Sale la verdadera cara de la madre de Adara

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El nuevo experimento de reality de Telecinco está siendo todo un descubrimiento. Secret Story nos está sorprendiendo para bien, no solo por su excelente puesta en escena y sus tramas en la casa, también por el reality que nos está haciendo vivir fuera. Mientras Adara hace de las suyas entre cuatro paredes, su madre Elena no se queda corta desde plató mostrando una cara absolutamente desconocida. Aquella mujer de sonrisa tímida y voz frágil que conocimos en 2017 defendiendo a su hija en Gran Hermano, es hoy todo un personaje cuyas últimas intervenciones de lo más encendida la han convertido en protagonista absoluta. ¿Quién es entonces la verdadera Elena?

Yo, que soy mucho de refranes, cada vez que veo a Elena comentar el reality de su hija en Secret Story, pienso: 'no se puede estar en misa y repicando'. La traducción de esto no es otra que, o eres de una manera o de otra, lo que no se puede es ir de Teresa de Calcuta hoy y mañana convertirte en un huracán que arrasa lo que se lleva por delante. Tener carácter está muy bien, pero eso de sacarlo poco a poco y contra quienes conviene confunde mucho. Y esto es lo que está pasando con ella. Da la impresión de que nunca quiere perder los papeles ni el control, todo lo soluciona con una media sonrisa o un silencio incómodo, hasta que finalmente explota y saca una vena a lo Patiño que nos deja a todos fuera de juego. Pero no porque sea malo, al contrario, es lo que tiene que hacer, defender con garra a su hija, sino porque no siempre ha sido así. Sus modales y buena educación siempre han ido por delante pero de un tiempo a aquí esta actitud serena ha brillado por su ausencia con ataques que incluso han tenido llamadas de atención por parte del programa. Recuérdese el día que insinuó la agresividad de Luca con su hija.

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Este martes la casa de los secretos volvió a estar movidita. La entrada de Adara, Miguel Frigenti y Lucía como candidatos a la repesca agitó el avispero y allí pasó de todo. Hasta Luis, el participante más zen de la edición, juró en arameo tras las acusaciones de falso emitidas por Adara. La madrileña entró con la escopeta cargada y, como es habitual en ella, sacó a todos de quicio con sus frases tajantes y sus sonrisas, muchas de ellas sin venir a cuento. Su torno de burla con sus 'enemigos' roza la falta de respeto al dolor ajeno. Anoche, una Isabel Rábago destrozada tras una discusión con Cynthia llegaba a la sala llorando y visiblemente afectada. Todos respetaron ese momento menos la ganadora de GH VIP, quien se echó a reír a carcajadas con tal nivel de insensibilidad (o quizás nerviosismo), que de nuevo Carlos Sobera le tuvo que dar un tirón de orejas.

Una escena que, te guste más o menos Isabel, como espectador te deja muy mal sabor de boca. Ver a alguien llorar así y tener la necesidad de reírte de su dolor para brillar no tiene ni gracia ni excusa. La gente en plató, defensores y colaboradores, cansados de reírle las gracias, saltaron. Especialmente Gianmarco, quien sentenció este gesto tan poco correcto. Lo hizo él y la gran mayoría allí presente, incluida la propia Terelu Campos. ¿Y qué hizo Elena? Atacar al italiano ridiculizándole y dando a entender que está así de reventado porque no supera lo de su hija. Pero lo que hizo se antoja como algo indefendible y, por tanto, los demás tienen todo el derecho a opinar.

Sin embargo, tenga razón o no, no se puede jugar con los sentimientos de las personas. Y si no le gusta que critiquen a su hija cuando hace algo mal, quizás se ha equivocado de lugar y no debería defenderla. Elena solía aceptar las críticas y tener menos mano dura, pero ya ha asomado la patita demostrando que aquella mujer de modales perfectos no era más que una pose. Ahora es que parece que vemos a la verdadera Elena en acción, la que no se calla y defiende a su hija con uñas y dientes. Esa es la que nos hubiera gustado ver desde el principio y ahora nos deja boquiabiertos. Pero siempre ha preferido guardar silencio y no hablar de nada o mejor dicho, lo justito. Ojo, no le recrimino que por fin haya despertado, al contrario, ya era hora de verla salir de su letargo y de siempre estar sentada siendo muy políticamente correcta con respuestas de monosílabos

Al final, es lo que tiene la tele, que por mucho que uno trate de ocultar cómo es en realidad, las cámaras siempre captan la esencia de las personas. Este martes Elena se encaraba con Terelu, eso sí de buenas maneras, para decirle que ella estaba allí para defender a su hija. A lo que Terelu contestó que hacía lo propio con Isabel y que Adara se había equivocado. Quizás porque esté harta de la situación o porque acumula tensión, lo cierto es que Elena es otra. Es más guerrera, más irónica y estratega. Lo vimos durante su alegato para que no expulsaran a Adara la semana pasada metiendo información del exterior con el tema Frigenti. Una táctica que le salió cara y que no ayudó a que su hija se salvara. Porque esa es otra de las cosas que hemos ido descubriendo de Elena, sus azotes a los demás con actitud pasiva. 

Hasta cierto punto es normal que se haya abierto más. Su defensa a Adara y, sobre todo, su participación en Supervivientes la han convertido en un personaje público que ya roza los 90 mil seguidores en Instagram. Es precisamente en esta plataforma donde se ha abierto en canal y acaba de compartir hace unos días que se muda de la casa donde crió a sus hijos, Adara y Aitor. "Tengo un nudo en el estómago, una sensación de tristeza, por los recuerdos y alegrías por los cambios. En esta casa viví mucho tiempo con mis hijos y siento que termina este capítulo de mi vida", escribió en sus historias de Instagram junto a unas fotos que mostraban la mudanza. "Me niego a no avanzar, a no sentir, a no hacer lo que me hace feliz, a no tener ilusión. A mis 49 años me siento más viva que nunca".

Elena ya no esconde ni su carácter, ni qué quiere en la vida, como tampoco su mala relación con el padre de sus hijos, Jesús Molinero. Hace dos semanas, cuando éste se reconciliaba con su hija en directo, Elena le soltó el mayor zasca de la historia televisiva en los últimos tiempos. Algo impensable hace unos años cuando ni le mencionaba. "No tienes una hija, tiene dos. Una con la que llevas dos años sin hablarte y otro con el que llevas nueve años sin hablarte. ¡Los dos son tus hijos!", le dijo en pleno directo. Unas palabras que recibieron los aplausos del público y que volvió a dejar constancia de la fuerte personalidad y el gran protagonismo que Elena ha ido adquiriendo con el paso de los años haciendo silla en televisión.

Nada que objetar. Incluso se agradece ver la verdadera esencia de esta mujer, a veces seria, otras alegre y otras mosqueada. Por fin sabemos a qué atenernos al verla y qué esperar de sus intervenciones. Atrás queda esa imagen gris de una persona muy contenida, siempre queriendo controlarlo todo y no perder los estribos. Nada que ver con Adara, que no se calla nada y muestra sus sentimientos a flor de piel y sin filtro. Ese es gran parte de su encanto, aunque a veces meta la pata hasta al fondo. Ver a Elena así es lo que nos merecemos como audiencia, alguien que se moja y dice lo que piensa. Hasta me atrevería a decir que si la cosa sigue así, ella podría ser una futura participante de una nueva edición de Secret Story. Tiempo al tiempo.

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Imagen: Twitter/Secret Story

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