Sensibilidad al frío: ¿Y si la piel se vuelve azul o púrpura?

Las personas con sensibilidad al frío suelen padecer de perniosis (sabañones) o fenómenos de Raynaud (dedos de las manos fríos que tornan en color blanco, azulado y rojo). Así puedes prevenirlo

Si padeces esta patología, tus dedos tomarán un tono azul y experimentarás hormigueo. Esa sensación que puede trasladarse a los pies o a la punta de la nariz. No te alarmes, es una enfermedad un tanto peculiar, pero no es grave. (Foto: Getty)
Si padeces esta patología, tus dedos tomarán un tono azul y experimentarás hormigueo. Esa sensación que puede trasladarse a los pies o a la punta de la nariz. No te alarmes, es una enfermedad un tanto peculiar, pero no es grave. (Foto: Getty)

Durante el invierno, las manos y los pies tienden a enfriarse de forma llamativa. Ello se produce porque el sistema cardiovascular del organismo reacciona al frío y hace que los vasos que llevan la sangre caliente a la piel se cierren, un proceso conocido como ‘vasoconstricción’ para evitar la pérdida de calor.

Este fenómeno recibe el nombre de Raynaud el nombre del médico francés que la describió por primera vez) y se produce por una disminución de la circulación sanguínea en las manos y los pies que también puede presentarse en labios, nariz, mejillas, orejas e incluso en la lengua. Supone cambios de color y dolor debido a la contracción de los pequeños vasos sanguíneos, lo que causa que no llegue sangre. Es una respuesta exagerada a los cambios de temperatura pero también se puede presentar cuando una persona se enfrenta a un estrés intenso o agotamiento.

Se puede padecer enfermedad de Raynaud sin que exista otra enfermedad subyacente asociada con ella. En estos casos se considera primaria. O puede ser parte de enfermedades autoinmunescomo lupus sistémico eritematoso, esclerodermia, dermatomiositis, la enfermedad mixta del tejido conectivo o la artritis reumatoide, entonces se denomina Raynaud secundario.

La enfermedad de Raynaud afecta a un pequeño porcentaje de la población, es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres y es más frecuente en personas que viven en climas más fríos. Son episodios o ataques reversibles que no causan daños en los tejidos y que duran entre 10 y 15 minutos aunque si su gravedad es elevada pueden durar horas. Lo característico es un cambio de coloración en la piel de los dedos en tres fases consecutivas: al principio se vuelven blancos, después azules y, por último, suelen ponerse púrpura o rojos antes de volver a su coloración normal.

Por ello, para la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) es muy importante prevenir este efecto protegiéndonos del frío con guantes y calcetines gruesos. Aunque lo ideal es utilizar manoplas que permitan mover los dedos.

“Es fundamental mantener los pies secos y abrigados, evitando que se mojen en la nieve o la lluvia. Si alguna parte de la piel se transforma en color púrpura se debe acudir al médico de inmediato y no esperar a que se convierta en color negro”, remarcan.

Dormir con calcetines es una buena medida para no perder calor corporal. (Foto: Getty)
Dormir con calcetines es una buena medida para no perder calor corporal. (Foto: Getty)

Es aconsejable vestirse por capas, abrigando especialmente toda la parte central del cuerpo. Hay que evitar bañarse o ducharse con agua muy caliente, ya que las altas temperaturas del agua pueden dañar la piel y producir que se irrite. Lo ideal es el agua tibia y no ducharse más de una vez al día, ya que esto aumentaría la deshidratación de la piel.

Además, la piel seca y dañada durante el invierno puede facilitar que se produzcan pequeños cortes o heridas. Por eso desde la AEDV aconsejan “aprovechar el momento de la ducha para revisar tu piel, ver si tiene alguna zona rojiza o una pequeña herida. Recuerda que se debe tratar cualquier herida en cuanto aparezca, lavándola con agua y jabón. En ocasiones puede ser necesario utilizar una crema con antibiótico”.

Por otro lado, los expertos alertan de que lavarse las manos excesivamente puede provocar dermatitis de desgaste. Esto suele ocurrir sobre todo “en personas que por razones laborales se las lavan de forma repetida. Para evitarlo se debe promover el uso de guantes y las cremas con efecto barrera”, añade el especialista.

¿Manos frías, corazón caliente? Además de la sensibilidad al frío, hay factores<span> hereditarios y hormonales que también tienen un papel importante,</span> (Foto: Getty)
¿Manos frías, corazón caliente? Además de la sensibilidad al frío, hay factores hereditarios y hormonales que también tienen un papel importante, (Foto: Getty)

“El constante lavado de manos las estropea mucho porque se lleva la grasa de la piel de la mano que la protege. Conviene ponerse guantes para evitar sabañones contra el frío, así como no tocar productos agresivos tipo lejía. Hay que abrigarse pero que tampoco estén las manos ‘cocidas’; asimismo es conveniente siempre protegerse con guantes al hacer las labores del hogar”, subraya Ricardo Suárez, dermatólogo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Además, tienen un mayor riesgo de desarrollar fenómeno de Raynaud los profesionales que trabajan con martillo neumático o con otro tipo de herramientas manuales, e incluso aquellos que tocan el piano o la guitarra (debes tener las manos calientes antes de comenzar a tocar).

En este sentido, la doctora Lola Bou Camps, dermatóloga de la AEDV nos indica cuáles son los mejores cuidados para las manos a lo largo de todo el año.

“Además de los cuidados habituales diarios imprescindibles -limpieza, hidratación, revitalización y fotoprotección– existen épocas del año en las que sería aconsejable preparar la piel más a fondo, en invierno hay que protegerse del frío y de la sequedad consecuente, por lo que insistimos en hidratar profundamente la piel de la cara, cuello y escote por la mañana y por la noche, utilizando cremas de consistencia mayor que en el resto del año”, subraya.

Asimismo, advierte de que aquellas personas que tengan la piel muy sensible a los cambios de temperatura, del frío al calor y viceversa, que se manifiestan por el contacto de la piel con ambientes de calefacciones potentes, deben usar siempre cremas específicas para pieles sensibles.

Por último se aconseja no fumar, reducir la cafeína y controlar los fármacos; el tabaco desencadena vasoespasmos en todo el cuerpo y con ello mayor posibilidad de episodios.

¿Sueles tener las manos frías y entumecidas? ¿Sabes cuál es la causa? ¿Qué te ha comentado tu médico?

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