'Sé lo que hicisteis el último verano' y como pifiarla con un clásico

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En la moda de los revivals llega el turno del cine slasher de los 90s. Después de ser testigos de intentos fallidos por revivir clásicos adolescentes como Salvados por la campana, Sensación de vivir o Gossip Girl, ahora es hora de volver a las sagas más emblemáticas del cine de terror adolescente de hace poco más de dos décadas. Mientras Scream prepara su regreso el 14 de enero de 2022 con su quinta película (y el retorno de sus protagonistas originales), Amazon se lanza al vacío con su reinterpretación moderna de Sé lo que hicisteis el último verano.

Se trata de una serie de ocho episodios que moderniza la novela original de 1973 de Lois Duncan, y por ende su adaptación cinematográfica de 1997. Y tras ser testigo de los primeros cuatro capítulos, y como adolescente de los 90s con gran influencia pop a raíz del slasher de la era, no pude hacer otra cosa que llevarme las manos a la cabeza.

Madison Iseman en Sé lo que hicisteis el último verano (Michael Desmond; cortesía de Amazon Prime)
Madison Iseman en Sé lo que hicisteis el último verano (Michael Desmond; cortesía de Amazon Prime)

Todos los hijos cinéfilos de los 90s y amantes del cine de terror tienen en su radar a Sé lo que hicisteis el último verano, la película. No solo fue un éxito de taquilla internacional, sino que supo aprovechar el fenómeno que Wes Craven había revivido con Scream un año atrás -tras vivir otra etapa de éxito con Pesadilla en Elm Street- justo antes de que Hollywood se obsesionara con el género a través de un aluvión de películas del mismo tipo (Leyenda urbana, Destino Final, American Psycho, Un San Valentín de muerte, etc.).

Pues Sé lo que hicisteis el último verano, la serie, traslada la historia a nuestra era con jóvenes adolescentes que consumen más que alcohol de vez en cuando y una protagonista no tan inocente como la de Jennifer Love Hewitt. En esta ocasión, la serie utiliza los personajes de la actriz mencionada y el de Sarah Michelle Gellar -la amiga popular- para transformarlas en hermanas gemelas distanciadas por el suicidio de la madre.

Madison Iseman interpreta ambos papeles, Lennon y Alison, la hermana popular que utiliza el sexo para manipular a quien se interponga en su camino y la otra solitaria, ajena al ruido de fiestas y popularidad de su gemela. Además, entre ellas existe una rivalidad constante por lo diferente que cada una procesó la muerte de la madre, la culpa y la noción de que el padre prefiere a Lennon. Las dos están dolidas pero lo viven a su manera, enfrentándose en lugar de unirse y haciendo peor el sufrimiento de cada una. Este choque -donde ambas se dicen cosas muy hirientes- lleva a que Lennon caiga en su faceta manipuladora sobre su hermana y, en consecuencia, la rivalidad se intensifique.

Es así como llegamos al accidente de la historia con un giro que seguramente sorprenda a más de uno. Pero no precisamente para bien. En esta adaptación hay mucho que provoca repelús.

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Si bien la película tampoco era una obra maestra de la originalidad, al menos sus protagonistas se antojaban más reales y creíbles. En este caso, la serie se vuelca tanto en modernizar la historia con el aporte de las redes sociales que los personajes resultan distantes y frívolos, incluida su protagonista, derivando en un problema difícil de subsanar: que el espectador no se siente identificado con ellos.

En cambio, la película de 1997 supo jugar con sus actores y la popularidad de cada uno de ellos para crear personajes que aportaran dosis de personalidades creíbles. Imposible olvidar la frustrante escena de la muerte de Sarah Michelle Gellar o la escena del grito de Jennifer Love Hewitt desesperada ante el acecho del asesino del gancho. Momentos que terminan haciendo historia y se quedan grabados en la retina del mundo. Sin embargo, en cuatro episodios de serie no repetimos un mínimo de la misma sensación o una secuencia que provoque algo parecido.

Mientras veía sus primeros episodios no podía dejar de preguntarme “¿para qué?” Es decir, para qué hacer un remake en forma de serie cuando la película se mantiene actual y sigue presente en el recuerdo colectivo moderno. Mi única respuesta es que se trata de una manera de reutilizar viejas glorias para captar nuevos espectadores. Es decir, buscar adeptos y usuarios adolescentes para la plataforma. No obstante, si aquellos que teníamos la misma edad tuvimos algo mejor en 1997 ¿no merecen ellos lo mismo?

Porque si se trata de llevar la historia a nuevas generaciones, entonces podrían modernizarla sin tantos aspavientos para jugar con una trama que se vende como original, pero que no consigue el mismo resultado, ni en efectividad dramática o de terror.

La serie llegó a la plataforma de Amazon Prime Video el 15 de octubre con sus primeros cuatro episodios, y aún quedan cuatro más por descubrir (que se estrenarán uno por semana). Quien sabe, quizás repunte de alguna manera, pero tras haber llegado al ecuador de la historia me resulta difícil imaginar que puedan darle un giro que sorprenda.

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