Se creía ganador de 'Supervivientes' y se ha dado el golpe de su vida

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Menuda sorpresa nos hemos llevado en la gala de este jueves de Supervivientes. Bueno, algunos más que otros. Ocurría en directo en plena palapa y ante la mirada atónita de los allí presentes. También del público en casa. Hubo un momento en el que no daba crédito con lo que estaba pasando, pero pasó. Su protagonista destrozó su concurso en apenas unos segundos. Iba bien, posiblemente mejor que ninguno, pero su actitud poco ejemplarizante hizo que a muchos se nos cayera la venda de los ojos y sus posibilidades de ganar se han disminuido considerablemente.

Sí, ya sabemos que estamos en la recta final del reality y que los nervios están a flor de piel. Suele pasar que en las semanas previas al cierre del programa, los que quedan saquen su lado más oscuro producto del desquiciamiento de tres meses viviendo salvajemente. Pero como siempre decimos por esta ventanita, no todo vale y nada, absolutamente nada, justifica ciertas actitudes, comentarios y comportamientos entre compañeros, por muy mal que te lleves. Lo que vivimos este jueves en la palaba ha destronado por completo a uno de los posibles ganadores. Se puede ser el mejor superviviente del mundo, pero si tus acciones dejan mucho que desear, no mereces ese título. La empatía, el compañerismo y el respeto van por delante de la fuerza física.

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Y estos tres elementos faltaron en Alejandro Nieto. Su confrontación con Nacho Palau y las palabras que utilizó no contagian la sensación de ser estrategia ni sinceridad, sino un ejemplo de cómo sobrepasar ciertos límites. Por muy mal que te caiga un compañero, eso no da derecho a que se le pueda increpar con afirmaciones despreciativas como las que utilizó este jueves. Ambos llevan días con piques, son competidores a más no poder y se esfuerzan al máximo para darlo todo con tal de ganar. Quieren hacerse con el premio, como es normal, lo necesitan, y no pierden la oportunidad para hacerse con las recompensas y arrasar en las pruebas de líder. Este jueves la ganó Nacho y eso no ha sentado muy bien. Si ya los nervios estaban revueltos, con esto la cosa explotó por los aires.

Con el aparente fin de dar una mala imagen de la expareja de Miguel Bosé, Alejandro usó los argumentos más inapropiados para dejarle mal ante el público recurriendo a criticar a la pareja que se queda en casa cuidando de los niños mientras la otra mitad trabaja como si, eso, fuera vivir del cuento. Pero, sin darse cuenta, se cavó su propia tumba en el concurso. Lo que se suele llamar efecto boomerang. Arremetió contra Nacho asegurando que no había dado ni palo al agua en los últimos 26 años de su vida, que había vivido del cuento y que había criado a sus hijos con ayuda de otros. Tocó temas muy delicados y la fibra sensible de su contrincante quien, a pesar de todo lo que se le dijo y el carácter fuerte que también tiene, supo mantener el tipo. En menos de 10 segundos, la pareja de Tania había tirado su concurso por la venta.

La tensión se instauró en la palapa e inclusos sus compañeros más allegados, como Ignacio, tuvieron que decirle que frenara. "Has vivido en todos los países del mundo, has estado con una persona millonaria, has tenido criados, dicho por ti. Tienes cuatro hijos que los han criado tus criados contigo... Yo también tengo un hijo que sacar adelante y yo no doy pena”, le dijo Alejandro a un sorprendido Palau. Parecía un discurso a conciencia, como si quisiera manchar el paso de él por la isla y quitarse a un contrincante del medio. La conversación surgió tras visionar un video que el programa puso. En él, Alejandro se despachaba a gusto en la playa soltando cosas por su boca que no eran las más oportunas. "No es justo que dé pena un tío que tiene una casa de 250.000 euros, es una puta mierda. ¡El que no tiene casa soy yo, carajo", dijo llorando con mucha rabia. Acusa a Nacho de ir de víctima y dar pena pero, con estos comentarios, ¿no es él quien está intentando generar lástima?

Nacho podrá tener sus defectos, que los tiene, pero lo de dar pena no es algo de lo que se le pueda acusar. Es cierto que la visita de su sobrino ha hecho que baje los humos y diga menos palabrotas. También que alce menos la voz. Y eso también tiene su mérito. A estas alturas del partido, querer tener la fiesta en paz y controlarse entre el hambre y la convivencia competitiva también tiene su mérito y es un plan absolutamente tan loable como cualquier otro. Lo que es impermisible son las humillaciones y faltas de respeto. La desesperación de Alejandro por ganar se huele a la legua, y sus técnicas por ganar empiezan a rozar la incoherencia. Hasta Kiko Matamoros, quien estuvo enfrentado a Palau en su última etapa después de una amistad de dos meses, le defendió en un momento de la gala.

La trayectoria de Alejandro en Supervivientes ha sido una montaña rusa que parecía haber alcanzado su pico más alto. Sus inicios no fueron precisamente idílicos y con eso de que pierde la boca fácilmente todo estaba justificado. Para empezar, su trato a Tania, su pareja, los celos casi obsesivos, las conversaciones subidas de tono y palabras malsonantes que no merece la pena mencionar otra vez, le pusieron en el punto de mira. Incluso el padre de su novia tuvo que saltar por las desagradables declaraciones que hizo su yerno sobre algo íntimo que hizo la pareja y que contó con muy mal gusto a algunos compañeros. Además, tampoco podemos olvidar su enfrentamiento a Ignacio de Borbón al comienzo de la aventura en el que hasta Marta Peñate tuvo que intervenir. Ahí lo dejo. Actitudes y pensamientos muy de la era troglodita que nos hicieron ponerle en cuarentena.

Pero luego vino el cambio que hasta a mí me asombró. Dejó de discutir con todos por todo, se puso las pilas en la supervivencia e hizo su camino enfocándose en las cosas positivas. Curiosamente ocurrió cuando su pareja salió del concurso. De alguna manera, era como si hubiese tomado nota y aprendido la lección de lo que hacer y lo que no, para dar un vuelco al perfil mediático que se tenía de él tras su paso por Gran Hermano VIP 4 y La isla de las tentaciones. Lo estaba ejecutando casi de manera perfecta, jugando eso sí, y con estrategia, pero controlando sus nervios y salidas de tono. Por un momento pensé que había corregido ciertas actitudes que no eran las adecuadas no solo en la isla, sino en la vida. Sin embargo, esa mentalidad oxidada y de épocas pasadas que no se ajustan al presente ha vuelto a resurgir, esta vez con Nacho. Lo que significa que tiene mucho trabajo personal que hacer por delante.

Puedes criticar la manera en que uno hace su concurso, lo que no puedes es usar argumentos retrógrados y fuera de lugar para cargarte al otro. Al final, te estás cargando el tuyo propio. Vuelvo y repito, que seas quien más peces pescas y más collares de líder te ganas, no te convierte en el triunfador. El ejemplo que está dando deja mucho que desear y el castigo por parte de la audiencia, que hace poco lo elogiaba por esa transformación a positivo, podría imponerse de inmediato.

Aunque se trata de un programa de entretenimiento, es un espacio que llega a muchos hogares y muchas personas, recurrir a ese tipo de ataques tan absolutamente dañitos no solo han de ser cuestionados sino que deberían ser sancionados.

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Imagen: Twitter/Supervivientes