Se nota que 'Secret Story' tiene los días contados

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Empezó como la gran novedad de Telecinco, el regalo que la audiencia llevaba años esperando. ¡Por fin un reality de anónimos! Sin embargo, ese experimento improvisado bajo el nombre de Secret Story no ha convencido. Tras las peores audiencias en la historia de este formato y unas críticas devastadoras, parece que la cadena podría haber tomado una decisión: adelantar su final y dar carpetazo al show. No está confirmado de forma oficial pero las medidas implementadas en los últimos programas nos hacen sospechar que esto es crónica de una muerte anunciada.3

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Todavía recuerdo el día que arrancó Secret Story. Aquello parecía una fiesta a lo grande. Todo eran novedades, ilusión y expectativas. Sinceramente, a mi modo de ver, las superaron todas. Aposté por este nuevo título y me alegró ver que Mediaset dejaba un lado tanto VIP y abría la vereda de las nuevas caras, esas que en su día llegaron tanto a los corazones de la audiencia. Pero algo pasó y a medio camino el que se suponía iba ser el programa estrella empezó a dar bandazos. Las historias de sus protagonistas en la casa no fluían como en otras ocasiones y la cosa flojeó.

Tanto es así que este jueves la gala principal ha sido la menos vista de todas con un 12.8%. Lo curioso es que su programa predecesor, el partido de fútbol entre el Betis y el Rayo Vallecano de la Copa del Rey fue todo un éxito en términos de audiencia. Nada que ver con su relevo. El reality dio un bajón enorme con respecto a sus otras galas, un descenso en la curva cada semana más pronunciada. A diferencia de otros programas, he de decir que el de este jueves fue bastante soporífero. Sigo creyendo que las historias entre sus participantes son aburridas, forzadas y poco espontáneas. Es como si ya se supieran de qué va el cuento y trataran de hacer un papel que no se cree nadie. Encima los que sí dan la talla empiezan a ser expulsados precisamente por eso, por dar guerra y hacer de las suyas en la casa, como es el caso de Nissy y Alatzne. Total, que las casi 4 horas de gala (ayer tres por el partido) terminan convirtiéndose en una pesadez y una invitación a dormir.

Me da tristeza reconocerlo porque se nota el esfuerzo que hay detrás de este reality, la gran esperanza de Mediaset para remontar. Pero por mucho que han hecho para evitarlo, incluida la entrada de Belén Esteban a la casa el próximo domingo, se nota que Secret Story podría tener los días contados. Para empezar, el pasado domingo hubo una expulsión sin ton ni son. Y a este jueves se le sumó la que correspondía oficialmente. ¿Desde cuándo hay dos expulsiones semanales en un reality? Quizás podrían estar adelantando la final para no alargar más la agonía del programa. Tal y como anunció Carlos Sobera al inicio de la gala, lo de la salida semanal no es algo puntual sino que ocurrirá también las semanas venideras.

Los indicios de su final atropellado no solo corresponden a esta decisión, sino también a ciertos detalles como la salida voluntaria de Kenny sin sustitución y, ojo al dato, sin penalización. Incluso me atrevería a decir que el joven ha hecho un favor al programa sin saberlo. Si la cosa sigue así, en tres semanas, como mucho, me atrevería a pronosticar que cierren el chiringuito. Estas medidas tomadas por el show son la comidilla de las redes donde tampoco es que estén sufriendo tanto por el posible adelanto de una final. A diferencia de su versión VIP, que sí obtuvo la acogida esperada, la participación en Twitter de los seguidores de Secret Story es menos intensa y más apagada. Y en muchos casos con críticas y amenazas de apagón por los supuestos tongos que a su modo de ver se están dando en el programa. Pero esto no cuenta, desde que Twitter es Twitter y se comentan los realities la palabra tongo es un clásico, así que a esto no le vamos a dar demasiada relevancia.

A lo que sí ya huele es a Supervivientes. Esta palabra ya empieza a escucharse por las redes sociales. Si es verdad eso que nos imaginamos de que el final de Secret Story está aquí mismo, no me extrañaría que el otro reality más exitoso de la cadena ya estuviera calentando motores. De momento, se dice, que el hotel donde se suele alojar el equipo del programa en Honduras ha cerrado sus puertas desde mediados de marzo hasta casi finales de julio. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Repito que todo son suposiciones que muchos seguidores y medios de comunicación se hacen, pero vuelvo al refranero español cuando dice eso de 'cuando el río suena, agua lleva'.

Al hecho al que sí me remito es a los pasos dados por la versión de anónimos. La pregunta que muchos se hacen es, ¿por qué no ha terminado de encajar? Si lo supiéramos seguro que Telecinco habría hecho todo para evitarlo. A veces es cuestión de suerte. Por muy explosivo que sea el casting, si luego dentro de la casa no termina de encajar ni dar juego, la cosa toma otros derroteros. No hay romances creíbles y apasionados, las peleas son excesivas y las estrategias de algunos ya nos las sabemos de memoria. Tampoco ha ayudado el cambio de días del programa en su comienzo. Que si ahora hay tres emisiones, que si luego dos, que si ahora el miércoles, luego el jueves, después llegan resúmenes de la nada... A la gente le gusta las tradiciones y a lo que está acostumbrado. Bastante experimento era ya Secret Story con nuevo nombre y formato, como para cambiarles sus costumbres.

Otro factor, quizás pequeño pero también a tener en cuenta son sus presentadores. Aunque Toñi Moreno, Carlos Sobera y Sandra Barneda son fantásticos y están haciendo un trabajo espléndido, lo cierto es que la gente ya estaba acostumbrada a los de siempre, Jorge Javier Vázquez y Jordi González. Recordemos lo que pasó con la salida de Mercedes Milá de Gran Hermano, los primeros dos años costó remontar pero finalmente el público había aceptado a Jorge Javier y estaba familiarizado con su forma de enfocar las cosas. Sacarlo de nuevo después de haber sido el presentador del VIP para probar con otras caras quizás no haya gustado tanto como se esperaba. Ayer, Sobera se convertía en el centro de todas las miradas por su conversación con Nissy, la última expulsada. Le recalcó que el tongo no es cierto y defendió la integridad de su programa. Aunque estuvo correcto y era su papel, volvió a recibir un aluvión de críticas.

Conclusión: todo tiene su momento. Mediaset ha liderado durante muchísimos años en casi todas las franjas horarias, sobre todo el prime time. La gente explora nuevas cosas, otros contenidos y también se agota de aquello que se ha sobreexplotado buscando un respiro. El caso es no parar la máquina y siempre estar en movimiento. En eso la cadena de Fuencarral es una experta. Con Secret Story a la deriva y Supervivientes a la vista la primavera promete ser de lo más movidita.

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