‘Secaderos’, de Rocío Mesa, o el poder de la mirada

·3 min de lectura
Photo credit: 'Secaderos'
Photo credit: 'Secaderos'

Actores naturales (sin estrellas que enganchan al público, más por ellas que por las historias contadas), localizaciones rurales (alejadas de los centros urbanos y la ciudad como núcleo neurálgico del séptimo arte), equipos más diversos (basados en estructuras de trabajo más horizontales y participativas)… Un grupo de cineastas en nuestro país, sobre todo mujeres, están cambiando la forma de concebir y propone una alternativa al rodaje habitual de películas.

El exitazo de Carla Simón en la última Berlinale lo atestigua, pero no es único ejemplo. Neus Ballús, Ainhoa Rodríguez o Estíbaliz Urresola, a los que se añaden los antiguos trabajos de Isaki Lacuesta, o los actuales de Adrián Silvestre y Chema García Ibarra, son la proa de un cinéfilo yate, que presenta sus películas en los mejores festivales internacionales del mundo.

Rocío Mesa, cineasta granadina, de la que se esperaba su ópera prima con impaciencia, se encuadra en esta forma alternativa de un cine más abierto a las audiencias actuales. La realidad ha sobrepasado, hace mucho tiempo, la ficción. Hoy, las mejores ficciones son las situaciones más frecuentes, y en apariencia, anodinas, de cada día. Lo que marca la diferencia es la mirada y el punto de vista. Rocío Mesa lo tiene y, se podría añadir, excepcional. Una mirada ensoñadora que cree en el poder transformador de la realidad.

Photo credit: 'Secaderos'
Photo credit: 'Secaderos'

La cineasta se adentra en lo que conoce desde su infancia. Los antiguos secaderos de la vega de Granada que, con el paso del tiempo, han sido abandonados o vendidos para edificar urbanizaciones o destinar los terrenos a otro uso más productivo. En estos lugares de memoria la directora instala a sus protagonistas: una niña que visita a sus abuelos durante el periodo estival y una joven, a la que el pueblo se le cae encima y asfixia.

Cada una vivirá esos meses desde perspectivas muy distintas. La niña se cruza en el lugar con una extraña criatura (una excelente metáfora de la esencia misma del lugar). Visión que los adultos y, en concreto, la joven, no perciben en ningún momento.

Bajo una sofisticada dirección de unos actores naturales, entregados y de una impoluta sinceridad, Rocío Mesa nos habla de la realidad misma, de nuestro entorno y sus posibilidades. Una visión que dejamos de percibir cuanto más vamos madurando porque, en su lugar, construimos otro espacio a partir de nuestras vivencias. La carta de nuestro territorio deja de existir, para transformarse en una extraña criatura deformada por nuestra experiencia. Aunque a primera vista la película podría enmarcarse en lo fantástico, en verdad, lo tiene todo de una historia naturalista, aferrada a lo real.

Cuando más miramos, menos vemos. Y el cine de Rocío Mesa estará ahí para recordárnoslos, para enfocar la realidad que hemos borrado y hacernos ver la infinita soledad, en la que hemos encerrado nuestros sueños. Una ópera prima prometedora que apunta a maravillosas historias futuras.

Photo credit: 'Secaderos'
Photo credit: 'Secaderos'

New Directors 70º Festival de San Sebastián

Título original: Secaderos. Dirección y guion: Rocío Mesa. Música: Paloma Peñarrubia. Fotografía: Alana Mejía González. Reparto: Ada Mar Lupiáñez Huertas, Vera Centenera Carnero. Duración: 98 min. País: España (2022)

Sinopsis: Un pequeño pueblo rural es el paraíso de una niña de ciudad y la jaula de una adolescente local. Dos historias paralelas que transcurren entre secaderos de tabaco durante un verano cargado tanto de magia como de realismo.