Sete Benavides sube al podio olímpico 10 años tarde: "No siento odio por el que me quitó la medalla"

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Photo credit: Le Coq Sportif
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Alfonso 'Sete' Benavides (Pollensa, Baleares, 1991) conseguirá este miércoles la 19ª medalla española en los Juegos Olímpicos de Londres (la 20ª la logrará pronto Ruth Beitia), y no será, como debió ser, en canal británico de Eton Dorney sino en la sede del Comité Olímpico Español en Madrid, ni aquel sábado 11 de agosto de 2012 sino casi una década después. El culpable de esa espera es el lituano Jevgenij Shuklin, que ese día ganó la medalla de plata en la prueba corta de la canoa (C1 200 metros). Siete años después, reanalizaron su control antidopaje con nuevas técnicas y encontraron turinabol, un esteroide anabólico prohibido compuesto por DHCMT.

Sete, que aquel día llegó 4º a la meta, como cuatro años después en los Juegos de Río, escalará una posición para alcanzar el bronce. Se perderá para siempre el podio olímpico, pero no guarda rencor. Con la resignación del que disfruta del deporte más allá de los resultados, el canoísta balear sigue trabajando para ir con 33 años a París 2024 tras perderse Tokio porque su prueba desapareció. Los jóvenes aprietan fuerte, pero él confía. Horas antes de recibir por fin la medalla y nervioso por el protagonismo que le espera, el deportista de la marca Le Coq Sportif nos atiende en un hotel del centro de Madrid.

Men's Health: Una medalla olímpica sin estar en unos Juegos Olímpicos. ¿Cómo vives todo esto?

Sete Benavides: Estoy contento. La medalla llega hacia el final de mi carrera y no en el principio como debería haber sido, pero será especial. Siempre sueñas con una medalla olímpica cuando empiezas en el deporte y claro que me habría gustado recibirla en el podio de los Juegos, pero con ganas. Vendrán unos 20 familiares y amigos. Vivimos en el norte de la isla de Mallorca, de un pueblo de 17.000 habitantes, de un club náutico en el que me he criado y de ahí no sale la medalla olímpica todos los días. Ha sido todo muy hecho nuestro.

Y además siempre entrenaste allí, ¿nunca te planteaste prepararte en otros sitios tradicionales del equipo español de piragüismo como Sevilla o Trasona?

Entre 2009 y 2010 estuve un año en Trasona [Asturias] y me encantó, pero cambié de juvenil a absoluto y la federación no me dejaba estar más años. Me fui a Galicia, pero no me fue del todo bien y decidí volver a casa. A veces hago concentraciones en Trasona, Galicia, Sevilla y no tengo queja, pero a cada uno le va bien un sistema.

Photo credit: Jordi Saragossa
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¿Por qué decides volver a casa?

La decisión era dejar el deporte de alto rendimiento. Me quería dedicar a estudiar. Tuve una mala experiencia y cuando eres adolescente quieres un cambio radical, pero volví a casa y me entrenador me convenció de seguir remando y estudiando y poco a poco me metí en la rueda y al final del año me clasifiqué para los Juegos Olímpicos de Londres, que fue totalmente inesperado.

¿Cuál era el problema? ¿Resultados?

No, los resultados fueron bueno, pero yo era un niño y me resultaba difícil. Me pensaba que llegar era más fácil de lo que suponía y eso te tira un poco para atrás. Cuando volví a casa, la cabeza cambia y empiezas a trabajar diferente.

Supongo que la desventaja de Mallorca es que tenías menos competencia al entrenar.

Sí, cuando me volví entrenaba solo, era yo contra el cronómetro, pero ahora los jóvenes vienen apretando fuerte y en el Náutico de Pollenca tenemos campeones europeos, medallistas mundiales. Toni Segura, Joan Toni Moreno, Cristian Agua, Pere Antoni Prats, Mar Prats, Angels Moreno. Somos todos del mismo pueblo, nos conocemos y entrenamos juntos. Hay cantera y están subiendo mucho.

Y entrenáis en Alcudia.

En el lago en el que nos hemos ido haciendo hueco con los años, lo hemos adecentado y ahora ha quedado un sitio superbonito. El gobierno balear va a invertir dinero en una pista para campeonatos.

Y de Alcudia a la medalla olímpica. ¿Piensas en todo lo que has perdido por no haberla recibido en su momento?

No quiero pensar en ello porque mirar atrás y ver lo que hubiera pasado es una equivocación. La vida ha venido así y hay que aceptarlo. Yo he sido feliz hasta el día de hoy y si tuviera que vivir lo mismo lo volvería a vivir. Más que perder, se han dejado de ganar cosas. Lo que más me fastidia es no haber vivido el podio, eso me lo han quitado y no va a volver. El dinero va y viene y la fama nunca me ha interesado. Si compito es porque me gusta el piragüismo.

¿Qué habría cambiado a nivel deportivo?

Algo hubiera sido distinto seguramente. Ya quedando 4º empecé a ser muy conocido en Baleares porque fui el primer piragüista de allí en ir a unos Juegos y también en ganar medalla, aunque sea ahora, ya que Marcus [Cooper Walz, oro en K1 1.000m] lo logró en Río.

¿Ya tienes claro que las diferentes instituciones te van a devolver premios, becas y ayudas que has perdido en estos años?

Tengo que negociarlo y espero que respondan bien y no me dejen en la estacada, porque no tengo la culpa de lo que estoy viviendo como deportista. Me merezco lo que es mío, como todo el mundo. El COE me dará el premio por la medalla [30.000€ se estableció para Londres 2012] y el gobierno balear me ha dado la razón y me dará lo que no me dieron en su momento. Me falta hablarlo con el CSD y el ADO, porque la diferencia económica de las becas sí existe.

Y también te deben el bronce en el Europeo de 2013 y del Mundial 2014, donde también fuiste 4º tras el lituano.

He pasado de tres cuartos puestos a tres terceros, era el eterno cuarto. Sé que las medallas me las tendrán que dar cuando se recoloque todo, pero en cuanto a los premios soy el primer piragüista español al que le pasa esto y eso implica que tienes que irte abriendo puertas, llamando. Si pasa otra vez el que venga detrás sabrá cómo hacerlo.

¿Con el lituano Shuklin que te quitó las medallas has vuelto a hablar?

No, y eso que en su tiempo quedamos un par de veces para entrenar juntos en Portugal. Él se retiró en 2016 y el positivo salió en 2019, así que esos años no lo volví a ver y desde entonces no he tenido contacto ni por redes sociales. Tampoco le tengo ningún rencor, no soy quién para juzgar lo que ha hecho porque tendrá sus razones, pero me ha quitado lo que me ha quitado.

Photo credit: Pool - Getty Images
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Y si te lo encuentras, ¿qué le dirías?

Buena pregunta. No tengo ni idea, es algo complejo porque no tengo tanta confianza como para decirle 'qué mal lo has hecho, me has perjudicado muchísimo' o 'me has fastidiado la carrera deportiva'. No tengo ese rencor o ese odio. Estaríamos normales, saldría el tema y le explicaría que no hizo las cosas bien y que pida disculpas, pero tampoco las espero, aunque nunca se sabe.

Del chocolate de Río a la amargura de Tokio

Hablabas antes del 'eterno 4º'. En Río 2016, mismo resultado que en Londres entonces. ¿Cómo recuerdas aquella carrera?

Río fue diferente, no me dolió tanto. En Londres llegaba espectacular y en Río el nivel había subido muchísimo y clasificarme en la repesca y pelear las medallas fue un éxito. Me quedé más cerca que en Londres, aunque fue duro de asimilar por lo que te cambia. Si eres medalla te tienen más en cuenta y estás en todos los lados, si eres 4º ya no se acuerdan de ti.

Y la diferencia es mínima.

Se me escapó por 0,021 segundos, pero el deporte es así. Si lo hacen limpiamente me parece correcto; si es como en Londres, no.

Tras Río, desaparece tu prueba del programa olímpico. ¿Cómo te planteas el ciclo de Londres?

Fue muy difícil. Intenté pasar a los 1.000 metros pero no iba. Para intentar ir a los Juegos por ir, luego no llegar y encima no estar ni entre los mejores del mundo o de Europa, mejor seguir haciendo 200 y 500 metros que se me dan bien y seguir sacando medallas y estando motivado. En 2018 decidí centrarme en mis pruebas y se acabó. Sabía que era dificilísimo porque nadie de mi categoría se consiguió clasificar para Tokio y algunos lo intentaron.

¿Tan grande es el cambio físico?

Sí, y mental. No es lo mismo pasar de 39 segundos a 3:50 minutos y si te los haces. Yo hice 3:58, estaba a diez segundos del top mundial. Imposible, mejor a otra cosa. No disfrutaba, y si no disfrutas es mejor no seguir.

Aunque asumas la decisión, cuando llegan los Juegos Olímpicos y los ves por la televisión...

Es duro, es duro. Fue algo como 'ah, me gustaría estar ahí'. A David Cal le pregunté en Río '¿no te gustaría estar?' y me dijo 'ahora cuando veo la competición me iría a remar, pero después se te pasa'. Hay que asumir las decisiones.

¿Entiendes que cada ciclo olímpico cambien las pruebas?

No, ni yo ni nadie. En canoa fueron los primeros perjudicados y ahora les pasa a los kayakistas que desaparece el K1 200, cambian las distancias del K4 y el K2. Buscaban pruebas espectaculares y se las han cargado. Es un vaivén de decisiones que no van a ninguna parte, no tienen ningún plan marcado desde la federación internacional [ICF]. Los Juegos son solo la punta del iceberg, pero detrás hay equipos nacionales, autonómicos, clubes, centros de tecnificación que se preparan para llegar ahí y si cada cuatro años les cambias todo los chicos no saben dónde tienen que ir y la preparación física y mental también se nota.

Photo credit: DAMIEN MEYER - Getty Images
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Rumbo a París 2024

La prueba en la que has competido este último ciclo, el C2 500m [ganó con Toni Segura el bronce mundial en 2019] vuelve al programa olímpico, pero de repente te encuentras a los jóvenes Tano García y Pablo Martínez, que vienen de hacer final olímpica en C2 1.000m y parecen ahora mejor posicionados.

Que salga competencia es fenomenal para España como país porque el nivel subirá y cuando vayamos fuera sabemos que estamos para ganar medallas, lo que se busca es eso. Sino te vas fuera y no estás acostumbrado a competir. Pablo y Tano lo hicieron muy bien en los Juegos, fueron 4 meses frenéticos para ellos, se clasificaron de la nada, se metieron en una final olímpica y van evolucionando muy bien. Los jóvenes pisan fuerte. Es ley de vida.

¿Te sorprendió su victoria tan espectacular en el Preolímpico de Szeged?

Sí, para el 99% de la gente fue sorprendente, quien me diga que se esperaba que ganaran así, miente. Por lo que hablé con ellos sabían que iban a estar adelante, pero no que iban a ganar así.

A París 2024 solo puede ir un barco. Es ellos o vosotros.

Claro, eso es lo difícil de esto (ríe). A veces entrenamos juntos y la diferencia es tan mínima que puede ganar el uno o el otro, siempre estamos muy ajustados, no hay un barco indiscutible. Esto es deporte, no puedes esperar ganar siempre, llega un día en que se gira la tortilla y te toca a ti, por eso hay que entrenar fuerte y quizá tu tengas el día acertado.

Al Mundial de este año [3 al 7 de agosto en Dartmouth, Canadá] irán ellos. Si el año que viene, que ya hay plazas olímpicas en juego no estáis en la prueba, ¿no te pondrás nervioso?

Sí, yo este año iré en C1 200m, que tengo ganas de volver a un Mundial en 200. Y si el año que viene van ellos, no me pondré nervioso. Ganen la plaza ellos, nosotros, Joan Toni Moreno y Adrián Siero o Manuel Fontán y Pablo Graña, en 2024 habrá un control selectivo interno y habrá que verse ahí. Yo hasta 2024 tengo fe, que es lo último que se tiene que perder.

¿Se plantean cambios, diferentes combinaciones de parejas?

Todo puede cambiar, lo de Pablo y Tano fue un cambio de la noche a la mañana y funcionó. Toni [Segura] y yo llevamos seis años montando juntos y en principio iremos juntos, pero él es más joven que yo y quizá el entrenador ve oportuno cambiar de barcos o probar, que es como se ve lo que funciona. Es su decisión, que en estos niveles es bastante complicada.

Photo credit: Dean Mouhtaropoulos - Getty Images
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Y si no vas a Paris, ¿estás preparado para asumirlo?

Sí, obviamente estoy preparado. Me preparo para no crearme falsas expectativas. Sabemos que es un camino duro, pero yo en el piragüismo he llegado mucho más lejos de lo que pensaba. Si llego, espectacular; si no, no tengo nada que reprocharme porque lo habré dado todo por el camino. Yo he ido a dos Juegos Olímpicos, pero eso no tiene que limitar una carrera deportiva. Se realza mucho ir a unos Juegos, pero en este deporte puedes ser siete veces campeón del mundo y no haber ido. O ser campeón mundial y al año siguiente no ir por una lesión o falta de preparación psicológica.

La preparación física de un canoísta de élite

¿Cómo es tu rutina diaria?

Suelo entrenar unas cinco horas diarias, de 8:30 a 12:30h. Después, llego a casa, como, descanso, a veces entreno por la tarde hasta las siete y sino estudio. Y cenar y descansar.

¿Qué estás estudiando?

Estoy acabando Asesoría Financiera en la UCAM y antes he estudiado Gestión de Entidades Deportivas. Me gusta este mundo.

¿Cuánta parte del entrenamiento es estar en el agua con la canoa y cuánto en el gimnasio?

Solemos estar más o menos lo mismo, una hora y media en el agua y otra hora y pico en el gimnasio. Intentamos buscar el equilibrio y ser efectivos.

¿Cómo se entrena en canoa?

Normalmente, en el barco individual, o si es el C2 cada día me subo con alguien diferente y cuando se acerca la competición, cada uno va con su compañero. Siempre está bien probar y cambiar. De octubre a enero son entrenamiento largos, aeróbicos, kilómetros, más aburridos, con mucha técnica y entre medias metemos alguna serie de velocidad para ir acostumbrándonos de lo que vendrá A partir de enero, más intensidad y menos volumen y después de una gran competición, bajar, descansar un poco y volver a empezar.

¿De cuántos metros son las series?

Muchas tiradas de 1.000 metros partidas en 200 ó 300 recuperando 50 metros o 250 y descansas 50 y otros 150. Series típicas son 200x200, 100x100 ó 250x250. Alternamos mucho.

¿Y en pretemporada solo entrenáis en el barco o tiráis del entrenamiento cruzado?

Correr lo hacemos todo el año, pero vamos más a la piscina, aunque nada del otro mundo. Otros equipos hacen esquí de fondo, bicicleta. El esquí en Mallorca tendríamos que irnos de viaje, y bicicleta sí, pero a mi no me tira mucho.

¿Y en gimnasio qué haces?

Pectoral, dorsal, bíceps, tríceps, hombro, core, movilidad. Cada día alternamos una cosa.

¿Qué récords tienes en los distintos aparatos del gimnasio?

En sentadillas soy pésimo, las hago pero tengo las rodillas de aquella manera. En press banca hace cuatro años levanté 206 kilos, pero nosotros trabajamos por porcentaje y no me voy a poner a hacer diariamente sobre esa marca. Me quedo en 170 ó 180, más sería hacerme daño. En dorsal levanto 140, pero nunca hemos sacado récords. En barra probamos repeticiones por minuto y una vez hice 45, pero hace tiempo, ahora me costaría un poco más. Y en flexiones, 55 en un minuto.

Decías que tu rodilla no está muy bien. ¿Cuál es la parte que más sufre en la canoa?

Ultimamente estoy un poco delicado, si no es una cosa es la otra. Llevo todo el año padeciendo de ciática, lo he conseguido arreglar y después se me ha inflamado la rótula. Me he hecho una resonancia y puede que el menisco esté roto, pero puedo hacer vida normal, aunque tengo inflamada la rodilla. No me limita para palear, pero sí para según qué cosas. Es la que uso para apoyar y durante dos semanas me dolió bastante. Por suerte, no he tenido ninguna lesión de frenarme demasiado

Hablemos de alimentación. ¿Qué comes y qué te prohíbes?

Me cuido. Cuando era joven comía más porquerías, pero con el paso del tiempo te vas dando cuenta de que no son buenas para la salud, aunque no seas deportista. Claro que me gusta un dónut, y a quién no, pero en vez de eso piensas y tratas de comer otra cosa, más fruta, pero como de todo.

Antes de aquellos Juegos de Londres dijiste 'si ganara una medalla, me comería 20 hamburguesas'. ¿Y ahora que la has ganado?

Sí, me acuerdo (ríe). He de decir que as hamburguesas no son como hace 10 años, hay sitios espectaculares que te hacen hamburguesas trabajadas, y si salgo un día lo disfruto. Ahora no me las comería, antes comía como una lima, eres joven y dices cualquier tontería, Si en el momento hubiera ganado me las habría tenido que comer, pero ahora igual con más de dos no podía.

¿Y tienes psicólogo?

Llevo toda la vida con Carlos García, es de mi pueblo y empecé con él en el centro de tecnificación y me ha ayudado mucho. Me cogió siendo un niño con 13 ó 14 años y sigo yendo. Me conoce, sabe lo que puedo necesitar y lo que no, me puede recomendar qué hacer y qué no hacer. Es una guía. Estás saturado de entrenar, necesitas otras cosas y tener a un psicólogo al lado es muy importante. En el deporte, la cabeza es más importante que el físico.

¿Y si no fueras deportista, irías?

Sí, rotundamente sí. Es fundamental. Ahora se habla más de la salud mental, pero siempre ha habido prejuicios. A mi me viene muy bien. Después de la Covid se te pasan muchas cosas por la cabeza. Con el psicólogo te estructuras, aclaras tus cosas con alguien que lo ve desde un punto de viste externo a ti, a tu familia y tu entorno.

Referentes

Por ejemplo, ¿a qué te ha ayudado?

A competir. Cuando llegué no tenía ni idea de competir. Siempre he sido una persona muy pasota, no me preparaba las cosas, llegaba la competición y 'sí venga, hay que competir', a lo loco. Todo tiene su proceso, su automatización, es importante, tienes que saber lo que hacer, concentrarte, no ir a ver qué pasa. En mi primer Europeo estaba medio dormido antes de la final y mi entrenador me decía que me espabilara. Sí, vale, quedé subcampeón de Europa, pero entendí que no era la manera de ir. Tenía a David Cal como referente y me fijaba en él. 'Si este tío tiene cuatro medallas olímpicas será por algo'. Veía a Saúl Craviotto, a Perucho, a Teresa Portela. Era el jovencito y me fijaba en ellos y decía 'tengo que coger hábitos como ellos'. Yo era muy dejado, dormía la siesta más de la cuenta, me tocaba competir a las cinco de la tarde y no llegaba como tocaba. Todo eso se ha ido puliendo y el psicólogo me ha ayudado.

Sin esa referencia de David Cal, ¿tu habrías conseguido todas tus medallas?

Para mi, siempre ha sido un espejo en el que mirarme. Empecé cuando ganó su oro en Atenas y cuando iba a los campeonatos la ilusión era que ibas a ver a David Cal remar. Los chicos del club preguntábamos, '¿pero va a estar David Cal?' y el día que estaba verle era el summum. Lo veías y decías 'ojalá remase como él, ojalá competir contra él'. Y al final un día le gané en 200 metros y fue un sueño hecho realidad. Es una persona que se ha portado muy bien conmigo, como compañero y amigo es un 10. Él abrió el camino en la canoa.

31 años, ya eres medallista olímpico, París en el horizonte...¿Hasta cuándo en el piragüismo?

La pregunta del millón. Hasta el día que disfrute, cuando no disfrute lo dejaré. Hay días que se te pasa por la cabeza decir 'quizá es momento de hacer otra cosa', pero cuando te ves en una competición o entrenando fuerte con los demás piensas que hay que seguir intentándolo. En realidad no tengo ni idea de cuándo.

Photo credit: DAMIEN MEYER - Getty Images
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Y después, ¿qué vas a hacer con tu vida?

Me gustaría ser entrenador, tengo que probarlo. También estoy estudiando y metiéndome poco a poco en el mercado laboral, pero no lo sé, lo importante es tener diferentes opciones porque nunca sabes por dónde te va a llevar la vida.

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