Sexo tras el infarto: sí, se puede (y estas son las dos posturas más adecuadas)

El sexo raramente provoca infartos y la mayoría de las personas que sufren un ataque al corazón puede retomar su actividad sexual según afirma la Asociación Americana del Corazón (AHA)

Es muy improbable que la actividad sexual sea relevante a la hora de desencadenar un ataque cardíaco. (Foto: Getty)

Tener una cardiopatía o sufrir un evento cardiovascular supone para muchas personas el abandono de la actividad sexual. El miedo a realizar un esfuerzo desmedido y que el suceso se repita suele ser el motivo habitual.

Sin embargo, la práctica de sexo resulta “altamente beneficiosa” para la mayor parte de estos pacientes. Y esta es la principal recomendación tanto de la Asociación Americana del Corazón (AHA) como de la Asociación Europea de Cardiología en cuanto al reinicio de la vida sexual después de un infarto cardiaco.

Siempre que la función cardiaca haya vuelto a la normalidad y la persona sea capaz de caminar normalmente sin sentir síntomas, puede reiniciar su vida sexual sin problemas una o más semanas después del alta.

Así, desde la AHA afirman que los eventos cardiovasculares, entre los que se encuentra un infarto de miocardio, raramente ocurren durante la actividad sexual, generalmente porque ésta implica un periodo corto de tiempo.

El hecho de presentar una cardiopatía no significa que no se pueda tener una vida sexual plena. (Foto: Getty)

Además, la actividad física que implica la actividad sexual es comparable con subir dos escaleras de varios escalones o dar un paseo a buen ritmo. Por tanto, si se es capaz de subir dos pisos de escaleras sin tener dolor en el pecho o fatiga excesiva, se podrán mantener relaciones sexuales plenas.

Tal y como explica la Fundación Española del Corazón, los miedos y la ansiedades son infundados porque “la frecuencia cardiaca del coito es inferior a la que se produce durante otras actividades normales de la vida cotidiana, y el esfuerzo físico que precisa se podría calificar de moderado, lo que en principio no traería ninguna complicación”.

Es más, una hora en el gimnasio, una caminata a buen ritmo e incluso una carrera para no perder el autobús pueden ser, por tanto, mucho más exigentes que un encuentro sexual.

Otros datos ponen de manifiesto que menos del uno por ciento de los ataques cardíacos se producen durante o tras una relación sexual, y su ocurrencia no es mayor en las personas que ya han sufrido un ataque al corazón.

Así lo demostró una investigación que analizó las circunstancias de 4.457 paradas cardiacas sucedidas entre 2002 y 2015 en una localidad de noroeste de los Estados Unidos, y concluyó que sólo 34 de ellas se produjeron durante o inmediatamente después de un encuentro sexual.

Sin embargo, “el abandono de las relaciones sexuales suele ser una consecuencia muy frecuente en gran parte de los personas con enfermedad cardiovascular. El temor a revivir un episodio, la ansiedad, y la depresión que suelen afectar a los pacientes están detrás de este problema”, apuntan desde la Federación Española del Corazón (FEC).

La Asociación Americana del Corazón insiste en que el sexo es seguro en pacientes cardiópatas estables, y además proporciona una mayor calidad de vida en hombres y mujeres con enfermedad cardiovascular y sus parejas.

Estas algunas de las recomendaciones del documento publicado en la revista ‘Circulation’:

1.- Es recomendable ser evaluado por el médico antes de reanudar la actividad sexual.

2.- La rehabilitación cardíaca y la actividad física regular pueden reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares relacionadas con la actividad sexual en personas que han tenido insuficiencia cardíaca o un infarto.

3.- Las mujeres con enfermedad cardiovascular deben ser aconsejadas sobre la seguridad y conveniencia del uso de métodos anticonceptivos y de quedarse embarazadas, de acuerdo a su caso en particular.

4.- Los pacientes con enfermedad cardíaca severa, que presentan síntomas con una mínima actividad o estando en reposo, no deben tener relaciones sexuales hasta que los síntomas de la enfermedad se hayan estabilizado con el tratamiento adecuado.

5.- Los pacientes deben ser evaluados para ver si su disfunción sexual está relacionada con la enfermedad subyacente vascular o cardíaca, ansiedad, depresión u otros factores.

6.- Las mujeres posmenopáusicas con enfermedad cardiovascular pueden ser tratadas con estrógenos (vía tópica o vaginal) para disminuir el dolor durante el coito.

A su vez, la FEC aporta una serie de consejos sobre las condiciones adecuadas para retomar al actividad sexuales y las posturas más recomendables a la hora de mantener relaciones sexuales en este tipo de casos y puntualiza que, contrariamente a lo que se piense, "no existen variaciones significativas en función del a posición adoptada. Sin embargo, algunos estudios han encontrado que los gastos energéticos son superiores cuando el hombre se sitúa encima, y es menor cuando la mujer ocupa la posición superior. Otra postura a adoptar es la lateral, sobre el lado derecho".

En cuanto a la hora, tras un infarto se aconseja retomar la actividad por la mañana o tras la siesta (cuando se está descansado), en la habituación habitual y cuando no haya temperaturas extremas de frío, calor o humedad

Además, advierten que cuando se efectúa el acto sexual en condiciones no habituales, con una pareja mucho más joven, en un lugar atípico, después de una comida pesada, con mucho alcohol, con consumo de tabaco, bajo el efecto de sustancias ilegales, o con sensación de culpa, por ejemplo, hay mayor riesgo de sufrir consecuencias cardiovasculares, especialmente en el caso de una persona mayor o con cardiopatía.

En cualquier caso, una consulta médica abierta, sin tabúes respecto a la sexualidad, puede resolver muchos problemas relacionados con este tema.

¿Has ‘paralizado’ tu vida sexual tras padecer un episodio cardiovascular por miedo a sufrir una recaída?

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