Shericka Jackson galopa en los 200m más cerca que nunca de Griffith-Joyner

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Photo credit: Andy Lyons - Getty Images
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La curva de Hayward Field se vuelve mágica y allí donde Noah Lyles, un estadounidense, se queda a 12 centésimas del récord mundial de Usain Bolt, un jamaicano, otra jamaicana, Shericka Jackson, corre solo 11 por detrás de otro registro imposible, el de la fallecida estadounidense Florence Griffith-Joyner, el más difícil todavía porque lleva 34 años vigente. Hasta este Mundial de atletismo, nadie se había acercado tanto como ella, 11,04s el primer hectómetro; 10,42s la recta lanzada; 21,45s en total.

La historia de Jackson, en realidad, se parece más a la de Fred Kerley, el ganador de los 100m que fracasa en su intento de alcanzar la final de los dientes, aún dolorido. Como él, hace tres años se subió al podio de los 400 metros en el Mundial de Doha, al tercer cajón, el que había ocupado ya en Pekín 2015 y en Río 2016, siempre por debajo de los 50 segundos en la vuelta a la pista, pero la pandemia y su parón le han hecho acortar la meta.

A la poderosa velocista de 28 años de la Bahía de Santa Ana la apuesta le ha salido perfecta: al bronce olímpico de Tokio suma en Eugene la plata en los 100m, el oro en los 200m, donde su dominio empieza a ser incontestable y su versatilidad le puede permitir correr este fin de semana los dos relevos como hizo en Tokio, oro en el corto y bronce en el largo.

Jackson se intercambia los roles como Shelly-Ann Fraser-Pryce, el cohete de bolsillo que ganó en los 100 metros, y sabe que su salida es explosiva. "Sabía que iba a ir dura, es una de las mejores corredoras de curvas del mundo, así que tenía que empezar muy fuerte", reconoce Jackson, y su previsión tiene razón, porque en la entrada de la recta, SAFP va una centésimas por delante.

La recta pone a cada una en su sitio, la progresión y resistencia de cuatrocentista de la ganadora se hace implacable y acaba sacando casi cuatro décimas a las demás, pero no desmerece el espíritu insaciable de Fraser-Pryce. A sus 35 años y después de ser madre, vuelve a un podio universal en los 200 metros (plata con 21,81s) por primera vez desde 2013 y acumula ya 13 medallas en la historia de los mundiales a falta del relevo, persiguiendo quizá el récord de 19 de Allyson Felix.

Ante dos bestias así, la británica Dina Asher-Smith, que ganó hace dos años en Doha, solo puede estar feliz con su medalla bronce (22,02s) en un podio del que queda muy lejos la triple campeona olímpica en Tokio (y doble de la prueba) Elaine Thompson-Herah, que definitivamente no es la del año pasado y llega 7ª con 22,39s. Le han ganado las estadounidenses, que por primera vez en la historia de los mundiales no subirán a ningún podio en 100, 200 ni 400m, final esta última que aún no se ha disputado pero a la que ni siquiera han llegado.

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