Sergio Ramos se escuda en los árbitros para tapar vergüenzas

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Sergio Ramos se vistió de capitán en la víspera del encuentro entre el Real Madrid y el Manchester City en la ida de los octavos de final de la Champions League. En rueda de prensa, el sevillano no esquivó ningún tema tras las últimas dos semanas en las que el conjunto merengue ha perdido mucha de la impronta que demostró en el arranqué de 2020.

Ramos habló de valentía. De que había llegado el momento de separar a los niños de los hombres en el equipo, pues las siguientes semanas serán clave para el devenir de la temporada y la concentración debe ser máxima.

Las palabras del capitán resonaron con fuerza en Valdebebas, donde el equipo espera al City con ganas de darle la vuelta a una situación que parece haberse enquistado, tras la eliminación en Copa del Rey y los dos últimos resultados que han dejado al Real Madrid segundo en la clasificación liguera, a tres puntos del Barça a las puertas del Clásico.

Su discurso distó mucho del que expuso después del partido ante el Levante el fin de semana pasado, cuando el Camero intentó desviar la atención de la derrota y llevar la conversación a un supuesto problema personal que cree que el árbitro Hernández Hernández tiene con él.

Las quejas de Ramos sonaron a excusa barata tras ver como, jugando dos partidos en 15 días, ante rivales de la parte media-baja de la tabla, al equipo se le apagaban las luces y perdía la renta a favor que había conseguido contra el Barça durante el período institucional más convulso de los últimos años en la Ciudad Condal.

La realidad dice que al Madrid no le ha maltratado los árbitros y que si se ha quedado eliminado de la Copa del Rey y se ha perdido el liderato es en realidad porque el equipo no ha sabido competir en las dos áreas en los últimos partidos.

La falta de gol y la lesión confirmada de Eden Hazard han supuesto un gran handicap en ataque, pero el verdadero cambio se ha sufrido en defensa --y ahí tiene mucho que ver el desempeño del capitán.

El equipo que cerró la primera vuelta de la Liga con apenas 13 goles en contra ha recibido 8 en los últimos cuatro partidos, entre los que cuenta la embarazosa derrota ante la Real Sociedad en Copa (3-4 en el Bernabéu), el empate en casa ante el Celta de Vigo y la derrota en el Nuevo Ciutat de Valencia el sábado pasado.

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Contra el Celta de Vigo, precisamente, se pudo ver al Sergio Ramos más errático, pues a pesar de marcar el que podría haber sido el gol de la victoria desde el punto de penalti, falló en ambos tantos anotados por el conjunto vigués. En las dos ocasiones el camero se alejó de la línea defensiva para encimar al jugador con el balón, y en ambas la jugada resultó en el pase decisivo para que anotaran Smolov y Santi Mina.

Por eso sus palabras tras la derrota en Levante, donde fue Rafa Varane quien pecó de permisividad en la jugada del gol se Morales, no generaron más que extrañeza en una afición que no quiere gestos de cara a la galería, y que hubiera preferido que el capitán entonara el mea culpa en nombre de si mismo y del equipo ante los fallos de las últimas semanas.

Ahora vienen los platos fuertes de la temporada, por lo que se ha acabado el período de pruebas. Ya no se puede fallar más y por eso cayó bastante bien la declaración de Ramos antes del encuentro ante el City. Con consignas así el capitán madridista podrá volver a hacer creer a la afición que el equipo va a dejarse todo en el campo para conseguir cerrar la temporada con broche de oro. Con excusas como la de sus declaraciones tras la derrota ante el Levante no conseguirá más que tapar vergüenzas. Parece que, de momento, ha elegido el camino adecuado.

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