'Servir y Proteger', resumen de los capítulos 1289 a1293: Todas contra Rebeca

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Esta semana en Servir y Proteger, Hanna se metió en un buen lío cuando el resto de presas la acusaron de haber apuñalado a Teresa, otra de las reclusas. Cata, su mayor aliada en prisión, estaba segura de que la responsable del complot era Rebeca, quien busca venganza tras haber pasado unos días en aislamiento por tráfico de drogas. Sin embargo, no tenían forma de probar la culpabilidad de su compañera. “Esa tipa me va a hacer la vida imposible”, se lamentó Hanna.

Por otro lado, Julia y Gael se encontraban en el mejor momento de su relación y el hostelero aprovechó para pedirle a su chica que defendiera a su hija: “Eres la mejor de tu oficio y sé que puedes ayudarla mucho”. Para sorpresa del dueño del Moonlight, la abogada no estaba por la labor de mezclar trabajo y amor y se mostró reticente a ayudar a Cata provocando una gran decepción en Gael.

No obstante, tras una conversación en la que ambos consiguieron resolver sus diferencias, la pareja se reconcilió y Julia prometió ayudar a su chico con los problemas de la reclusa. Mientras tanto, Lidia se enteró de lo que le había ocurrido a Hanna, habló con Néstor para encontrar a la verdadera culpable y, para conseguirlo, pidieron ayuda a Vega y Cata.

Vega aceptó a ayudar a Hanna y a Cata

Esta última se mostró colaborativa desde el principio, a pesar de las continuas amenazas de su enemiga en prisión, pero Vega tenía sus dudas y no estaba dispuesta a meterse en un asunto que no le pertenecía. Finalmente, y por miedo a que Rebeca acabase con su vida, la ex inspectora de policía dio su brazo a torcer y urdió un plan junto a Cata para desenmascarar a la delincuente.

Cerca de allí, Fabián se encargó del caso de Gonzalo, un hombre muy deprimido que sufría acoso. Las casualidades de la vida hicieron coincidir a este paciente con Iris y ambos sintieron una fuerte atracción que condujo a la agente a intentar ayudarle con su problema.

Por su parte, Isidro y Saúl decidieron remar en la misma dirección y retomaron la buena relación entre padre e hijo, ocupándose de los cobros a morosos. Un negocio del que Noemí empezó a des- entenderse para emprender su nueva aventura: la creación de un curso en el centro cívico con el que quiere aprovecharse de los vecinos más vulnerables del barrio.