A dos semanas de Roland Garros, Nadal y Swiatek demuestran en Roma que llegan en forma

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A dos semanas del comienzo de Roland Garros, el español Rafael Nadal y la polaca Iga Swiatek, últimos ganadores en París, conquistaron este domingo el torneo de Roma, demostrando que llegan en forma a la gran cita de la temporada de tierra batida.

A sus 34 años, Nadal (número 3 del mundo) logró su décimo título en el Masters 1000 de Roma al vencer en la final al serbio Novak Djokovic (N.1), por 7-5, 1-6 y 6-3 en casi tres horas de juego.

Por su parte, la joven Swiatek, a punto de cumplir 20 años, aplastó a la veterana checa Karolina Pliskova, a la que endosó un doble 6-0, en apenas 45 minutos.

Era el enfrentamiento número 57 entre dos de las grandes estrellas del circuito masculino, la sexta en una final en el Foro Itálico, y el duelo entre Nadal y Djokovic no defraudó.

Fueron dos horas y 49 minutos de una batalla épica, en la que tras un primer set muy igualado, que cayó del bando del español, Nadal sufrió un bajón en su rendimiento que aprovechó Djokovic para forzar el tercer set.

Pero cuando peor pintaba la situación para Nadal, con 2-2 y bola de quiebre para el serbio, el español recuperó su mejor nivel para no solo mantener su servicio sino romper el siguiente al serbio y acabar colocándose 5-2, obteniendo una ventaja que supo gestionar hasta el final.

Es el décimo título de Nadal en Roma (2005, 2006, 2007, 2009, 2010, 2012, 2013, 2018, 2019 y 2021) que confirma al español como gran favorito para Roland Garros (30 mayo-13 junio), donde intentará conquistar el título por decimocuarta vez.

"Es increíble tener este trofeo en mis manos por décima vez, algo imposible e imaginar", declaró Nadal.

- Números de leyenda -

El mallorquín, además, suma 36 títulos en torneos Masters 1000 (la segunda categoría tras el Grand Slam), igualando el récord... de Djokovic.

"No hay mayor desafío que jugar contra Rafa. Casi tres horas de tenis de alta calidad. Estoy decepcionado por no haber ganado, pero contento por mi nivel", dijo el serbio.

Con este título, Nadal sigue agrandando su leyenda como mejor tenista de la historia en tierra batida.

En esta superficie, el español ha ganado 13 veces en Roland Garros, 12 en Barcelona, 11 en Montecarlo y 10 en Roma.

Solo el suizo Roger Federer ha sido capaz también de ganar 10 veces un mismo torneo (Halle y Basilea).

De los 88 torneos que Nadal ha ganado en su carrera, 62 lo ha hecho en arcilla. Solo hay ocho tenistas en la era moderna del tenis que han logrado más títulos en todas las superficies que el español únicamente en tierra.

Su balance en esta superficie, tras el partido del domingo, es de 459 victorias por solo 42 derrotas.

- Doble 6-0 en 45 minutos -

La polaca Swiatek no tiene por ahora los números de Nadal en tierra, pero este domingo también impresionó al no dejar hacer ni un solo juego a Pliskova en la final.

La variedad de los golpes y agresividad de la polaca (nº15 de la WTA) sorprendieron a la checa (nº9), que disputaba su tercera final en tres años en Roma (victoria en 2019, finalista en 2020).

"Han pasado muchas cosas esta semana. Tuve que jugar dos partidos ayer (sábado, el duelo de cuartos de final por la mañana y después la semifinal por la tarde), he salvado bolas de partido (en octavos). Ustedes me han ayudado mucho", lanzó la polaca en dirección al público, quizá como gesto de disculpa por no haberles dejado disfrutar de la final.

Una veintena de minutos y Swiatek ya había ganado el primer set, con tres juegos en blanco con su servicio y solo cuatro puntos ganados por Pliskova.

En el tercer juego del segundo set, Pliskova marcaba sus primeros puntos con el saque de la polaca, e incluso tuvo dos bolas de break para intentar ponerse con 2-1. Pero su rival, Swiatek, se recuperó y salvó su servicio.

Fue el golpe de gracia para la antigua número uno mundial, que no olvidará este primer duelo con la estrella ascendente polaca.

"Es evidente, tras un buen torneo, que no era mi día. Mi enhorabuena a ella, que ha jugado muy bien", señaló la checa en la entrega de premios, donde trató de poner buena cara, pese a la decepción que mostró en su silla tras la humillante derrota.

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