Tom Brusse y cómo se puede hacer el ridículo por un minuto de gloria

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Después de dos meses apartado de la pequeña pantalla en España, Tom Brusse ha regresado con la metralleta cargada y haciendo un ridículo mayúsculo. Su intervención en Secret Story no solo no venía a cuento, sino que pasó desapercibida por completo por el nivel de absurdez. Si lo que pretendía era llenarse de más fama y gloria, más bien ha conseguido el efecto rebote. 

O cambia de registro, o, lo sentimos por Jorge Javier Vázquez, pero el fenómeno Tom caducará pronto.

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Los sentimientos hacia Tom por parte de la audiencia, entre la que me incluyo, siempre han sido una montaña rusa. Ahora me gusta, ahora no, tengo dudas, me encanta, después no le aguanto y así en bucle. Su romance con Melysa Pinto en Mujeres Y Hombres Y Viceversa nos hizo quererle para después sentir un absoluto rechazo al verle engañar a la influencer delante de toda España en La isla de las tentaciones donde comenzó su affair con Sandra Pica. Aquello fue el acabose. Se ganó el título de malo, malote y una imagen de todo menos agradable que arrastró por varios meses. Durante un tiempo llevó esa cruz a cuestas, una que se fue quitando poco a poco al verle prosperar como pareja con la catalana. Parecía que por fin había medio sentado la cabeza.

Tom iba ganando puntos y adeptos, especialmente tras su participación en Supervivientes donde vivió en primera persona cómo se siente que te dejen ante las cámaras. Probó el sabor la traición delante de todo un país cuando Sandra le plantó como novio -a él dejándole la puerta abierta y ante España diciendo lo contrario- para luego darle una oportunidad a su actual pareja, Julen. Su exnovia lo hizo tan mal que vimos en Tom a una víctima. Además, su acercamiento bonito con su compañera en la isla y también ex, Melyssa, nos ablandó el corazón. Se perdonaron, lloraron, se abrazaron y se prometieron una amistad basada en el cariño y el respeto que dura hasta el día de hoy. Con este final de cuento, creíamos que la imagen mediática de Tom se había reformado y que, sin perder su pillaje, al menos no entraría en situaciones sin sentido y absurdas por un minuto de gloria en televisión.

Qué equivocados estábamos. Eso de que la cabra tira al monte le va al pelo. Esta vez, su metedura de pata nada tiene que ver con una mujer o lío de faldas, sino con una aparición televisiva nada acertada. Hace dos meses y a través de sus redes nos vendía su marcha a Marrakech para desconectar y estar con los suyos. No se le veía por sus perfiles y todos pensamos que el francés se había tomado un respiro para reflexionar dejando la tele en un segundo plano. Pues sí pero. Según contó ayer en su aparición sorpresa (y disparatada) en Secret Story, le habían invitado a un reality y por eso había estado alejado. Eso ya es otra cosa y tiene más sentido. Su marcha no ha sido para meditar y recapacitar, sino para seguir haciendo caja, telerrealidad y travesuras al estilo Brusse. 

Dicho esto, retomo el tema central de este post: su regreso a España e inesperada participación en el reality del momento. Apareció de la nada y con una escafandra en la cabeza para sorprender a Sandra, darle su opinión sobre el concurso, llamar mueble a Julen y advertirle a su ex que este no era trigo limpio porque había una historia de él con otra mujer que ella tenía que saber. ¿Perdona? ¿Tú hablando de traición y queriendo dar ejemplo? La escena fue tan patética y el programa de este jueves tenía tanto contenido que se lo despacharon en diez minutos. Aquello no venía a cuento, fue un deja vu de los malos que ni siquiera afectó a Sandra y Julen por lo surrealista de la situación. Más bien dio risa y cierta pena de ver más de lo mismo en Tom. ¿A cuento de qué y para qué? Está claro.

Te puede gustar la tele y querer mantenerte en ella, pero hay cosas que rozan lo esperpéntico y esto fue una de ellas. El pobre pasó por el programa sin pena ni gloria, no se volvió a hablar más de él, ni siquiera las redes le dieron protagonismo. Había demasiados temas importantes en al casa como para prestarle atención. Al contrario, había prisas porque saliera de plano y a otra cosa mariposa. Todavía ni sé si verdaderamente estuvo allí (ironía).

Lo suyo con Sandra es ya prehistoria de la televisión, ¿quién se acuerda de eso? Supéralo y reinvéntate. Este jueves demostró que si no fuera por sus exnovias, en televisión ya no da juego. Ya todo está dicho y visto entre él y Sandra, lo suyo ya ni vende, ni interesa. Al menos en este momento. Pero claro, después de Supervivientes, MYHYV y La isla de las tentaciones, a Tom le queda un gran hermano, alias Secret Story, en el que participar, así que supongo que ahí que ir abriendo el apetito y calentando motores para hacerse un lugar en este nuevo reality.

En la noche del jueves Tom demostró que es cierta la frase de "renovarse o morir". O cambia un poco de ruta o sus días en la tele están contados. Por mucha guasa que tenga, nada es para siempre.

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