El sello español encumbra la serie de 'El señor de los anillos'

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Aunque Amazon no lo haya destacado mucho en su promoción en nuestro país, El señor de los anillos: Los anillos de poder, su adaptación de la obra de Tolkien para Prime Video, tiene un fuerte sabor español. Porque el responsable de dar el pistoletazo de salida es ni más ni menos que Juan Antonio Bayona, el reconocido y taquillero cineasta de Lo Imposible o El orfanato a quien se suman nombres habituales de su equipo como la productora Belén Atienza o el director de fotografía Óscar Faura.

Tras su primera experiencia en Hollywood con Jurassic World: El reino caído, fue elegido para dirigir los dos primeros episodios de esta nueva aventura en la Tierra Media y adentrarnos en las historias de la Segunda Edad del Sol. No era un reto fácil, puesto que el legado tras la obra de Tolkien y el buen precedente que sentaron las películas de Peter Jackson le ponía por delante un reto del que muy pocos podrían salir airosos. Sin embargo, visto el primer capítulo, Bayona no solo ha cumplido con su trabajo tras las cámaras, sino que su estilo cinematográfico ha sido perfecto para relucir la Tierra Media en todo su esplendor.

Elrond y Galadriel en el primer episodio de 'El señor de los anillos: Los anillos de poder' (Foto: Ben Rothstein/Prime Video)
Elrond y Galadriel en el primer episodio de 'El señor de los anillos: Los anillos de poder' (Foto: Ben Rothstein/Prime Video)

He de decir que no soy muy fan del cine de Bayona. Adoro películas como El orfanato o Lo imposible, pero su toque sentimentaloide y lo forzado que a veces me resulta en lo narrativo y visual me suele saca de la narración. Pero nada de esto me ha ocurrido en Los anillos de poder. Desde el comienzo de la serie, con la presentación de la infancia de Galadriel o la breve narración de los sucesos de la Primera Edad acontecidos en El Silmarillion, he quedado prendado de todo lo que acontecía en pantalla y del buen desempeño del cineasta español.

El sentimiento con el que presenta a los personajes, el mimo que brinda a cada una de sus acciones o lo cuidado que está cada detalle en cada uno de los planos, es clave para hacernos conectar y emocionarnos con las múltiples aventuras que acontecen. Por ejemplo, remitiéndome al inicio con Galadriel, el presentar al personaje mediante un pequeño juego de niños con un barquito de papel puede parecer un suceso simple y sin importancia, pero, como bien ha demostrado a lo largo de su filmografía, Bayona sabe abordar como pocos la infancia y lo usa a su favor para construir toda la personalidad de esta elfa desde la visión inocente y decidida de una niña.

Y lo mismo con el mimo con el que construye la pequeña conversación con su hermano Finrod que acontece justo después, que pese a la brevedad del momento (algo lógico valorando que no tienen los derechos de El Silmarillion y poco más podían abordar con tan solo unos pocos planos), la buena conjunción con la música y un pequeño juego de miradas se las ingenia para tejar una relación familiar muy sentimental que será clave en la motivación de Galadriel para enfrentarse a Sauron.

El director español Juan Antonio Bayona dirigiendo el primer episodio de 'El señor de los anillos: Los anillos de poder' de Prime Video (Foto: Ben Rothstein/Prime Video)
El director español Juan Antonio Bayona dirigiendo el primer episodio de 'El señor de los anillos: Los anillos de poder' de Prime Video (Foto: Ben Rothstein/Prime Video)

Más allá del cuidado que da a los personajes, donde también destaca el cariño en la construcción del romance entre una elfa y un humano o la ternura en la presentación de los antepasados de los Hobbits, llama la atención lo bien que juega con los elementos visuales en escena y el tratamiento tan cinematográfico que se aprecia en cada plano. Y es que en ningún momento sientes que estés viendo un capítulo de una serie de televisión, sino una producción de primer nivel pensada para verse en la pantalla más grande posible. No hay más que ver la grandilocuencia de todas sus secuencias, la epicidad tras cada batalla, la inmensidad de sus escenarios, o incluso el formato panorámico en el que ha sido rodada.

Y creo que la mano de Bayona es clave en este aspecto, ya que incluso en sus comienzos, cuando empezó dirigiendo videoclips de grupos como OBK o Camela, planteaba muchas de estas piezas como minipelículas repletas de ambición cinematográfica, algo que por aquellos años, a principios de los 2000, pocas veces se vio en este ámbito audiovisual en España. Y es que un proyecto que busca romper moldes en la ficción televisiva y apuntar más alto que ninguna otra serie requería de alguien con este ímpetu. Y Bayona lo cumple con creces.

Aunque en el apartado visual también hay que destacar otro nombre español, el del director de fotografía Oscar Faura, que deja en pañales a lo que vimos, por ejemplo, en la trilogía de El Hobbit. Por mucho uso del digital que haya, todo se siente natural en pantalla y los parajes de Nueva Zelanda vuelven a lucir de infarto.

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Por último, no puedo olvidarme de una de las escenas claves de este primer episodio, donde el “toque de talento español” de Bayona juega un papel relevante. Se trata del enfrentamiento de Galadriel con un temible troll en una remota y tenebrosa localización. Y es que el director remite al género que le llevó al éxito, al terror, haciendo uso de códigos visuales y de una planificación que es pura tensión y emoción.

No es algo nuevo en la Tierra Media, puesto que Peter Jackson, también experto en el género, lo utilizó muy bien en escenas como el enfrentamiento con Ella-Laraña en El retorno del rey o las aventuras por el Bosque Negro de Bilbo en La desolación de Smaug, pero es otro claro ejemplo de lo importante que ha sido su trabajo en la serie para volver a hacer lucir el universo de Tolkien.

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