Cuando Shin Chan desató una batalla política en España

Por Alberto Cano.- Muchos de los que nacimos en los 90 y nos criamos con las series de animación de finales de la década y principios de los 2000 recordamos con especial cariño a Shin Chan, la serie japonesa sobre las travesuras un niño de cinco años muy espabilado para su edad llamado Shinnosuke Nohara. Cuando llegó a España de la mano de las televisiones autonómicas entre 2001 y 2002 fuimos muchos los que disfrutamos con las aventuras de este extrovertido personaje, con su carismático plantel de personajes secundarios y con su genial sátira de la sociedad japonesa donde el humor no faltaba en ningún momento. Aunque a nuestros padres poca gracia les hacía, porque las travesuras de Shin Chan estaban lejos de ser las de una inocente serie de dibujos animados para todos los públicos.

Sus chistes adultos, comportamientos inadecuados, connotaciones sexuales o la tendencia del personaje a enseñar sus partes íntimas, no fueron del agrado de todos los que veían cómo sus hijos pequeños se pasaban las horas muertas viendo la serie. Y tal fue la indignación por la emisión de la serie en horario infantil que llevó incluso a una guerra política en el seno de los gobiernos autonómicos.

Póster de Shin Chan (Foto: Luk Internacional)
Póster de Shin Chan (Foto: Luk Internacional)

Dadas las quejas que había despertado Shin Chan, vimos cómo en 2003 partidos políticos como el PP de Cataluña aprovechó la serie para atacar a sus rivales del gobierno catalán, en aquel momento encabezado por Jordi Pujol de Convergencia y Unión. Según recogieron medios como El País, el Partido Popular presentó una proposición no de ley en el Parlament instando a que TV-3, la cadena autonómica catalana de dependencia directa del gobierno regional, modificara su horario de emisión y fuera situada alejada de las franjas para el público infantil.

Claro, que la estrategia del partido era solo un ataque a nivel político, porque del Partido Popular, en aquel momento en el Gobierno de comunidades autónomas como Galicia o Madrid, dependían también televisiones como Telemadrid o TVG donde Shin Chan se emitía en horario infantil. Pero a nadie le interesaba retirar o modificar la emisión de la serie, porque sus datos de audiencia eran estratosféricos.

Para que os hagáis una idea, tal y como en su día recogieron medios como Vertele, Shin Chan se erigía en muchos casos como la emisión más vista del día de las cadenas autonómicas con un share por encima de la media. Por ejemplo, viendo los datos de un día como el 22 de enero de 2004, Shin Chan obtenía 12,3% de share de audiencia en TV Canaria, superando la media de aquel momento de la cadena de un 9,1% y a muchas otras series de animación de éxito de aquellos años como Doraemon, el gato cósmico.

Lo mismo en TVG en Galicia, donde los datos eran aún más espectaculares al lograr un 20.9%, 24.4% y 23.6% con la emisión de tres de sus episodios, que eran porcentajes también superiores a la media de 19,9% que disponía la autonómica gallega. En otros casos como Telemadrid no superaba el 18,1% que Heidi lograba en sus reposiciones, pero con un 14.3% y 13.5% de share se posicionaba como una de las series más vistas del día.

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Claro, que al PP en comunidades como Madrid también se le echaron encima partidos como el PSOE por mantener Shin Chan en la parrilla infantil. Como también recogía El País o El Mundo, el Partido Socialista, encabezado por la parlamentaria Alicia Acebes, pidieron en 2002 al ente público madrileño la total retirada de la serie al considerar a su protagonista un “maleducado, ligón, exhibicionista, guarro y descarado", un caso que llegó a la Comisión de Control de Radio Televisión Madrid de la Asamblea regional y que llevó a Francisco Giménez-Alemán, director de Telemadrid durante esta etapa bajo el gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón, a comparecer y tomar medidas. Se optó por ampliar la calificación de Shin Chan a No recomendada para menores de 13 años y a mover su emisión a las 13:00h, "cuando la mayoría de la población infantil madrileña está en el colegio", según justificaba Giménez-Alemán en su comparecencia.

Las mismas quejas se dieron también en Canarias en 2004, donde la diputada Margarita Figueroa Martín del Partido Socialista Canario exigió la supresión de Shin Chan o la modificación de su franja horaria en Televisión Canaria. Francisco Moreno, director del ente público durante el gobierno de Coalición Canaria de aquellos años, se defendió apoyándose en los buenos datos de audiencia y en anteriores informes sobre el contenido de Shin Chan elaborados por otras comunidades autónomas. Y es que por aquel entonces, ante las numerosas quejas que traía tras de sí Shin Chan, instituciones como el Consejo Audiovisual de Cataluña elaboraron un documento dando su visto bueno a la serie, calificándola como “no violenta” y matizando su calificación para mayores de 13 años.

Sin embargo, la presión pudo con la serie, que desapareció de las parrillas de las televisiones autonómicas en 2004. Aunque ante sus altos datos de audiencia fue inevitable que otras cadenas se lanzaran a por los derechos de Shin Chan, que llegó a la cobertura nacional primero de la mano de un canal de pago como Cartoon Network y más tarde, en 2005, a Antena 3, donde durante años fue una de sus series animadas estrella tanto en su cadena principal como en su temática Neox.

Hoy en día, viendo Shin Chan con distancia y valorando todo su contenido me resulta incluso más surrealista que antaño ver la batalla política y quejas que desencadenó la serie. Bien es cierto que no es contenido enfocado a un público infantil, pero no había nada que fuera extremadamente escandaloso como para que volara la cabeza de un niño o niña. Y creo que la propia serie, por su tono y enfoque, deja bien claro que muchos de los comportamientos que se ven en pantalla eran inadecuados.

Y es que al final Shin Chan se trata de una crítica muy caricaturesca del conservadurismo de la sociedad japonesa, donde todo es ridiculizado y puesto en entredicho a través de las travesuras de su protagonista y llevando los estereotipos al extremo más impensable. Y creo que por toda la polémica por la que estuvo rodeada pocos supieron ver todo lo que había detrás de este extrovertido, travieso y espabilado personaje.

Y da incluso rabia pensando en que se trata de uno de los productos más frescos y rompedores que han pasado por nuestra televisión. Sobre todo teniendo en cuenta que es una serie creada en 1991 y muchos de sus temas eran impensables en la época, como bien está la inclusión y normalización de personajes LGTBI dentro de una serie de animación.

Habrá quien me lo rebata aludiendo a su visión tan estereotipada y a una terminología poco adecuada, pero como digo, es una serie de una época muy diferente a la actual. Actualmente su éxito sigue, y aunque en nuestro país no gocé de la popularidad de antaño, tiene tras de sí más 1.000 episodios y más 25 películas. Y por supuesto sigue en emisión, pudiéndose ver todos los días por la mañana en FOX o a través de los episodios que van subiendo a su canal oficial de Youtube en español.

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