'Secret Story' recula tras cometer un gravísimo error

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Las galas de los martes de Secret Story son tan intensas y llenas de contenido que a veces llegan a superar a la del jueves. Sobre todo últimamente. Tanto quisieron abarcar el pasado martes que cometieron uno de esos errores garrafales que la audiencia no perdona. El programa ensalzó tanto la historia de Adara, de nuevo la gran protagonista de la gala, que pasó por alto un asunto de extrema gravedad, de esos que afectan a la moral y dignidad de las personas y que le ha valido a Adara su expulsión frente a los Gemeliers esta semana. Cuando Carlos Sobera y su equipo se dieron cuenta de que no habían quedado bien, intentaron recular, pero ya era demasiado tarde. El programa resbaló, pero la audiencia no se quedó de brazos cruzados.

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Al César lo que es del César, este martes Secret Story se salió. Puedo asegurar que fue una de sus mejores galas desde su inicio hace dos meses. Lo dicen también las audiencias. El programa de Sobera hizo un 16.2% firmando su mejor cuota de los martes. Merecido lo tiene. Las gracias, en parte, se las tendrían que dar a Adara, de quien hicieron un monográfico. El 90% del contenido, si no más, estuvo dedicado a ella. Y no se lo recrimino. Es la única de la casa, junto con Luca y Cristina, que da un juego brutal. No me pilla por sorpresa porque los que la conocemos de otros realities sabemos de sobra su puesta en escena. Casi 4 años después del Gran Hermano de 2017 en el que se dio a conocer, sigue haciendo lo mismo. Desde montar pollos y soltar todo lo que se le viene a la cabeza, hasta dejarse la piel y compartir su vida con una entrega apabullante. Ella es todo o nada, cero o cien, por eso o te gusta, o no la aguantas. Es un reality en sí misma.

Yo le doy un 10 como concursante de telerrealidad, otra cosa es que esté de acuerdo en cómo hace y dice las cosas. Y ahí es donde quería llegar. En medio de sus enfrentamientos con toda la casa, especialmente con la parejita del momento, Luca y Cristina, Adara volvió a perder los estribos y soltar algo grave. Un ataque contra la periodista que inicialmente pasó desapercibido pero que más tarde provocó la intervención hasta del presentador y uno de los momentos más tensos. Adara es buena en lo suyo, pero no es perfecta. Se equivoca y mucho, de ahí que haya sido la última expulsada. Su fuerte salida de tono con Cristina le ha valido su participación en el concurso.

Vamos al grano. Todo arranca con el cara a cara de Cris y Adara en la sala de la verdad. Las chicas no se hablan, todavía no sabemos muy bien por qué, así que tocaba enfrentarlas. Todo lo que no se dicen en la casa se lo soltaron en la famosa habitación oscura. Allí quedó claro que su amistad está rota y que no hay marcha atrás. No vamos a reproducir lo que dijeron porque es más de lo mismo, un cruce de acusaciones que no llegaba a ningún lado. Lo peor sucedió cuando llegaron al salón y Adara se hizo escuchar. "Oye chiquilla ten un poco de dignidad, si sabes que la otra persona siente por su ex, ten un poco de dignidad como mujer, no vas a estar ahí forzando, ¿no? Qué cutre", le dijo ante las caras de asombro de sus compañeros. Y no paró. "No tienes, porque si no, no estarías detrás de una persona mendigando un poquito de algo", siguió. Desde casa el panorama dejó mucho que desear, demasiado porque, como le preguntó Luca, ¿quién es ella para juzgar con tanta dureza los sentimientos del otro? 

El momento además de incómodo fue humillante. Ver cómo una mujer le dice eso a otra mujer me hizo sentir tristeza y más cuando Adara lleva tres semanas pidiendo que Rodrigo se aclare e incluso que vaya a verla sabiendo que terminaron porque aparentemente él no quería más compromiso. A ella se le podría decir lo mismo, si te han dicho que no hay más, ¿por qué seguir insistiendo? Y nadie lo hizo. Todos la trataron con respeto y entendieron su dolor, los amigos y enemigos. Nadie le cuestionó por qué ese empeño si él había dejado claro que no quería dar más pasos en la relación. Ahora la cosa ha cambiado y con su reconciliación parece que todo vuelve a su cauce, pero antes no era así. Ella sabe mejor que nadie lo que es no poder tener todo lo que quieres en el amor y tuvo cero empatía con Cristina quien, aunque es un caso distinto, de alguna manera tampoco puede vivir su historia como quisiera con Luca por los sentimientos de este por su exnovia. Por muy mal que te lleves con tu compañera, atacar por ahí y hacer de la debilidad del otro tu fortaleza resulta innecesariamente dañino.

Pero hay algo mucho peor, y es que el programa no lo recrimine en el acto. No fue hasta una hora después, cuando Twitter salió ardiendo e Isabel Rábago puso los puntos sobre las íes al programa, que Carlos Sobera por fin reconoció la gravísima falta de respeto de Adara. Algo que tuvo que haberse producido en el acto. Lo más gracioso, o triste, es que antes de que eso pasara, el presentador echó la bronca a Isabel por quejarse de que Adara le había manchado la camiseta de pintura diciendo que era una "broma tonta". Lo siento por Sobera, pero fue una metedura de pata hasta el fondo. Da a entender que Rábago es una quejica y le suelta el discurso del siglo, pero no le llama la atención a Adara por meterse con la dignidad de una mujer. Bueno, sí lo hizo, pero tarde, sin contundencia y cuando la cosa ya olía demasiado. Fue precisamente la periodista quien, amenazando con marcharse, aseguró que a la ganadora de GH VIP se le pasan demasiadas cosas por alto. Y no se refería solo a lo de su pintura, sino al ataque a Cristina. "No me parece normal que se le permita todo, es Adara Molinero, yo soy Isabel Rábago, somos iguales, lo siento, así me siento", explicó dejando al programa en evidencia.

Fue justo ahí, una hora larga después de todo el dramón, que Carlos se dio cuenta de todo y se llevó a Cristina al cubo para darle su apoyo y reconocer que Adara había actuado mal. Pero hubo que esperar a ver a la concursante llorando para reaccionar y escuchar a una Isabel muy enfadada. Si esto lo llega a hacer otro compañero de la casa, probablemente no se hubiera esperado tanto y la llamada de atención hubiera sido en ese instante. Lo que pasa es que Adara tenía primero que verse las caras con Rodrigo y protagonizar el momento romántico de la noche, eso corría más prisa que pararle los pies ante un comentario tan sumamente feo.

Carlos y su equipo rectificaron, pero no convencieron. Ocurría en la despedida del programa, cuando Adara ya había hecho doblete primero con su novio y después en la curva de la vida. Llegaba al saloncito feliz de haber visto a su amor y hacía su entrada orgullosa y feliz de haber sido, literalmente, la reina de la fiesta. Ella se perdió las lágrimas de Cristina y el malestar de Isabel porque andaba muy ocupada siendo la estrella de la noche, pero al reincorporarse recibió un tirón de orejas, bastante forzado y flojo en mi opinión, por parte de Carlos Sobera. "En algunas cosas no podemos estar contigo, Adara, y te hemos dado un pequeño tirón de orejas, que en realidad es un tirón serio, cuando has dicho lo de la dignidad y todo esto sobre el amor que siente Cristina por Luca, sea o no correspondido...esa expresión no fue afortunada y te lo hacemos saber", expresó el presentador con tono serio. "Pues pido disculpas, pido disculpas de verdad, de corazón", respondió Adara visiblemente sorprendida.

Unas disculpas que no le han valido para mucho ya que la audiencia no se las ha comprado y ha terminado mandándola a su casa. No se veían sinceras, especialmente tratándose de un tema tan grave. Incluso su defensor acérrimo, Jorge Javier Vázquez, le expresó lo desacertada que estuvo con ese comentario. Adara pidió perdón y no hizo más referencia al tema. Ni siquiera volvió a hablar cara a cara con Cristina para disculparse de frente y de corazón. Un gesto que no ha gustado nada. Igual que tampoco gustó que su madre Elena lo omitiera en su alegato de defensa para que no la expulsaran. "Mira mi sonrisa, no puedo estar más orgullosa de ti, de cómo te comportas, de lo leal que eres, de lo agradecida que eres...", le dijo realzando el comportamiento de su hija sin hacer autocrítica. Una defensa que le ha hecho flaco favor a la ganadora de GH VIP que esta vez no ha convencido a la audiencia.

Tanto el perdón como la llamada de atención de Sobera llegaron deprisa, tarde y mal y cuando llegó no fue con la determinación que se hubiese esperado. Todos tenemos claro que Adara es la niña mimada de los realitys, hasta ahí todo bien, pero lo que está mal, está mal y no se ha de justificar, independientemente del cariño y la empatía que se tenga por alguien (o la audiencia que te haga ganar). Adara, a quien insisto me encanta ver en todos los realities, ha perdido muchos puntos, sus carpetas hay que creérselas pero no las de los demás. Sus lágrimas son las más sinceras, pero no las de los otros. Tanta incongruencia ha sido la razón de su expulsión. Ahora se viene repesca y tiene todas las papeletas de ser la elegida para volver a subir, esperamos que si es así al menos haya aprendido la lección.

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