Sergio Ramos, el problema del '9' clásico y su gran punto débil

Sergio Ramos trata de detener a Luis Suárez tras un caño del uruguayo. (Foto Urbanandsport/NurPhoto via Getty Images)

Sergio Ramos es uno de los mejores centrales del mundo. Es una afirmación que deberíamos tener grabada a fuego en el subconsciente a base de ver jugar al capitán del Real Madrid. Sin embargo, el ‘4’ blanco sigue arrastrando una serie de puntos débiles en su juego que es incapaz de eliminar. Además de los grandes fallos de concentración que muestra como en el 0-1 de Willian José, algo que ya es habitual esta temporada, sigue claudicando ante delanteros clásicos a los que les encanta chocar, bregar y disputar todos los duelos individuales con él.

Sergio Ramos padece cuando el ‘9’ rival no rehuye del contacto físico continuo, cuando le exige una concentración total y absoluta. No es algo nuevo, pero sorprende ver cómo al capitán del Real Madrid le sigue costando controlar a los delanteros clásicos, independientemente de su calidad. Tan solo con que utilicen su cuerpo de manera inteligente y gocen de potencia física, el central del Madrid va a pasarlo mal.

Diego Costa y Sergio Ramos en el último derbi de Madrid. (Foto David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)

En este sentido, Diego Costa, Luis Suárez y Robert Lewandowski son tres de los grandes exponentes del gran punto débil del central blanco. Probablemente, un defensa con tantas lagunas de concentración e irregularidad defensiva se vea más expuesto cuando directamente le vienen a buscar que no cuando él debe decidir en qué momento y lugar concreto se va a medir con el punta contrario.

Tanto con la selección española como con el Real Madrid, es muy sencillo encontrar figuras que le hayan complicado la noche al capitán blanco. Un futbolista de leyenda, histórico, pero con unos fallos incomprensibles. Especialmente en esta temporada, Sergio Ramos está acrecentando su terrible empeño de tratar de compensar su fallos en tareas defensivas con goles en la meta contraria, lo que aún genera un mayor desbarajuste defensivo para su equipo.

Sergio Ramos regala un gol a Willian José.

Parecía parte del pasado que el equipo de Zinedine Zidane tuviese que iniciar los partidos con la dinámica negativa y la necesidad de remar a contracorriente. Hasta el error de Sergio Ramos y el posterior gol de Willian José, Thibaut Courtois había acumulado 535 minutos sin encajar un gol. Fuese como fuese, el partido acabó como acostumbra. Con Karim Benzema haciendo de capitán y solucionando los problemas creados anteriormente por Ramos.

Es cierto que no hay un central en la plantilla merengue capaz de sustituirle en funciones tan importantes como la salida de balón y la defensa a campo abierto para sacar a su equipo hacia adelante, pero tampoco existe un defensa de tan alto nivel que se desconecte tanto del juego en días ligueros. Por ello, él encarna la épica del Real Madrid en la Copa de Europa y también significa el desplome competitivo en el día a día.

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