Sergio Fernández se perderá toda la temporada tras operarse del isquio en Finlandia

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Photo credit: Miriam Yeleq / HEARST
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Sergio Fernández pasará en blanco el año 2022. La gran referencia de los 400 metros vallas en España en los últimos seis años lleva varios años perjudicado por lesiones y problemas físicos que le han impedido recuperar el nivel de su gran después de su gran 2016, en el que llegó a ser subcampeón europeo en Ámsterdam 2016 y se convirtió, durante los Juegos Olímpicos de Río, en el único español en bajar de los 49 segundos, y por eso este miércoles pasó por el quirófano.

El navarro de 29 años viajó el pasado domingo a Finlandia para ponerse en manos del prestigioso cirujano ortopédico Lasse Lempainen, especializado en lesiones de rodillas, tobillos, músculos y tendones, que tiene amplia experiencia con deportistas de élite y ha intervenido también a futbolistas como Ousmane Dembélé y Ander Barrenetxea. El vallista regresa a España este viernes en un viaje en avión complicado porque no puede mantenerse demasiado tiempo con la cadera ni la rodilla doblada.

Fernández se ha tratado de la entesopatía del isquiotibial izquierdo. "Se me ha elongado el tendón, me ha cosido un poco una pequeña rotura y ha liberado el espacio del nervio ciático", explica a Runner's World desde Finlandia el atleta, que sufre el problema desde antes del Mundial de Doha y que le impidió rendir tanto en esa cita como en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde cayó en las series con 51,51s, muy lejos de su mejor nivel. Fue su tercera y última carrera del año, donde solo tuvo una pequeña resurrección para ganar el Campeonato de España de Getafe con 49,55s.

"Era y es la última solución, no sé si habrá más, pero era la última bala que nos queda por gastar, porque lo hemos hecho todo hasta la fecha", explica Fernández, que tenía la esperanza de volver mejor tras las vacaciones de verano pero sufrió molestias desde el primer entrenamiento y no ha podido correr en los entrenamientos desde entonces. "Tenía dolor al sentarme, al estirar el isquio, inflamación. He trabajado condición general, técnica, fuerza, lo que se podía".

Un cambio de Madrid a Barcelona

Sergio Fernández, que hasta el pasado verano entrenó en el CAR de Madrid, necesitaba un cambio de aires y cambió tras Tokio su residencia a Barcelona, donde vive en el CAR de Sant Cugat y se entrena a las órdenes de Alex Codina en el grupo de sus compañeros de prueba David Delgado o Sara Gallego, plusmarquista absoluta femenina, o el cuatrocentista Samuel García. "Me plantee volver a casa a Navarra, pero aposté por esto porque en el grupo podía aprovechar más las cualidades del grupo y el ambiente es fenomenal. La idea es seguir allí, porque aún no he podido entrenar bien y saber cómo ha funcionado", explica.

Photo credit: JOHN MACDOUGALL - Getty Images
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El atleta navarro solo tiene palabras de agradecimiento a su entrenador y al equipo médico y de recuperación (Miquel Cos, Ramón Balius, Lluís Til) que le han guiado y han conseguido hacer las gestiones para llevarle a Finlandia a una operación que necesitó una larga preparación previa. Tras la intervención, le toca hacer una recuperación muy lenta y progresiva que hasta dentro de 5 ó 6 meses, en el mejor de los casos, no le permitirá hacer entrenamientos de carrera, por lo que no podrá competir esta temporada ni en el Mundial de Eugene ni en el Europeo de Munich y piensa ya en el 2023, donde el gran campeonato es el Mundial de Budapest en verano.

Sergio ha tenido siempre ambiciosos objetivos y se veía potencial para bajar incluso de los 48 segundos en la vuelta a la pista con vallas, pero desde 2016 solo ha sufrido problemas físicos que le han frustrado sus mejores años: en 2018, con solo 15 entrenamientos decentes y cuatro carreras, logró ser 7º del Europeo de Berlín y hasta sintió la necesidad de pedir perdón por su rendimiento, y comenzó 2019 con un rotura de fibras en el isquio izquierdo, donde empezó todo el problema, y más tarde un problema en el pubis. Ahora, ya operado, le espera un largo camino, pero no se rinde: quiere triunfar, aunque ya tenga que ser a los 30.

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