¿Está 'Spinning Out', la serie de patinaje artístico de Netflix, basada en una historia real?

Una vez terminado 2019, muchos seriéfilos enseguida pusimos nuestras miras en las primeras propuestas que traía el nuevo año. Mesías era la encargada de abrir 2020 en Netflix junto a una propuesta dramática sobre las frías pistas del patinaje sobre hielo, Spinning Out. Y mientras muchos creerían que se trata de una historia original, tras devorar sus 10 episodios se ha abierto el debate que cuestiona si se trata de un plagio o un homenaje a la patinadora olímpica canadiense Tessa Virtue.

(©Christos Kalohoridis/Netflix)

Si bien esta serie, que se mueve entre el drama familiar y juvenil, creado por una expatinadora profesional llamada Samantha Stratton, se ha estrenado de forma discreta en la plataforma streaming (en Rotten Tomatoes cuenta con una aprobación media del 55%), las constantes similitudes entre la protagonista de la historia y la patinadora de 30 años, además de otras referencias fáciles de captar por los cinéfilos, provocan que la serie se siga con otros ojos y no se reduzca a una simple narración de amor, amistad, y problemas familiares.

Spinning Out, que se ha convertido en mi primera debilidad del año, es una ficción para ver sin prisas porque hay que saborear cada una de sus escenas para que realmente te enganche. Y es que a priori es de esos títulos en los que parece que no pasa nada, pero que de golpe y porrazo en cada episodio te descubre un secreto de sus protagonistas. El piloto ya de por sí tiene muy buena pinta y a más de uno, como fue mi caso, le dará la sensación que la historia de Kat Baker, interpretada por Kaya Scodelario (sí, la actriz que vimos el pasado verano en la cinta Infierno bajo el agua), ha sucedido en la realidad. Sin embargo, aunque huele y se siente demasiado real todo lo que se narra en torno al mundo del patinaje artístico, no hay una confirmación oficial que así lo señale.

Esta serie estadounidense estrenada el pasado 1 de enero sigue la vida de una joven patinadora sobre hielo de Idaho que sufre una lesión grave, pero que tiene la oportunidad de reiniciar su carrera en pareja junto a Justin Davis, que hace las veces de chico malo. Durante diez episodios, cuyas duraciones oscilan entre los 44 y 56 minutos, la protagonista persigue su sueño a la par que lidia con el historial de enfermedades mentales de su familia.

Christos Kalohoridis; Netflix

Este vanguardista drama arranca precisamente con tono melodramático cuando esta prometedora patinadora de alto nivel está a punto de deshacerse de sus patines después de una lesión en la cabeza que le apartó de la pista de competición. Sin embargo, Kat tiene la ocasión de reinventarse y continuar con su sueño olímpico al lado de un patinador proveniente de una familia rica. Si bien en el primer episodio la competitiva protagonista declina esta oferta, su sueño pesa más que el miedo a que se descubra que lucha en la intimidad con un trastorno bipolar.

Así, a medida que avanzan los capítulos, la historia muestra cómo Kat y su compañero, con la ayuda de la entrenadora rusa Dascha, plantan cara a enormes dificultades, enfrentándose a lesiones en el cuerpo y sobre todo en el alma. Y es que esta serie es también un viaje al pasado de la vida de los protagonistas, mostrando a los espectadores que no es oro todo lo que reluce detrás de esta disciplina deportiva. Por eso, la ficción propone una mirada descarnada, y aparentemente personal, en la que aborda sin complejos la rivalidad existente en las pistas de hielo y, especialmente, el exceso de competitividad que ejercen algunos padres y madres (como la encarnada aquí por January Jones) sobre sus hijos. Y es que Carol, la cabeza de la familia Baker, empuja desde bien pequeñas a sus dos hijas a convertirse en olímpicas con el fin de cumplir el sueño que ella nunca podrá lograr.

En este contexto, en la historia también se explora la complicada relación de las hermanas protagonistas, basada en la lealtad y la competencia a partes iguales, ya que mientras Kat posee una gracia natural en el hielo, Serena, el personaje interpretado por Willow Shields, debe compensa sus carencias con disciplina y esta circunstancia mina su energía. Eso sí, los episodios se focalizan mucho en la mayor de las Baker retratando el peligro que supone que una patinadora con trastorno de estrés postraumático no tome su medicación y priorice su carrera sobre su salud mental.

En esta línea, Kaya Scodelario está enorme en el papel principal y protagoniza escenas (concretamente una en la que aparece desnuda en la bañera) que resultan sobrecogedoras y con las que cuesta tragar saliva. Y digo que la actriz sorprende con su sacudida emocional-y no tanto en los planos de patinaje artístico donde cuenta con la ayuda de la doble Evelyn Walsh- porque inicialmente se confirmó que Emma Roberts lideraría la serie y nos imaginábamos otra interpretación. Sin embargo, el 31 de octubre de 2018 la sobrina de Julia Roberts, que ha coprotagonizado la octava temporada de American Horror Story, abandonó la producción por problemas de agenda.

Más allá de esta puesta en escena, lo que realmente no ha pasado desapercibido para quienes hemos devorado la serie al completo son las similitudes entre la protagonista y Tessa Virtue lo que nos lleva a replantearnos hasta qué punto la ficción se ha podido ver influenciada por la realidad de una patinadora y su pareja en la pista, Scott Moir.

¿NOS ENCONTRAMOS ANTE UN HOMENAJE O UN PLAGIO DESCARADO?

Las semejanzas escuecen a la vista ya que estos canadienses son una de las parejas más icónicas de la disciplina que representa la serie. Tessa Virtue y Scott Moir, de hecho, han sido pareja deportiva desde pequeños por lo que a sus espaldas esta bailarina sobre hielo carga con una extensa carrera en la que ha ganado campeonatos de todo tipo junto al patinador: es la medalla de oro olímpica de 2010, la medalla de plata olímpica de 2014, tres veces campeona del mundo (2010, 2012, 2017), tres veces campeona de los Cuatro Continentes, campeona del Final del Grand Prix 2016-2017, ocho veces campeona Nacional de Canadá y la Campeona Mundial Junior 2006.

Aquellos que siguen esta disciplina en los Juegos Olímpicos de invierno recordarán su actuación en Pyeongchang (Corea del Sur) en 2018. Pero sobre todo el parecido de su vestuario con el que luce el personaje de la serie.

Para este evento, que suponía su despedida de las pistas de alta competición, la pareja apostó por un número de baile inspirado en la música de la película Moulin Rouge, donde Tessa vestía un traje granate, con transparencias en los brazos, efecto llamas en el pecho y un cuello alto lleno de brillos. Prácticamente igualisto al de Kaya Scodelario en la competencia final de Spinning Out.

La propia Tessa Virtue se ha tomado más bien a broma esta comparación y ha respondido en Twitter con un simple emoticono.

A pesar de que esta coincidencia podría parecer una referencia casual, las semejanzas no quedan ahí. En la serie los personajes principales, Kat y Justin, ensayan un programa corto con inspiraciones de tango que recuerda mucho a la galardonada actuación de los patinadores canadienses. De hecho Svetlana Efremova, que hace de entrenadora, les dice que su programa "es sobre romance, es sobre tragedia, es sobre sexo" que casualmente son unas palabras que también pronunció Tessa Virtue en el making of de su programa.

Más allá de estas similitudes, cabe destacar que Spinning Out no es un biopic sobre Tessa Virtue, entre otros motivos porque ya con visionar el tráiler descubrirás que también se podría vincular con la expatinadora sobre hielo estadounidense Nancy Kerrigan, ganadora de medallas de bronce en los Campeonatos Mundiales de 1991 y los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992, además de una medalla de plata en los Campeonatos Mundiales de 1992.

Y es que el tráiler hace homenaje a esta otra historia real cuando una de las amigas patinadoras de Kat le dice: "¿Le doy con un bate en la rodilla o eso es muy de los 90?", haciendo referencia al ataque que Nancy Kerrigan sufrió el 6 de enero de 1994 cuando un hombre la golpeó en la rodilla derecha, impidiéndole competir en el resto de los campeonatos de patinaje artístico de Estados Unidos ese año. Se sospechó que su compañera competidora, Tonya Harding, participó en el ataque dado que su ex esposo Jeff Gillooly contrató al matón a sueldo. Este hecho fue llevado a la gran pantalla por Craig Gillespie en 2017 en la película Yo, Tonya.

Como se puede apreciar, los personajes de Spinning Out en realidad no se basan en personas específicas o en una historia de vida real, y lo cierto es que este título también tiene aroma de Cisne Negro. Es como si Netflix hubiera querido disponer de su propia historia de terror psicológico, aunque en esta ocasión dejamos de lado el ballet y nos entregamos al patinaje artístico. Y es que en la película estadounidense de suspense dirigida por Darren Aronofsky el desdoblamiento simbólico de la protagonista interpretada por Natalie Portman, que está absorbida por su pasión, es llevado a cabo utilizando recursos como la sombra, el espejo o los reflejos. Precisamente en la ficción estrenada en la plataforma de Reed Hastings, Kat pone de manifiesto su doble identidad con sus vistazos al cristal cuando pasa por momentos de euforia, pero también por otros de honda depresión. Es como si se desdoblara evidenciando su trastorno bipolar aunque no se llega a exponer con la profundidad esperada.

Eso sí, Kaya Scodelario prefirió advertir en su perfil de Instagram la crudeza del contenido de esta serie en lo relativo a la salud mental: “Aprendí mucho sobre el trastorno bipolar interpretando a Kat y solo quiero tomarme un segundo para hacerte consciente de que mostramos algunas escenas de autolesiones y manía extrema. Siento que es importante poner esta advertencia de activación: hemos hecho todo lo posible para resaltar las dificultades de vivir con una enfermedad mental y al mismo tiempo mostrar los lados hermosos, apasionados y típicamente complejos de ser una persona joven. Kat es ambos”.

En definitiva, aunque Spinning Out no parte de ninguna vivencia real eso no impide que el resultado sea un drama interesante con dosis de serie juvenil, capaz de evocarnos otras historias ficticias o verdaderas y mantener nuestra atención hasta el final de temporada.

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Imágenes: ©Netflix