes cada vez dan más importancia a la microbiota intestinal, nombrando al intestino como el ‘segundo cerebro’ y relacionándolo estrechamente con el estado psicoemocional. La digestión nos dice en primera y última instancia qué es bueno para nosotros y qué no.

¿Cuántas veces vas a seguir tomando un alimento que sabes que te sienta mal? El placer o el gusto que te proporciona al tomarlo no compensa el malestar posterior, haz caso a tu cuerpo y replantéate tus hábitos. (Foto: Getty)

Por eso, según cuenta Riolobos “tenemos que despestar nuestra voz interior y deshacernos de las presiones externas tipo “no hay que dejar nada en el plato” o “cómetelo aunque no te guste o te siente mal”, que pueden llegar a generar futuros trastornos y problemas digestivos“.

Claves para mantener vivo el fuego digestivo

– Comer solo cuando hay hambre. Beber solo cuando hay sed.

– Agradecer la comida que tenemos delante prestándole atención, ya que la digestión comienza a

través del olfato y la vista.

– Masticar correctamente.

–Preparar comidas sencillas.

– Combinaciones simples: que incluyan los cinco sabores en correcta proporción.

– Tener en cuenta el equilibrio en las texturas (evitar todo muy seco o todo muy húmedo).

Comer cada día respetando el mismo horario.

Cenar temprano es un hábito saludable que previene el cáncer.

– Tomar alimentos adecuados a la estación.

– Observar qué nos sienta mal y eliminarlo.

– Dejar una tercera parte del estómago libre (1/3 comida, 1/3 bebida, 1/3 aire).

– Beber agua tibia/caliente entre horas, pues aviva el fuego y ayuda a eliminar toxinas.

– Comer comida fresca, evitar las sobras y los alimentos recalentados.

– Tomarse el tiempo para comer sin mirar pantallas (tv, móvil, ordenador).

– Descansar unos minutos después de comer (la antigua sobremesa).

Estos consejos te ayudarán a cambiar de hábitos y empezar a cuidar de tu Agni; sobre todo trata de no volver a cometer los 3 errores clásicos:

1) Saltarte el desayuno o tomar un batido frío y crudo, o un yogurt con fruta. ¡El fuego no puede crecer si le lanzamos pegote frío!

2) Comer una ensalada. Un almuerzo ligero caerá fatal a tu estómago. Agni necesita una gran cantidad de combustible para pasar el resto del día y una pequeña ensalada no es suficiente.

3) Atiborrarte en la cena. Como apenas comiste, al llegar a casa esytás muerto de hambre así que te pegas un cena de cuidado y te vas a dormir con la tripa bien llena.

¿El problema? Con una gran comida por la noche y un Agni cada vez más pequeño, la gran cena se asentará en tus entrañas, sin digerir, hasta que Agni tenga suficiente energía para volver a trabajar en ella al día siguiente. La mayoría de las personas desayuna encima de los alimentos no digeridos, lo que hace que sea el doble de difícil.

¿Prefieres darte caprichos o comer lo que te gusta aunque te siente mal? ¿Sales de casa sin desayunar y te acuestas con el estómago lleno? ¿A qué esperar para cambiar tus malos hábitos?

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