Ahora que se terminó: estas son las series que me han hecho más feliz durante 2021

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Que necesitamos una alegría es algo que no hace falta ni decir. Desde que empezó la pandemia, e incluso bastante tiempo atrás, llevamos una racha que parece que no se va a acabar nunca. Ante esta situación de confinamientos, viajes restringidos e incertidumbre ante el futuro, hemos vivido un segundo año en el que las series se han convertido en nuestro principal refugio.

Por eso, para hacer balance del 2021 seriéfilo, me he propuesto destacar no solo y necesariamente lo mejor del año, sino más bien aquellas series que a mí, y a muchos otros, nos han hecho felices. Títulos que, entre dramones como Mare of Easttown, El ferrocarril subterráneo o La asistenta, nos han dado esperanza, que nos han hecho reír, que nos han recordado que, a pesar de la oscuridad, se puede ver la luz al final del túnel. Series que, por una razón u otra, nos han hecho sentir orgullosos de ser serieadictos y contentos de tener el streaming con nosotros, aunque a veces su oferta nos abrume.

WandaVision (©Marvel Studios 2021. All Rights Reserved.), Con amor, Simón (Photo by: Patrick Wymore/Hulu), Sex Education (Sam Taylor/Netflix © 2020) y Yo nunca (Isabella B. Vosmikova/Netflix)
WandaVision (©Marvel Studios 2021. All Rights Reserved.), Con amor, Simón (Photo by: Patrick Wymore/Hulu), Sex Education (Sam Taylor/Netflix © 2020) y Yo nunca (Isabella B. Vosmikova/Netflix)

Comencemos por el principio. El año no pudo empezar más por lo alto con la primera serie de Marvel Studios para Disney+, Bruja Escarlata y Visión, más conocida por los fans como WandaVision. El primer título de la Fase 4 del MCU marcó el camino a seguir y puso el listón bien alto para sus sucesoras. La serie no está libre de drama y tragedia, claro, pero sus homenajes a las sitcoms clásicas norteamericanas nos dieron algunos de los momentos más divertidos y originales del año, y antes de rompernos el corazón con su final, nos hizo felices cada semana con el adictivo desarrollo de su trama y la portentosa interpretación de Elizabeth Olsen. Ah, y Loki y Ojo de Halcón también nos dio bastantes dosis de diversión, química y espectáculo, que conste.

Hablando de comedias en el sentido estricto de la palabra, la serie que más me ha hecho reír este año sería Lo que hacemos en las sombras (HBO Max, pronto en Disney+), la comedia de terror de Jemaine Clement y Taika Waititi, cuya tercera temporada ha subido el listón con episodios instantáneamente icónicos y situaciones a cada cual más tronchante. Aun me duele el estómago de la risa. Otra comedia con la que me lo he pasado genial este año es Superstore (Prime Video, Netflix), sitcom laboral ambientada en un supermercado que, como ya expliqué aquí, ningún fan de The Office o Parks and Recreation debería perderse.

Imagen de La vida sexual de las universitarias (Jessica Brooks; cortesía de HBO Max)
Imagen de La vida sexual de las universitarias (Jessica Brooks; cortesía de HBO Max)

Para mí, algunos de los momentos más felices, desenfadados y también emocionantes que he pasado este año frente a la pantalla llevan nombre propio: Mindy Kaling. Sus creaciones juveniles Yo nunca (Netflix) y La vida sexual de las universitarias (HBO Max) son de lo mejorcito que se puede ver actualmente en series adolescentes. Y en general. La primera se ha afianzado como una de las comedias más frescas del streaming, mientras que la segunda se ha impuesto como una de las grandes revelaciones de fin de año, una serie genial y efervescente, con diálogos brillantes y personajes de los que es imposible no enamorarse.

Y hablando de series teen, no me puedo olvidar de una de las mejores que hemos visto en los últimos años, Sex Education. La popular comedia británica de Netflix sigue creciendo y en su tercera temporada nos ha vuelto a dar una impecable y valiosa tanda de episodios donde la comedia, el romance, el drama y la educación sexual se dan la mano en un cóctel muy valioso para todos. Peor suerte corrió Genera+ion, la respuesta de HBO Max a Euphoria y Sex Education, que fue cancelada tras una sola temporada. Una pena enorme, ya que no solo era una preciosidad que me hacía llorar y reír a carcajadas a partes iguales, sino que también aportaba un abanico de representación LGBTQ+ adolescente muy necesario y positivo.

Sex Education Season 3.  Aimee Lou Wood as Aimee Gibbs, Emma Mackey as Maeve Wiley in Episode 1 of Sex Education Season 3. Cr. Sam Taylor/NETFLIX © 2020
Sex Education Season 3. Aimee Lou Wood as Aimee Gibbs, Emma Mackey as Maeve Wiley in Episode 1 of Sex Education Season 3. Cr. Sam Taylor/NETFLIX © 2020

En ese sentido, este año afortunadamente hemos vivido un aumento de la representación queer en las series, y además en géneros muy distintos. Y eso, sinceramente, también me hace feliz. Propuestas ligeras y orientadas al público juvenil como Con amor, Victor o la serie de High School Musical (ambas en Disney+). Dramones ambientados en los 80 y los 90 como Pose o It’s a Sin (HBO Max), que han sabido encontrar la luminosidad en sus oscuros relatos para entretener, emocionar y concienciar. Excelentes comedias de autor como Special o Feel Good (Netflix), que han aportado su granito de arena a llenar el vacío que dejó Fleabag. Realities y concursos como el fenómeno Drag Race, que llegó a España este año (en Atresplayer PREMIUM), Legendary (HBO Max) o We’re Here (HBO Max). Y la que considero la serie más bonita que nos ha dado Netflix, Jóvenes altezas, una hermosa historia de primer amor queer natural, íntima y alejada de la artificialidad de otros productos teen con la que sentimos mariposas en el estómago.

También ha habido espacio para comedias más clásicas como Mom (Neox), que se ha despedido este año después de ocho temporadas en las que supo cómo reinventarse, evolucionar y tocar siempre la fibra, situándose muy por encima de la media de las sitcoms de risas enlatadas; o la longeva Grace and Frankie (Netflix), uno de mis principales lugares felices del streaming. Tras siete temporadas, la comedia protagonizada por Jane Fonda y Lily Tomlin sigue siendo un soplo de aire fresco, ahora más bienvenido que nunca, una serie ligera que dibuja constantemente una sonrisa en la boca. Va a ser triste despedirse de ellas en 2022.

Póster oficial de 'Ted Lasso' (cortesía de Apple TV+)
Póster oficial de 'Ted Lasso' (cortesía de Apple TV+)

Una plataforma de streaming que sigue estrenando buenas series de las que nadie habla y que me ha proporcionado muchos buenos momentos este año es Apple TV+. Si hablamos de series que hacen feliz, no podemos olvidar Ted Lasso, el happy place por excelencia para miles de espectadores, que a pesar de ponerse más dramática en su segunda temporada, nos dejó muchos grandes momentos bañados por su buenrollismo habitual (episodio navideño en verano incluido). Claro que la serie de Jason Sudeikis es la excepción. En Apple TV+ hay otras joyas que pasan más desapercibidas: esa delicia que es Dickinson, la comedia de culto Mythic Quest y uno de los estrenos más trágicamente ignorados del año, Schmigadoon!, fabuloso y colorido homenaje al musical clásico lleno de humor, grandes personajes y números para la posteridad.

Para terminar, me gustaría mencionar la ácida y punzante Hacks (HBO Max), con la incomparable Jean Smart y Hannah Einbinder dándonos el dúo cómico del año; La extraordinaria playlist de Zoey (HBO Max), comedia romántica musical llena de humanidad y buenas intenciones que consigue ser el antídoto al cinismo y que, tras su cancelación, vuelve con una película navideña; la gran sorpresa de Solo asesinatos en el edificio (Disney+), comedia de misterio que nos mantuvo enganchados y entretenidos durante semanas a las divertidas peripecias del peculiar trío formado por Steve Martin, Martin Short y Selena Gomez; y una de mis ficciones favoritas de los últimos años, The Good Fight, “la mejor serie que no estás viendo”, un título catalogado como drama que, sin embargo, consigue hacer reír más que la mayoría de comedias, y cuya brillantez me hace sentir orgulloso de ver series.

Como diría Maria Rainer de Sonrisas y lágrimas, “Cuando el perro muerde, cuando la abeja pica, cuando me siento triste, simplemente recuerdo mis cosas favoritas y ya no me siento tan mal”. Y entre esas cosas favoritas se encuentran todas estas series. Hoy en día, hay tanta oferta de entretenimiento que no damos abasto, pero lo bueno es que hay de todo para todos y siempre es posible encontrar esas “cosas favoritas” que nos alegren y nos ayuden a olvidar, aunque sea por un momento, todo lo que está pasando. 

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