Sergio Ramos y sus cortijos: de la selección española al del Real Madrid

Raúl Rioja
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Sergio Ramos es para lo bueno y para lo malo. Lo explicó bien Luis Enrique en su rueda de prensa del lunes antes del partido ante Alemania, si quieres jugadores así, de ese “perfil y bagaje futbolístico”, es el peaje que hay que pagar. Futbolistas como el sevillano te ayudan y mucho a ganar títulos, a cambio tienes que aguantarles ciertas cosas que con el resto no haces, darles algunos caprichos que el resto no reciben. Pasa con absolutamente todas las estrellas.

En la selección, Ramos es capitán general. Rodeado de una gran mayoría de jugadores inexpertos y con poca experiencia en la selección, es el único superviviente -junto a Busquets y Navas- de aquel equipo campeón del mundo. Evidentemente, su ascendencia en el grupo es muy superior al de dos jugadores de un perfil mucho más bajo.

Sergio Ramos en el partido entre las selecciones de Suiza y España. (Foto: Harry Langer/DeFodi Images via Getty Images)
Sergio Ramos en el partido entre las selecciones de Suiza y España. (Foto: Harry Langer/DeFodi Images via Getty Images)

Sin los Xavi, Casillas, Iniesta, Villa, Puyol y compañía, y también ya sin Piqué, esta es la selección de Ramos. Así, y para tenerle contento, Luis Enrique le saca cinco minutos para que engrose su récord de internacionalidades y se convirtiera en el europeo que más veces había vestido la camiseta de su selección. Unos días después, falla un penalti ante Suiza y el siguiente lo vuelve a tirar él saltándose ese código no escrito que se suele cumplir de cambiar de lanzador cuando se ha fallado uno antes. Para colmo, Luis Enrique sale en rueda de prensa y le defiende de una forma quizás excesivamente encendida. "Si hubiera habido un tercero, lo hubiera tirado Ramos. Y un cuarto, también". Demasiado, me parece.

Son ejemplos del poder absoluto de Sergio Ramos en la selección y que han causado mucha indignación, mayoritariamente entre los aficionados no madridistas. Comprensible, por otra parte. ¿Qué hubiera dicho un aficionado blanco si cosas así las hace Messi?

En el Real Madrid, su poder es similar. La marcha de Cristiano Ronaldo le ha convertido en el macho alfa absoluto del vestuario, un jugador absolutamente intocable porque además, se lo ha ganado en el campo. Cuando el club despidió a Julen Lopetegui y sonó con fuerza la llegada de Antonio Conte, con fama de entrenador de mano dura, rápidamente salió el sevillano al paso para vetarle implícitamente. "El respeto se gana, no se impone", dijo. Y el italiano no llegó, lo hizo Santiago Solari y poco después Zinedine Zidane.

Ahora, nos espera (ya estamos con ello) show con su renovación. O culebrón, llámenlo como quieran. Hace unos días ya me posicioné sobre el tema, el Real Madrid debe hacer lo posible y lo imposible por retener a un jugador básico... pero cuyo poder también es demasiado, y eso es algo que hay que controlar, de alguna manera.

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