Adara no tiene ya nada que hacer en 'Secret Story'

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Adara no tiene ya nada que hacer en 'Secret Story'

Parecía que no iba a llegar nunca, pero por fin arranca la repesca en Secret Story. Este domingo el público eligió a sus tres candidatos favoritos para subir a la casa. Estaba cantado que serían los más polémicos, es decir, Miguel Frigenti, Lucía y Adara. Todos son pura dinamita para hacer explotar un reality que, sin ellos, se ha quedado cojo. Pero de los tres, sin duda, Adara es quien menos pinta dentro. Aunque ahora parezca todo lo contrario, su reingreso sería un grave error y no beneficiaría a nadie, ni al programa, ni a los participantes ni a ella misma.

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Hay segundas oportunidades que no tienen razón de ser, forzarlas es volver a caer en el error. Con la famosa repesca a la vuelta de la esquina, los nervios están a flor de piel y se vota en caliente sin pensar. Mal hecho. Una vez más, Adara apunta como la favorita para hacer su entrada magistral en la casa donde tan poco la quieren. A excepción de Sandra y Julen, quienes se unieron a ella porque no les quedó de otra, el resto prefiere no verla ni en pintura. Número uno, porque no la aguantan en la convivencia, número dos, porque es una rival dura de pelar. Es tanta la polémica que despierta que solo por eso ya muchos la quieren dentro. Morbo puro y duro. Más allá de eso, Adara no tiene absolutamente nada más que ofrecer.

Vamos a ponernos en el caso de que fuera la repescada. ¿Qué ocurriría? Pues más de lo mismo. Un par de buenos gritos con Cristina y Luca, alguna bronca aislada con Isabel Rábago y luego, a dejar que corra el tiempo entre la cama y el sofá junto a Julen y Sandra. Adara es de las que se deja la piel en cada programa, eso no tiene discusión, pero siempre comete la misma equivocación que no permite que termine de enganchar del todo y genere tanto amor y odio. Con ella no existe el diálogo. Es radical. Todo o nada. Cuando siente que lleva la razón no hay quien la saque de ahí y eso bloquea su concurso y evita que el reality pueda fluir hacia otros caminos. Habla y habla, por no decir, grita y grita, pero no escucha, lo que hace que por mucha razón que tenga, al final la pierda. Y yo creo que después de 5 años en este mundillo de la telerrealidad, va siendo hora de que aprenda la lección. Generar guerras está muy bien, que esto sea la constante y encima no haya término medio ni punto de encuentro, no tanto.

Adara tuvo una oportunidad de oro para conversar con Luca en la sala de la verdad y llegar a un entendimiento. Puedes no coincidir con alguien en ideas y pensar que se ha equivocado, pero declararle la tercera guerra mundial no se entiende. Bueno, en el caso de Adara sí. Es su forma de proceder y hasta ahora le ha funcionado, sin embargo, es un juego peligroso y cansino que le ha valido la expulsión. La que se alzaba como una de las favoritas, incluso posible ganadora, fue castigada por la audiencia precisamente por eso, por irse de la A a la Z, sin intención de solucionar nada. En un abrir y cerrar de ojos estaba fuera frente a los Gemeliers, unos participantes que no brillan precisamente por su buen hacer en este reality. Son poco claros, van por detrás y en los conflictos pierden los estribos. ¿Cómo es posible que la reina del show no les ganara? Pues así de mal lo tuvo que hacer.

Dicho todo esto, me reitero en que su concurso volvería a ser más de lo mismo en el caso de entrar. Como espectadora, más que hacer el papel de siempre, me gustaría verla acercar posturas con Cristina y Luca, no para volver a ser los que eran, sino para aclarar, entender y poner en práctica eso tan bonito que es el diálogo. Sería brutal ser testigos de una charla con tensión pero también educación entre estos tres ases sin gritos y acusaciones de banda sonora. A estas alturas del partido, todavía no me ha quedado muy claro qué ha pasado entre ellos. Pero esto, señoras y señores, no va a pasar más allá de nuestros pensamientos. Por eso digo que el concurso de Adara acabó. Tiene asuntos y cuentas por resolver, pero no lo va a hacer. Nunca lo hizo en otros programas, ni siquiera fuera de ellos, así que, ¿para qué darle el pase de nuevo si vamos a ver la misma película? Pérdida de tiempo absoluta.

En cambio, Miguel Frigenti es otra cosa. Nos puede gustar mucho o poco, entenderemos o no su postura, pero tiene bastantes metros de tela que cortar. La va a liar, está claro, pero también va a generar otro contenido que no sea el infantilismo ese de 'ala, pues ya no no te ajunto'. Al contrario, va a buscar, a pinchar y también poner los puntos sobre las íes. Ah, y con argumentos, mejores o peores, pero argumentos al fin y al cabo. Que estamos muy cansados de frases hechas tipo 'no voy a entrar en tu juego', 'conmigo no' o 'hasta luego Mari Carmen'. Es su primer reality como participante, pero ha comentado muchos en plató y eso también aporta experiencia, quizás más. Se sabe al dedillo el camino sin ayuda de GPS y con un mes y medio fuera de la casa, aún más. Tiene su plan establecido en su cabeza, estoy segura que no va a decepcionar ni se va a arrinconar. Va a hacer frente a todo y todos. Nos va a ofrecer un poco de todo, zascas y diálogos interesantes. Sobre todo, con Luca y Cristina, a quienes les debe una buena explicación por aquello de posicionarse con Adara. Para mí esto es mucho más atractivo que ver a Adara entrar con aires de grandeza, lo humos hasta el cielo y la humildad por el suelo.

Lo siento, su concurso acabó el pasado jueves cuando la expulsaron. Ya ha cumplido su cometido, tanto dentro como fuera. Se ha reconciliado con Rodrigo, con su padre y ha dado mucho de qué hablar durante su participación, lo suficiente como para dar carpetazo al asunto. Hemos tenido Adara para rato, ahora nos interesa más verla en plató comentando las jugadas de la 'parejita', enfrentándose con Gianmarco y defendiendo a muerte a Miguel Frigenti, quien entra con aires nuevos, mucho digerido y habiendo, eso espero, aprendido de sus errores. El juego que podría dar se huele a leguas, incluso, me atrevería a decir, que podría convertirse en un justo finalista, si no ganador. Sobre Adara, lo he dicho en repetidas ocasiones, me encanta, es de esas personas que no puedes dejar de mirar y escuchar cuando se mete en su papel, pero también me empacha cuando entra en bucle. Por elegir, incluso elegiría antes a Lucía que a ella para esta nueva oportunidad. Siento que tanto la madre de Alba como el periodista darían mucho más juego por cómo están las cosas en la casa, irían más allá de las peleas de patio de colegio y ofrecerían un show en condiciones. Ambos son expertos en estas lides y siempre sorprenden, algo que Adara ya no hace con tanto vigor, se ha vuelto bastante previsible, un disco rayado que ya tuvo su momento. Creo que hay que darle un descanso y este es el momento perfecto.

De momento, Lucía, Adara y Frigenti optan por la repesca tras descartar a Fiama y Emmy. Todavía no ha quedado muy claro si entran dos o uno, eso está todavía en el aire. Como suele ser en estos casos, nos tienen en ascuas. Imagino que todo depende de cómo se den los acontecimientos. Secret Story sorprende cada semana con situaciones nuevas e inesperadas, desde visitas que parecían imposibles como la de Rodri o el propio Kiko Rivera enfrentado por milésima vez con Mediaset, hasta una sala de la verdad que está dando vidilla al show. Este martes nos aclararán qué pasa y cuántos repescan, un chicle que quizás sigan estirando hasta la gala del jueves. Sea como fuere, Adara ya no tiene nada que hacer en esa casa. Veremos si el público piensa lo mismo.

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Imagen: Twitter/Secret Story

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