Dos participantes de 'Secret Story' arruinan su reality en menos de una semana

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Si tu intención es participar en un reality, deberías saber que hay varias cosas que son intocables, sagradas, diría yo. Caer en ese error es asegurarte la nominación y después la expulsión. Eso es justo lo que ha pasado en la edición de anónimos de Secret Story. Suponemos que con el fin de ganar protagonismo y generar contenido, lo de siempre, dos de sus participantes han dado un paso con el que, literalmente, podrían llevar su aventura en la casa a la ruina. Y todo ello en un tiempo récord.

Las imágenes del crucial momento provocaron la decepción de una gran parte de la audiencia, la cual castiga duramente este tipo de acciones.

El reality ya ha arrancado. Después de unos días en los que todos necesitan encontrar su sitio, parece que los participantes de Secret Story ya tienen muy claro qué quieren y con quién. En menos de una semana hay dos grupos claramente divididos, unos favoritos, los agazapados que esconden la patita y también los que ya empiezan a sacar de quicio al público. Es la historia de siempre pero con diferentes caras. Lo que pasa es que los años dan a uno experiencia y después de dos décadas viendo este formato es fácil captar de qué va cada uno. Sobre todo quién se comporta con absoluta naturalidad y quién lleva un guion aprendido con puntos y comas.

Este domingo una Toñi Moreno que volvió a ganarnos con su sonrisa y empatía, daba a conocer una de las noticias que todo seguidor de reality necesita. De esos acontecimientos que uno espera mordiéndose las uñas y comiendo con gula todo lo que hay en la nevera. Porque si hay algo que siempre vende en un show de telerrealidad es el sexo y el amor, y si encima los dos van de la mano, pues muchísimo mejor. Eso sí, tiene que ser creíble, si no su efervescencia baja tan rápido como sube. Elena y Alberto empezaron a acercarse prácticamente desde el segundo día y a partir de ahí todo ha sido una carrera de acontecimientos a la velocidad de la luz. En apenas una semana, la primera parejita del reality ya nos ha regalado besos y un edredoning.

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Se supone que todos deberíamos estar contentos y entusiasmados. ¡Una nueva carpeta a la que seguir y que nos haga palpitar el corazón! Pues no, no ha sido así. Uno desde casa percibe cuando algo se hace de verdad, con sentimiento, o cuando algo es sencillamente porque sí, es decir, forzado, cero espontáneo y maquinado con fines obvios. El que haya sucedido en menos de una semana ya da que pensar, pero aún así, cuando algo es verdadero el tiempo importa poco. En este caso no solo ha sido llegar y besar el santo, sino también hacerlo con frialdad. La pareja se ha saltado todas las reglas de oro de un reality: tomarse su tiempo y no vivir cada etapa con emoción, sino como un papel aprendido.

A Elena y Alberto no se la creen ni sus compañeros de la casa. Está claro que siempre que surge una carpeta ahí están en primera línea los envidiosos que la critican y consideran conspiratoria para jugar a su favor. Es el pan nuestro de cada día, todo romance suele ser sospechoso para quienes no se llevan bien con sus protagonistas. Pero en este caso concreto, tengo que darles la razón. Todo ha ocurrido, más que deprisa, a matacaballo, sin sentido ni razón de ser. Así es el amor o el deseo, dirán muchos, pero solo hay que mirarles a la cara y ver sus gestos para darse cuenta que allí no hay lo que tiene que haber. Las cámaras no mienten y lo que vimos ayer, al menos en mi opinión, no es algo creíble. Y no digo que no se gusten ni se atraigan, seguramente sí, a lo que me refiero es que lo han acelerado todo sin vivir esa preparatoria tan importante en un formato así. En 7 días ya está todo hecho, ¿ahora qué?

Sus dos protagonistas han llegado a la meta saltándose todos los obstáculos y eso, así de fácil, no nos aporta nada. ¿Conclusión? Que tanto dentro de la casa como fuera de ella han perdido muchos puntos. Sus compañeros no tardaron nada en asegurar que aquello era una carpeta falsa. Se basaban en algo que también hemos visto en el 24 horas. Elena, en todo su derecho, le ha estado haciendo la cobra unos cuantos días, y de repente, zas, le suelta unos besos interminables que han rellenado de contenido la gala de este domingo. "¿Te creías que me iba a esperar tres semanas?", le dijo a su ya chico con todo menos gracia. Unas escenas muy pensadas y mal actuadas, especialmente por ella, he de decirlo.

Y así, sin perder tiempo, los edredones se fueron calentando hasta protagonizar ese baile bajo las sábanas. Todo muy poético en la teoría, porque aquello fue de todo menos romántico. Aunque desde plató una emocionada Toñi celebró el amor y la pasión, la acogida no fue precisamente muy apoteósica, las caras de los colaboradores lo decían todo. Sí, pero... Y las redes sociales ya ni digamos, aquello ardía más que cualquier hoguera de La isla de las tentaciones. Saltaban las chispas y no precisamente por lo bonito, romántico y apasionado del encuentro, sino por todo lo contrario. Los usuarios de estas plataformas, ya todos unos expertos en realities después de tantos años comentándolos, no se cortaron a la hora de opinar sobre esta relación. Que si son pésimos actores, que si él ni siente ni padece, que si ella lo calcula todo... etc, etc, etc.

Lo que ha pasado se puede reducir a dos personas que se gustan, se han dejado llevar y ha surgido lo que ha surgido. Hasta ahí todo bien, sin más. Pero cuando uno viene ya de vuelta en estos lares es difícil que nos tomen el pelo. Se atraigan o no, lo han acelerado todo de manera exagerada cargándose su paso por la casa. Lo que nos hace sospechar son sus conversaciones, su manera de relacionarse y de conducir su 'relación'. Cuando hay química, ya sea física o más emocional, se percibe a través de la pantalla, y aquí lo que se transmite es más frialdad e interés. Cada movimiento está medido, si me apuras un poco, incluso me atrevería a decir que más por parte de Elena que de Alberto quien, de paso sea dicho, se deja llevar como una marioneta al sol que más calienta.

Insisto, no escribo con la verdad absoluta, tan solo son percepciones personales que el tiempo irá desvelando. Lo que sí me atrevo a decir es que con este paso tan acelerado, la nueva parejita se ha convertido en el punto de mira tanto dentro como fuera de la casa. No me extrañaría nada que este jueves estuviesen entre los nuevos nominados y alguno de ellos no tardara demasiado en regresar a su hogar, dulce hogar. Mucho tendrían que cambiar las cosas para que se ganasen el beneplácito de la audiencia.

A pesar de los besos y el primer edredoning, la edición de anónimos sigue sin despegar ni liderar el prime time. Este domingo se quedó en un 10.6% de share frente al datazo de la serie turca Infiel que alcanzó el 15.4%. Secret Story no ha empezado con buen pie, al menos en términos de audiencia. Quizás el público está quemado con tanto reality seguido y con historias fingidas como la de Elena y Alberto, una situación que a lo único que te invita es a cambiar de canal. Queremos realidad, para ver algo guionizado ya tenemos las series de ficción.

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Imagen: Twitter/Secret Story

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