¿Se ha desestigmatizado el sida?

Las personas con el VIH pueden realizar casi cualquier ocupación u oficio sin riesgo de infectar a terceras personas pero, ¿tienen igualdad de oportunidades o aún se les discrimina?

En 1993 Tom Hanks y Denzel Washington pusieron el mundo patas arriba al protagonizar ‘Philadelphia’, una de las primeras películas en tratar el tema del sida. (Foto: Getty)

He escogido esta imagen para abrir mi post de salud de hoy porque llevamos más de 30 años de lucha contra el SIDA y este laureado drama protagonizado por Tom Hanks sigue siendo un referente en la lucha contra el VIH. De hecho, el pasado verano se produjo un hecho curioso cuando el cómico estadounidense James Corden envió 297 copias de la película al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para pasarle un mensaje sobre la importancia de la lucha contra el VIH/sida.

Pues bien, te cuento porque como cada 1 de diciembre se acaba de celebrar el Día Mundial del Sida y este año la campaña #YoTrabajoPositivo quiere llamar la atención sobre esta enfermedad, con especial hincapié en los ámbitos laborales.

Casualidad que en dicho film Hanks fuera un joven abogado que se involucra en una batalla legal tras ser despedido de su trabajo por padecer sida.

Y es que el tema viene a colación porque lejos de remitir, la infección por VIH vive un repunte a nivel mundial; la Organización Mundial de la Salud (OMC) calcula que entre 1,6 y 2,1 millones de personas podrían haberse infectado durante el último año con el VIH. Eso supondría que si en 2016 se cifró en 36,7 millones, las personas infectadas por el VIH en el mundo ya podrían ser más de 40 millones.

La campaña #YoTrabajoPositivo muestra la importancia de tener información para evitar actitudes discriminatorias tanto en el ámbito laboral como en la vida personal

Sin embargo, expertos en el tema lamentan que el país con más recursos y más poderoso del mundo promueva una legislación que dañará a las personas que viven con VIH y detendrá o revertirá importantes avances en el combate a esta enfermedad”, afirma Scott Schoettes, uno de los miembros del Consejo Asesor Presidencial de EE.UU. sobre VIH-sida que renunciaron a sus cargos debido a su ‘singular’ manera de hacer política.

Dato escalofriante: en EE.UU. casi 60 por ciento de los afectados carece de acceso a medicamentos que podrían salvarles la vida.

Iniciativas como esta pretenden acabar con la serofobia, el miedo irracional hacia las personas que tienen VIH, evitando cualquier tipo de acercamiento o contacto personas seropositivas o portadoras. (Foto: Getty)

En España, el objetivo de esta campaña (que surgió el año pasado) es promover lo que la evidencia científica muestra y además respaldan diferentes organizaciones internacionales, que las personas con el VIH pueden realizar casi cualquier ocupación u oficio sin riesgo de infectar a terceras personas. En España ya se han sumado más de 80 entidades, instituciones y empresas, como la compañía biofarmacéutica MSD o la Asociación de Clínicas Dentales BQDC, y cuenta con el respaldo del Ministerio de Sanidad y del Plan Nacional sobre el Sida.

Además de compaginar el apoyo a personas en situación de exclusión social para mejorar su empleabilidad, con la sensibilización y concienciación de los agentes implicados en el ámbito laboral, esta iniciativa apoya a empresas para mejorar su compromiso social en las áreas de derechos humanos, gestión de la diversidad, igualdad de oportunidades y no discriminación, así como en el área de acción social.

La evolución de la enfermedad

El síndrome de inmunodeficiencia humana adquirida tiene 36 años de edad, periodo en el que según Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS “se ha logrado mucho”.  Por ejemplo, hoy 21 millones de personas están recibiendo terapia antirretroviral que les permite vivir vidas plenas y productivas.

“Cada día, menos personas se infectan con el VIH y menos personas mueren. Pero estos éxitos están ocultando las muchas disparidades y desafíos que persisten”, añade.

Este sello refuerza el compromiso de contribuir a erradicar los prejuicios y estereotipos, todavía vigentes, respecto a las personas con el VIH, dentro del ámbito laboral; a través de acciones como que el VIH no sea un factor que influya en la contratación, permanencia o promoción de una persona dentro de una Compañía. (Foto: MSD)

Uno de los retos que aún persisten según la OMS es que hay grupos poblacionales que merecen especial atención por correr un mayor riesgo de infección por el VIH, con independencia del tipo de epidemia y de la situación local.

“¿Por qué a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, profesionales del sexo, personas transgénero, personas que se inyectan drogas y prisioneros, que representan el 40 por ciento de las nuevas infecciones por VIH en 2016, se les siguen negando los servicios de salud más básicos?”, se pregunta Ghebreyesus.

Como medidas de mejora, el experto ha pedido a los Estados miembros que se facilite una cobertura universal, indispensable para eliminar “el sida y la hepatitis viral como amenazas para la salud pública”.

Según Unicef: Cada dos minutos, otro adolescente, lo más probable, una niña, contraerá el VIH. (Foto: Getty)

El perfil de persona con el VIH en España ha variado en los últimos años. Los avances médicos han aumentado su esperanza de vida, llevando a la situación actual donde casi la mitad de los pacientes tiene más de 50 años.

Según el último informe de vigilancia epidemiológica del VIH, el diagnóstico tardío aumenta también con la edad, pasando de un 31 por ciento en los casos de 15 a 19 años, hasta un 63,2 por ciento en los mayores de 49 años. Para tratar de paliar ese diagnóstico tardío en esta franja de edad, los expertos proponen la universalización de la prueba del VIH.

Pero, según señalan los expertos, estos adultos ‘mayores’ con VIH viven una doble discriminación, una por el estigma asociado al VIH y otra por la edad.

“Y desde el punto de vista de la salud, no sólo han de afrontar el envejecimiento prematuro y las comorbilidades asociadas al VIH, sino también los efectos secundarios producto de las toxicidades acumuladas por los tratamientos anteriores que eran muy agresivos”, concluye la Coordinadora Estatal de VIH y Sida (CESIDA).

Por todo esto se hace necesaria la colaboración de todos para que estos enfermos puedan alcanzar una buena calidad de vida y la normalización del VIH como infección crónica, sin serofobia. Y la mejor prevención: sexo con protección y una educación sexual integral.

Además, debemos eliminar prejucios y partir de la base de que la actividad sexual no desaparece al cumplir una edad concreta.

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