Si quieres elegir el marisco más fresco, fíjate en esto

El marisco es el rey del verano. Deseado como pocos, reina en chiringuitos y restaurantes, en una época del año en la que somos más propensos a gastar lo que haga falta en producto de calidad… Sin embargo, conviene saber cuáles son las claves del marisco de calidad que pueden hacer oscilar una compra del éxito al fracaso. El restaurante Círculo Marisquería de Madrid nos ofrece una serie de pistas para ayudarnos a elegir el mejor producto posible y tratarlo tal y como se merece. Aquí están (para que luego no nos lamentemos).

Conseguir una mariscada óptima es fácil si estás atento a estos trucos.
Conseguir una mariscada óptima es fácil si estás atento a estos trucos.
  • Si el marisco lo vamos a comprar fresco, evidentemente es mejor consumirlo de inmediato. Y en caso de esperar para consumirlo es mejor comprarlo ya congelado, cocido o envasado. Si se trata de producto de calidad, ésta no se verá resentida por consumirlo de una manera u otra. Y nos puede facilitar mucho la vida.

  • Aunque parezca evidente, es muy importante recordar que los mariscos deben tener olor a mar, sinónimo de frescura y de calidad de los mismos. Si percibes un olor a amoníaco o alguna sustancia similar, evita comprarlos. Si huelen así, imagínate cómo puede ser el sabor…

  • En el caso de las gambas, fíjate en el color de la cabeza. Si tiene un aspecto ennegrecido eso puede ser sinónimo de que el crustáceo se encuentra en mal estado.

  • Hay algunos crustáceos que deben encontrarse vivos en el momento de la compra. Es el caso del centollo, de la nécora, del buey de mar y del bogavante. En ningún caso deben adquirirse muertos.

  • Si lo que quieres es tomar moluscos también hay que comprarlos vivos, y debes de cerciorarte que hayan pasado por un proceso de depuración para evitar todas aquellas impurezas que pueden amargar su degustación.

Ojo al color de las cabezas de la gamba.
Ojo al color de las cabezas de la gamba.
  • En el caso de mejillones, almejas y ostras, vigila que sus conchas estén cerradas o semicerradas. Deben abrirse únicamente al cocinarlas y si al cocinarlas no lo hacen, deben ser eliminadas, aunque te caigan lagrimones…

  • Recuerda comprar el marisco entero y con sus patas (cuéntalas si hace falta). Si le falta alguna pata al cocer puede entrar agua y vaciarse el interior de la pieza. Imagínate cambiar el disfrute de un centollo por el de una cáscara vacía…

  • Una vez comprados, es muy importante el proceso de descongelación. Lo mejor es llevarlo a cabo en la nevera. Solo si tenemos mucha prisa y no queda más remedio, podemos sacarlos a temperatura ambiente.

  • Para hacerlos a la plancha, desde Círculo Marisquería aconsejan echar, además de una gota de aceite, una buena cantidad de sal en la plancha hasta que esté bien caliente. Entonces es cuando colocamos los mariscos. Así obtendremos el mejor resultado posible y evitaremos que las piezas nos queden sosas.