Se puede morir antes por falta de sueño que por falta de comida

Mónica De Haro

No se puede vivir más de seis días durmiendo menos de cuatro horas

“Dormir profundamente, nutre la vida”. Este es el lema del Día Mundial del Sueño, que se celebra hoy. (Foto: Getty Images)
“Dormir profundamente, nutre la vida”. Este es el lema del Día Mundial del Sueño, que se celebra hoy. (Foto: Getty Images)

El sueño saludable es una función fundamental y uno de los pilares básicos de la salud. Cuando el sueño falla, la salud disminuye y baja la calidad de vida. Tener un buen balance entre sueño y desgaste energético es esencial para la salud.

Nuestro reloj biológico es el que marca las horas de sueño que necesitamos, por eso los niños necesitan dormir muchas más horas que las personas mayores (entre 10 y 12 frente a las 7-8 habituales en los adultos), quienes, además, suelen echarse una siesta para compensar la falta de sueño durante la noche. Pero esta no es la solución.

Para explicarnos por qué esta costumbre española no sirve para compensar las horas de sueño que robamos a la noche y cómo debemos actuar para conseguir un sueño reparador y saludable hemos aprovechado que hoy (17 de marzo) se celebra el Día Mundial del Sueño para consultarlo con los expertos.

Ansiedad, miedo y preocupaciones pueden impedirte dormir toda la noche sin interrupciones, ¡cuidado! Estas personas experimentan tasas más altas de presión arterial alta, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas. (Foto: Getty)
Ansiedad, miedo y preocupaciones pueden impedirte dormir toda la noche sin interrupciones, ¡cuidado! Estas personas experimentan tasas más altas de presión arterial alta, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas. (Foto: Getty)

Durante el sueño, la energía se conserva debido a la suspensión de la actividad, el movimiento y las respuestas sensoriales, y se redirige para restaurar y reponer las proteínas y sus ensamblajes en las estructuras celulares.

Durante la vigilia, algunas actividades que precisan de energía hacen que tengamos hambre. Un número creciente de estudios muestran una asociación entre la duración del sueño corto, los trastornos del sueño y la desincronización circadiana del sueño con rasgos metabólicos adversos, en particular, la obesidad y la diabetes tipo 2.

Los cambios en la actividad de los sistemas neuroendocrinos, incluido el sistema de estrés, parecen ser los mediadores principales de los efectos metabólicos perjudiciales de un sueño insuficiente, favoreciendo resultados como el aumento del apetito y una mayor sensibilidad a los estímulos alimentarios. Posteriormente, la adopción de hábitos alimentarios poco saludables reduce aún más la motivación para la actividad física.

Pese a la importancia que tiene un buen descanso, el treinta por ciento de los españoles duerme menos de siete horas al día. Una falta de sueño que puede aumentar el riesgo cardiovascular, la mortalidad e, incluso, la aparición de algunos tipos de cáncer como, por ejemplo, el de mama.

De hecho, diversos estudios han mostrado que dormir menos de cuatro o cinco horas al día aumenta un 12 por ciento el riesgo de muerte, si bien el porcentaje es similar en los casos en los que se duerme más de 9 o 10 horas.

Aprovechar cualquier momento para ‘echar una cabezadita’ no es malo pero hay que respetar las horas de sueño nocturnas. (Foto: Getty)
Aprovechar cualquier momento para ‘echar una cabezadita’ no es malo pero hay que respetar las horas de sueño nocturnas. (Foto: Getty)

Por otro lado, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), líder mundial en la investigación de los trastornos del sueño vinculados a la respiración, recuerda que la falta de sueño termina por desencadenar una serie de problemas con consecuencias graves para la salud como diabetes, hipertensión o ictus y, en más ocasiones de las que creemos, de apnea de sueño.

En concreto, las apneas, insomnios o síndromes de piernas inquietas son los responsables de que el 45 por ciento de la población a nivel mundial tenga problemas de sueño.

Para Joaquín Terán Santos, de la Sociedad Española del Sueño (SES), la falta de sueño suele estar también provocada por la poca conciencia que hay sobre la importancia que tiene para la salud.

“Dormir bien es un derecho que suele estar violentado. El tiempo de sueño se suele atacar, hipotecar y reducir para hacer otras tareas, como por ejemplo trabajar o realizar actividades ociosas, pero al día siguiente se produce un impacto en la salud cardiometabólica y neurocognitiva”, señala el presidente de la SES.

Además los expertos advierten de que las consecuencias de la pérdida de sueño “no se recuperan”. Y aunque intentemos compensar, a nivel general, las siestas “nunca” deben ser un mecanismo para resarcirnos del sueño que se roba durante la noche.

“Las siestas son recomendables siempre y cuando se hagan en el momento adecuado y no se prolonguen mucho“, señala el Dr. Francisco Javier Segarra, del Instituto Universitario Quirón Dexeus y del Hospital General de Catalunya en Barcelona.

Para dormir como un lirón los expertos aconsejan:

  1. Tener horarios regulares,

  2. Realizar rutinas previas antes de acostarse,

  3. Hacer ejercicio físico de forma regular,

  4. Evitar cenas copiosas y ricas en tirosina,

  5. Comer alimentos ricos en triptófano,

  6. Dormir en silencio,

  7. Con una oscuridad absoluta y

  8. Con una temperatura entre los 18 y 21 grados.

Por último, el Dr. Segarra recuerda que no se deben utilizar dispositivos electrónicos antes de dormir porque la luz que emiten puede alterar el sueño. En el caso de hacerlo, es mejor utilizar aplicaciones que filtren la luz azul, “la más dañina”, y las vuelvan anaranjadas.

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