Si haces esto (2 minutos) se te quitará la ansiedad por la comida basura

Mónica De Haro

Descubren un truco (científico) para resistir la tentación de comer cosas que engordan, ¡y es tan fácil que cuesta creerlo!

¿Qué, apetecible? Vamos, ¡acércate! Huele este apetitoso trozo de pizza durante dos minutos y espera a ver qué pasa. (Foto: Getty)
¿Qué, apetecible? Vamos, ¡acércate! Huele este apetitoso trozo de pizza durante dos minutos y espera a ver qué pasa. (Foto: Getty)

Optar por la comida sana y resistir la tentación de pegarle un buen mordisco a una pizza o una hamburguesa es difícil porque el olor que emanan los alimentos grasientos actúa (en un primer momento) como un potente imán y provoca el impulso de comérnoslos.

Por el contrario, los alimentos saludables no suelen emitir prácticamente ningún olor, así que tienen poca influencia en las decisiones que tomamos cada día con respecto a nuestra alimentación.

Sin embargo, no todo está perdido ya que un estudio de la Universidad de Florida ha descubierto un pequeño truco científico que puede ayudarnos a resistir el impulso de comer mal.

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Con una exposición prolongada a los efluvios que despidan los platos (especialmente los más grasientos y calóricos) nuestro estómago se daría por satisfecho. (Foto: Getty)

Es tan sencillo como inspirar durante al menos dos minutos el aroma de la comida. De primeras dicho aroma va a estimular nuestro apetito, pero los investigadores han comprobado que al cabo de dos minutos ese efecto disminuye. ¿La razón?

Según los autores del estudio, publicado en el ‘Journal of Marketing Research’, la información sensorial proporcionada por el aroma de la comida activa los circuitos de recompensa de nuestro cerebro, de igual manera que si nos la hubiéramos comido. Por ese motivo, pasado ese tiempo nos sentiremos igual de satisfechos.

Es decir, que el cerebro recibe las señales de satisfacción sin detenerse en si estas vienen por el gusto o por el olfato.

Y es que según publica Science Daily:“El aroma ambiental puede ser una herramienta poderosa para resistir los antojos de alimentos indulgentes”.

De hecho, tal y como explica Dipayan Biswas, autor principal y profesor de mercadotecnia en el South Florida College of Business, “los estímulos sensoriales sutiles como los olores pueden ser más efectivos para influir en las elecciones alimentarias de niños y adultos que las políticas restrictivas”

Por tanto, aunque una sola bocanada de olor a comida basura podría incitarnos a querer devorar esa comida grasienta alta en calorías, olerla durante más de dos minutos podría reducir la ansiedad por el hambre e incluso hacer que nos contentemos con tomar fruta.

Al parecer existe una conexión directa entre la duración del tiempo de exposición y la posibilidad de terminar sucumbiendo a la comida. Para demostrarlo, los investigadores realizaron una serie de pruebas con un nebulizador de aroma que desprendía, por separado, el aroma de los alimentos saludables y no saludables, como galletas contra fresas y pizza contra manzanas.

El problema aquí es que el muffin desprende un olor irresistible y las ‘crudities’ no huelen a nada. Sin embargo, esa aroma es un arma de doble filo ya que si te dejas embriagar por él acabarás rechazándolo. (Foto: Getty)
El problema aquí es que el muffin desprende un olor irresistible y las ‘crudities’ no huelen a nada. Sin embargo, esa aroma es un arma de doble filo ya que si te dejas embriagar por él acabarás rechazándolo. (Foto: Getty)

Aquellas personas que estuvieron expuestas al olor de las galletas menos de 30 segundos tenían más posibilidades de querer una. Sin embargo, aquellos que estuvieron durante más de dos minutos prefirieron las fresas. Lo mismo sucedió con las pizzas y las manzanas. Los estudios se realizaron con niños y adultos en un supermercado y en la cafetería de un centro de secundaria.

Un hallazgo importante porque si, como sugiere la investigación, un supermercado o restaurante quiere vender artículos más saludables podría tener olores de productos ‘gratificantes’, como galletas o pizzas. Por ejemplo, sugieren, colocando un nebulizador de ‘cookies’ cerca de la sección de productos frescos, donde habría una exposición prolongada.

¡Ah! Y si encima ponen la música adecuada y una correcta iluminación la gente se lanzará cual posesa a la comida sana. Increíble pero cierto ya que otra investigación anterior de Biswas demostró que la luz y el volumen de música también afectan la elección de alimentos.

¿Te dejas llevar por el olor de los alimentos¿Crees que funcionará o tienes la voluntad suficiente para saber qué te conviene o no comer sin necesidad de trucos?

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