El cebo envenenado de 'Secret Story' ha enfurecido a la audiencia

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Tocado y casi hundido. Así se encuentra este barco llamado Secret Story que acaba de anotar su mínimo de cuota de pantalla (10.8%). Ni siquiera las sorpresas de último momento ni los líos de sus invitados vips obraron el milagro. Y, hasta cierto punto, es entendible. Viendo su última metedura de pata con la audiencia parece que ésta ha decidido castigarle tomándose el 'apagón' que gritan desde las redes más que en serio. Telecinco no debería olvidar que hacer promesas en vano al público y no cumplirlas tiene sus consecuencias. Y anoche volvió a ocurrir. Después de 4 horas esperando lo que se suponía que iba a ser el momento estrella, nos quedamos con las ganas y con un cabreo monumental.

Muchos, yo incluida, estuvimos hasta casi las 2 de la madrugada pegados a la pantalla a la espera de uno de los momentos que ya habían promocionando desde la gala del domingo. La razón y la temática que más vidilla ha dado al reality desde que empezó. Pero nos dejaron sin uñas y con la boca abierta ante la tomadura de pelo.

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Antes que nada y para que no digan que solo nos centramos en lo malo, he de reconocer que la gala de este jueves ha sido de lo más entretenida y con un gran ramillete de sorpresas. Desde la ficticia repesca de Nissy que volvió a montarla parda, hasta el abandono de Tom Brusse a su actual novia en pleno directo al darse cuenta que le gusta una chica de la casa. Aquello fue un escenario bochornoso para su ya expareja, conectada desde Dubai, que se sintió humillada frente a lo espectadores mientras el francés estaba más frío que un témpano de hielo. Un asunto feo que, como era de esperar, el programa exprimió al máximo.

Pero volvamos al tema en cuestión. Además de estos dos episodios, hubo otro que se suponía que iba a darnos un momentazo, y no solo de la noche, ¡sino del reality completo! Otra de las invitadas a subir a la casa fue Carmen, la participante expulsada disciplinariamente. Recordemos que se le fue la mano con el agua y,empapó a su compañera Laila. Carmen es la concursante que se ha declarado virgen y ha vivido el romance estrella del programa. Ella y Rafa, más conocidos como Ramen, tienen a las carpeteras con el corazón a mil. Y es que justo cuando la parejita se dio un beso, ella fue puesta de patitas en la calle, así que su historia se quedó a medias. Con esta subida a Guadalix, el encuentro entre los enamorados confesos era la escena que todos deseábamos ver, analizar y, por qué no, también disfrutar.

Pues no. Nos quedamos compuestos y sin Ramen. Después de tener a la chica 4 horas allí arriba no hubo encuentro apasionado, ni declaración de amor, ni nada de nada. Al equipo de Secret Story se le ocurrió la brillante idea de poner a Rafa entre la espada y la pared y hacerle elegir entre ver a Carmen o a su hermana, claro está el chico optó por su hermana a quien llevaba dos meses sin ver. De lógica. Aunque los enamorados se divisaron de refilón y pudieron saludarse de lejos, las reglas del programa les prohibían hablar, acercarse e interactuar. Tela marinera. ¿Subes a Carmen y dejas pasar la escena más solicitada del público? Ninguno nos lo creíamos, sentíamos que esto era una broma y que en cualquier momento Carmen regresaría a la casa para dar ese esperado beso a Rafa.

De alguna manera, así nos lo hizo creer el programa con un mensaje poco claro de no pero si, sí pero no. Cuando Carlos Sobera le explicó a Carmen que al no ser la elegida por Rafa sino su hermana ya no habría encuentro, ella se tronchó de la risa. Le dijo que no le creía y que sabía que le tenían preparado el momento íntimo para más tarde. Ella lo tenía claro y nosotros también. ¿Subirla para nada? No entra en ninguna cabeza esta decisión, ¿cómo iban a dejar pasar esa oportunidad? Las risitas de Carlos diciendo que no, que no iba a pasar, pero asegurando después que había una sorpresa al final del programa daban a entender que quizás sí. Así que ahí nos quedamos, a la espera de algo que jamás se iba a dar.

Y no se dio. Llegaron casi las 2 de la madrugada y el encuentro de Ramen se esfumó quedando reducido a un espejismo. Como era obvio, Twitter explotó con mensajes de tongo, apagón definitivo a Secret Story y otra serie de improperios que no se pueden escribir. Nadie podía creerse lo que estaba pasando, yo tampoco. No entendí cómo no aprovecharon la ocasión para dar a la audiencia lo que se merece y, sobre todo, lo que de alguna manera se comprometieron desde el show a darles.

Yo tengo mi teoría, teniendo en cuenta que la final está a la vuelta de la esquina, quizás hayan preferido reservarse el encuentro para el último programa. Tal vez no han querido quemar un cartucho y recurso que les vendría muy bien para cerrar. Siento que los datos nada alentadores de ayer pudieron haberles empujado a hacer un cambio de planes y estirar el chicle en este barco ya casi insalvable. Así que no me extrañaría que la próxima semana subieran de nuevo a Carmen a la casa a lo 'Gianmarco con Adara' y regalasen a la audiencia esa escena de telenovela. Es importante aclarar algo. Si Rafa no hubiese elegido a su hermana, él y Carmen se habrían visto pero, ¿en qué cabeza cabe que el chico no se hubiese decantado por su hermana después de estar encerrado dos meses?

Por eso digo que esto ha sido un cebo innecesario ante el público fiel, o al menos esa es mi percepción. Ya de perdidos al río, aunque el programa no termine de encajar ni tener una audiencia comparable a la de su historial con otros realities, ya que estamos, vamos a darlo todo y hacer las cosas bien ¿no?

Imagino que hay que reservar elementos atractivos para la final, pero estos pequeños grandes detalles son los que, a mi modo de ver, terminan por alejar a la audiencia. La gota que colmó el vaso anoche fue la expulsión de Álvaro, otro de los favoritos de la casa junto a Rafa y el menos mueble de todos. Se medía con Adrián, el supuestamente más odiado por el público, mueble de primera y el menos transparente de todos a juzgar por su participación. Leyendo las redes y los grupos del reality, además de seguir mi instinto, yo habría firmado porque Adrián sería el expulsado de esta semana. Pero no fue así, salió Álvaro con un 60%. Y a partir de aquí, la locura. Nadie podía creer que esto estuviera sucediendo. ¿Uno de los más queridos en la calle? ¿Por qué? Y no pongamos la excusa de que Adrián tiene una carpeta con Marta y la quieren ver porque es la historia más fría, poco empática y atractiva que hemos visto en años en este formato.

Las palabras tongo, apagón, engaño, trampa, etc, etc, etc rodaban por las redes al conocerse el resultado. Incluso las caras en plató de Nagore Robles y Miguel Frigenti eran todo un poema. Nadie daba crédito a lo que estaba pasando. Así que la única esperanza que nos quedaba para acabar el programa con mejor sabor de boca era el reencuentro de Ramen, que tampoco ocurrió. Nos fuimos a la cama con doble decepción.

Secret Story empezó con todas las ganas pero no ha cuajado. Nuevo formato, nuevo presentador, una gala menos, dinámicas diferentes, poca química entre los concursantes... Razones hay para elegir, pero si encima irritas al público con cebos que luego brillan por su ausencia y no cumples con lo que esperan, la cosa se termina de rematar. La audiencia es soberana y se merece el máximo respeto, una regla de oro que si se salta a la torera pasa lo que pasa. A la vista está.

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