Por qué no es seguro comprar la fruta cortada

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No siempre se mantiene en las condiciones de higiene y frío necesarias, por eso comprar frutas cortadas como la sandía o el melón cortado puede suponer un riesgo para nuestra salud

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Si el melón o la sandía no se desinfectan bien antes de ser cortados, las bacterias de la corteza pueden pasar al interior. (Foto: Getty)

Quien no consume mucha fruta no quiere comprar una sandía entera porque se estropearía antes de acabársela, por lo que estaría desperdiciando alimentos, pero, ¿es seguro comprar media sandía cortada en la frutería o supermercado?

Los nutricionistas advierten de que llevarse una sandía o melón cortado puede contener microrganismos patógenos provenientes de insectos, roedores o las propias manos de los manipuladores que pueden desencadenar infecciones serias como la salmonela o la listeria.

Sabemos por qué te gusta compra estas frutas de verano por piezas y no enteras; no sólo es más fácil transportarlas, sino que al estar cortadas podemos ver su interior y cerciorarnos de que nos nos llevamos a casa un melón más verde que un pepino o una sandía pasada.

Por eso, en supermercados y fruterías nos facilitan la tareas y presentan así la sandía y el melón, cortados por la mitad o a cuartos y envueltos en film, porque vemos la pinta que tienen y además nos llevamos la cantidad que queremos.

Sin embargo, después de lo que ha contado la nutricionista Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos, en Espejo Público (A3) quizás tendrías que replantearte esta costumbre, ya que según señala “hay prácticas que pueden mejorar muchísimo la seguridad de los alimentos que consumimos, y precisamente partir la sandía o el melón no es una de ellas”.

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Los nutricionistas desaconsejan llevarse las frutas cortadas y envasadas, "ni aunque estén en la nevera, porque no sabemos cuánto tiempo llevan cortados". (Foto: Getty)

“Generalmente, continúa Robles, autora del libro Come seguro comiendo de todo, pensamos que las intoxicaciones de alimentos se deben a productos de origen animal y fundamentalmente es así. De hecho los de origen vegetal solo están presentes más o menos en el 15 por ciento de los brotes, pero sí que tienen problemas”.

El otro problema es que en muchas fruterías estos productos están almacenados en el suelo y una vez manipulados ni siquiera se almacenan refrigerados. Y las frutas no deberían estar expuestas a temperatura ambiente una vez cortadas, sino que deben mantenerse en una cadena de frío.

No deberían estar expuestas, una vez cortadas, a temperatura ambiente”, apunta Juan Revenga, biólogo, dietista nutricionista y autor del blog “El nutricionista de la general”. Solo se permite que la fruta esté sin refrigerar en los establecimientos cuando tiene la piel que la protege.

Qué pasa cuando se corta la sandía o el melón

Las frutas, como las hortalizas, pueden tener en su superficie microorganismos patógenos como la E. coli, la Salmonella o la Listeria, y estas bacterias pueden pasar al interior de la fruta simplemente manipulándola.

“Al cortar la fruta estamos rompiendo la protección natural que aísla la parte comestible del ambiente”, señala Robles.

Las bacterias de la salmonela se encuentran en las heces de muchos animales. En el campo las frutas pueden entrar en contacto con ellas. (Foto: Yelena Afonina\TASS via Getty Images)
Las bacterias de la salmonela se encuentran en las heces de muchos animales. En el campo las frutas pueden entrar en contacto con ellas. (Foto: Yelena Afonina\TASS via Getty Images)

La piel y la cáscara de la fruta actúan como un protector, así que si se desprende a sandías y melones de esta protección en un ambiente como es el de la tienda, se está dando rienda suelta a los microorganismos patógenos. Además de en la piel, éstos pueden estar en las manos del manipulador u operario que esté preparando las frutas, así como en la superficie en la que las coloca, e incluso en los utensilios de corte.

A esto hay que sumar que la fruta cortada debe estar en una zona refrigerada, y generalmente las sandías y melones están en zonas sin refrigeración (no tienen espacio suficiente en la sección de frutería para ello), por lo que se favorece el crecimiento de los microorganismos.

“Todos los microorganismo que hay se trasladan a la superficie que comemos. Si encima se deja a temperatura ambiente, reúne las condiciones necesarias para que además se multipliquen esos patógenos que están contaminando, y cuando nos los llevamos a casa ya pueden tener incluso una dosis infectiva. Los vegetales y las frutas en el momento que los cortamos, tal y como nos dice la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, tienen que mantenerse refrigerados”, señala la experta.

Este tipo de alimentos ya preparados para su consumo, cortados y en envases de plástico, se consideran alimentos de alto riesgo no aptos para embarazadas y personas inmunodeprimidas. Es mejor llevarte la fruta entera u otro tipo de fruta que no necesita frío como los frutas de hueso, que son perfectas en este época del año.

Por tanto , como medida de protección es mejor optar por piezas enteras (si sobra, se puede aprovechar para una sopa fría de melón o un gazpacho de sandía que, en verano, son muy socorridos), comprarlas cortadas solo cuando estén refrigeradas o pedir que nos las corten al momento.

Una vez en casa hay que lavar la fruta antes de consumirla, debajo del grifo con agua y un cepillo, y guardarla en el frigorífico inmediatamente después de cortarla.

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