¿El sedentarismo acelera la caída del cabello? Los expertos responden

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El sedentarismo va asociado a la obesidad, y esta a un exceso de grasa corporal que, en la caso del cabello, daña el folículo piloso, y esto determina que la regeneración del ciclo de crecimiento del pelo se deteriore. (Foto: Getty)
El sedentarismo va asociado a la obesidad, y esta a un exceso de grasa corporal que, en la caso del cabello, daña el folículo piloso, y esto determina que la regeneración del ciclo de crecimiento del pelo se deteriore. (Foto: Getty)

La caída del cabello es una problemática que afecta a muchas personas en todo el mundo y que tiene múltiples causas. Una de las menos conocidas es el sedentarismo.

En concreto, una conducta sedentaria mantenida en el tiempo tiene consecuencias directas sobre el crecimiento del cabello, tanto en hombres como en mujeres. No es que el sedentarismo en sí provoque la alopecia sino que la inactividad física (entendida como ausencia de movimiento) repercute de una forma u otra en nuestra salud, debido -sobre todo- a la obesidad.

Esta conducta (realizar la mayor parte de las actividades sentados), ya es, naturalmente, un riesgo para la salud general y también para nuestra capilar, dado que se dejan de percibir los beneficios del movimiento como por ejemplo, la producción de serotonina que ayuda a combatir el estrés, y una mayor oxigenación del cuero cabelludo que activa la circulación sanguínea favoreciendo el crecimiento de los folículos pilosos.

También impide que eliminemos las toxinas a través del cuero cabelludo, lo que contribuye a un correcto funcionamiento de los ciclos habituales de crecimiento y caída del pelo.

"Todo esto hace que el eje sedentarismo-obesidad acelere rápidamente la alopecia, sobre todo en personas que tienen una predisposición genética a padecerla", explica el doctor Carlos Caballero, de la Clínica Insparya de Marbella.

No hay duda de que llevar una vida sedentaria causa una serie de complicaciones que agravan el estado de la salud general, motivando patologías que también inciden en la caída del cabello. Como hemos señalado antes, la principal es la de la obesidad. Y los expertos indican que la obesidad va asociada a un exceso de grasa corporal que, en el caso del cabello, daña el folículo piloso, y esto determina que "la regeneración del ciclo de crecimiento del pelo se deteriore, provocando su caída. Además, la obesidad también es un factor fundamental del síndrome metabólico, que deriva en riesgo cardiovascular", matiza el Dr. Caballero. O sea, que entraríamos en un círculo vicioso que se retroalimenta y causa múltiples efectos negativos.

Algo que también preocupa a los cardiólogos, que recuerdan que una de cada cuatro mujeres y uno de cada cinco hombres en Europa no lleva una vida activa, aumentando de este modo un 20 por ciento sus posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular. Unas cifras "preocupantes" para el doctor José Luis Palma, vicepresidente de la Fundación Española del Corazón (FEC).

Si vamos un poco más allá y tenemos en cuenta que también los jóvenes españoles son cada vez más sedentarios, y que la obesidad infantil ha ido en aumento en las últimas décadas, quizás podamos empezar a hilar cosas y entender porque cada vez más hombres y mujeres ven como su cabellera clarea a una edad temprana.

¡Ojo! Que no es algo que hayamos intuído sino que existe evidencia de que la obesidad provocada, en buena parte, por el estilo de vida cada vez más sedentario que llevamos, puede provocar el agotamiento de las células madre del folículo piloso a través de la inducción de ciertas señales inflamatorias. Esto es importante porque este elemento es el que fomenta el ciclo de regeneración del cabello.

Cuando estos folículos se bloquean, comienzan a ser más pequeños hasta su desaparición y, por tanto, ocurre la caída de un cabello que nunca regresará de manera natural.

Este fenómeno, como muestran los resultados de un experimento llevado a cabo por la Facultad de Ciencias de la Salud de Barranquilla (Colombia), se ha incrementado con motivo de la pandemia, ya que las restricciones de movilidad multiplicaron el sedentarismo y el sobrepeso de la población.

“Sin duda, la pandemia ha extendido el sedentarismo, provocando un aumento de la incidencia del sobrepeso en la población. Se ha demostrado que, tras el confinamiento, muchas personas notaron un empeoramiento de su salud capilar. La poca actividad física por las restricciones, acompañada de estrés, una mayor ingesta de alimentos y de peor calidad se conformaron como el caldo de cultivo ideal para el debilitamiento y hasta la pérdida de cabello. Es decir, la combinación de la inactividad y el peso poco saludable acelera la alopecia en las personas con predisposición genética a padecerla”, confirma el especialista.

Pero, cuidado cpn confundirse. No estamos diciendo que la pandemia se posicione como una nueva causa de alopecía, sino que como indica el Dr. Caballero, "el eje sendentarismo-obesidad ha acelerado la alopecia en aquellas personas que ya tenían una predisposición genética a padecerla".

Te recordamos que se califican como sedentarias aquellas actividades que las personas realizan sentadas o acostadas, aún estando despiertas, y que requieren un escaso gasto energético. De esta manera, un estilo de vida sedentario es aquel en el que predomina la inactividad física, entendida por la ausencia de ejercicio deportivo, aunque este sea moderado.

Por tanto, para prevenir este problema y evitar los factores de riesgo de la alopecia (sedentarismo y obesidad), además de una dieta equilibrada y baja en grasa, es necesario llevar una vida activa y practicar el ejercicio físico recomendado para cada tipo de persona y edad.

Y para recuperar el cabello pérdido (algo que no es posible en todos los casos), desde la clínica Insparya de Marbella, el Dr. Caballero recomienda combatir el daño en el folículo con tratamientos como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP), que activa los folículos en fase de envejecimiento para que vuelvan a producir cabello con calidad y resistencia, o la mesoterapia MesoHAIR, que actúa directamente sobre las células capilares para nutrir el cuero cabelludo con un compuesto de proteínas, vitaminas, ácido hialurónico y minerales.

En cualquier caso, la mejor solución pasa por consultar a un profesional que será quien determine el tipo de alopecia que tienes (la más común es la androgénica, de origen genético y hormonal, pero también puede deberse a un déficit de hierro o por una alteración de las hormonas tiroideas conocida como 'efluvios telogénicos') y el tratamiento más adecuado. Solo así el especialista podrá detectar a tiempo el momento óptimo practicar un injerto capilar, procedimiento más eficaz para combatir la calvicie.

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