Las enfermedades comunes que podrías tener por ser alto

·3 min de lectura
Ser alto puede no ser tan bueno como piensas. Una investigación internacional (considerada la más grande de su tipo) concluye que la altura puede ser un factor de riesgo previamente no reconocido para varias afecciones comunes en adultos. (Foto: Getty)
Ser alto puede no ser tan bueno como piensas. Una investigación internacional (considerada la más grande de su tipo) concluye que la altura puede ser un factor de riesgo previamente no reconocido para varias afecciones comunes en adultos. (Foto: Getty)

Ser alto tiene muchas ventajas. Además de tener más confianza y habilidades sociales debidas a su complexión física, las personas altas también pueden presumir de mayor sueldo, más likes en redes sociales y también de una productividad laboral más amplia. Es lo que dicen las estadísticas.

Todas estas ventajas podría hacernos creer que la altura también es un buen indicador de la salud general. Sin embargo, no es así. Resulta que en términos de salud, ser alto penaliza.

Se sospechaba que los altos tienden a sufrir más a medida que envejecen. Cuando más alto eres, por ejemplo, más células tienes en tu cuerpo, lo que aumenta el riesgo de mutaciones que puedan causar cáncer. De hecho, los científicos saben desde hace algún tiempo que las personas altas tienen un mayor riesgo de una variedad de cánceres, sin mencionar condiciones como la ruptura de aortas y embolias pulmonares.

Ahora, según un nuevo estudio, ser alto se asocia fundamentalmente con una serie de enfermedades, desde un mayor riesgo de latidos cardíacos irregulares y venas varicosas, así como daños en los nervios de las extremidades e infecciones de la piel y los huesos.

Es la conclusión de una investigación internacional, publicada en PLOS Genetics, que utilizó datos genéticos y registros electrónicos de salud para buscar un vínculo entre la altura y enfermedad. Yendo más allá de las meras comparaciones de altura medida e informes médicos, este último análisis utilizó datos genéticos vinculados a los registros clínicos de más de 200.000 adultos blancos y 50.000 negros del Programa Million Veteran de Estados Unidos.

"Usando métodos genéticos encontramos evidencia de que la altura adulta puede afectar a más de 100 rasgos clínicos, incluidas varias afecciones asociadas con malos resultados y calidad de vida: neuropatía periférica, úlceras en las extremidades inferiores e insuficiencia venosa crónica", cuenta el autor principal del estudio, Sridharan Raghavan, del Centro Médico VA Regional de las Montañas Rocosas en los EE. UU.

Los resultados respaldan estudios previos que concluyeron que las personas más altas lo tienen más fácil cuando se trata de afecciones cardiovasculares como hipertensión, hiperlipidemia y enfermedad coronaria, a costa de ser más propensas a las fibrilaciones auriculares y las venas varicosas. También añadieron algunas afecciones más a la lista de riesgos como las infecciones de la piel y los huesos, y un tipo de daño nervioso en las extremidades llamado 'neuropatía periférica'.

"Llegamos a la conclusión de que la altura puede ser un factor de riesgo no modificable no reconocido para varias afecciones comunes en adultos", añade.

Por otro lado, como el tamaño de la muestra era tan grande, el equipo también pudo centrarse en el papel que podría desempeñar el género, ya que el asma y los trastornos nerviosos periféricos no específicos se asociaron con una mayor altura en las mujeres, pero no en los hombres.

Establecer conexiones más estrechas entre los numerosos genes que determinan la altura y varios rasgos patológicos hace que sea menos probable que podamos señalar con el dedo a otras causas como responsables de nuestros problemas de salud. Por ejemplo, podría restar protagonismo al impacto de los factores ambientales o de la masa corporal. Sin embargo, a pesar de que los resultados de esta investigación son esperanzadores, aún no quedan muy claro cómo las enfermedades pueden resultar de los genes altos.

Estudios adicionales podrían ayudar a aclarar la causalidad, identificando la bioquímica subyacente o señalando la forma en que el tamaño físico retroalimenta la funcionalidad de nuestro cuerpo.

Es cierto que no hay mucho que podamos hacer con respecto a nuestra altura, pero saber cómo se relaciona con nuestra salud al menos podría ayudarnos a estar atentos a las cosas sobre las que podemos hacer algo.

En definitiva, los investigadores sugieren que la altura puede ser un factor de riesgo previamente no reconocido para varias afecciones comunes en adultos, aunque consideran que se necesitan más estudios para aclarar algunas de estas asociaciones.

Más historias que te pueden interesar:

VIDEO: Pone a prueba las tallas grandes de Inditex: esta es su dimensión real

Perder y ganar peso de forma repetida aumenta el riesgo de cáncer

Lo siento pero no hay gordos sanos (ni felices)

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente