¿Se te pegan las sábanas? No eres vago ni perezoso sino un 'aletargado'

Mónica De Haro

Quién puede y quien no debería madrugar según la ciencia

Si te cuesta madrugar es por una alteración genética que influye en tus hábitos de sueño y tu estado de ánimo. (Foto: Getty)
Si te cuesta madrugar es por una alteración genética que influye en tus hábitos de sueño y tu estado de ánimo. (Foto: Getty)

La Semana Santa toca a su fin (para algunos afortunados dura hasta mañana) y todos debemos retomar el ritmo habitual, lo que implica volver a levantarnos al alba no sólo para llegar a tiempo al trabajo sino para estirar el día al máximo para poder cumplir con todas las tareas cotidianas. Por cierto, ¿tú eres de lo que no se marcha de casa sin haber hecho las camas y puesto la lavadora y el lavaplatos o ya tienes bastante con tener que prepararte y salir a la hora?

Lo pregunto porque resulta que nuestro estado de ánimo, nivel energía y productividad está muy ligado a ello. De hecho, no todos estamos preparados genéticamente para madrugar.

Tu cuerpo no está hecho para madrugar, por eso te vas ‘arrastrando’ por los rincones todo el día. (Foto: Getty)
Tu cuerpo no está hecho para madrugar, por eso te vas ‘arrastrando’ por los rincones todo el día. (Foto: Getty)

Una investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) señala una alteración de un gen, PER3, como posible detonante. Este gen puede ser el nexo entre las horas de descanso y la regulación del humor, además de tener un papel clave a la hora de ajustar los procesos de adaptación a los cambios estacionales.

Y es que hay personas que tienen verdaderos problemas para despertarse cuando suena el despertador ya que no descansan las horas necesarias y esto puede acabar generando trastornos de salud, entre ellos, la depresión.

Los ‘enérgicos’ son personas muy activas aunque se levanten temprano. (Foto: Philips ‘Wake up Light’)
Los ‘enérgicos’ son personas muy activas aunque se levanten temprano. (Foto: Philips ‘Wake up Light’)

Por otro lado, un estudio llevado a cabo por el Instituto de Investigación de biología Molecular y Biofísica de la Academia Rusa de Ciencias (Rusia) concluyen que existen personas con cronotipos diametralmente opuestos.

Están los que pueden permanecer durante todo el día con un bajo nivel de energía (‘aletargados’) y los que son capaces de seguir activos todo el día a pesar de la privación del sueño e independientemente del horario al que se hubieran levantado (‘enérgicos’).

Para identificarlos, los investigadores examinaron a 130 participantes que tuvieron que permanecer despiertos durante 24 horas para comprobar su nivel de energía. Las conclusiones del estudio, publicado en la revista Personality and Individual Differences, concluyen que madrugar es una mala opción para los aletargados dado que su energía va acrecentándose a medida que pasa el día y alcanza su pico más alto al caer la tarde y por noche. Por lo que despertarse con las primeras luces del sol solo puede llevar a que el tiempo invertido no sea del todo eficaz.

Sin embargo, las personas enérgicas son las indicadas para madrugar ya que en este caso alcanzan su nivel más alto de productividad al mediodía, justo cuando la luz del sol es más intensa.

Enlazando con los que contaba al principio, un grupo de científicos del Centro Nacional de Neurología y Psiquiatría de Tokio (Japón) descubrió que el gen PER-3 tiene mucho que ver en esto, ya que determina nuestro reloj biológico y nos hace despertarnos más tarde o más temprano, además de marcar nuestro nivel de energía a lo largo del día.

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