Se avecinan malos augurios para el cine en otoño

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Hollywood sigue jugando al ajedrez con la pandemia. La primera partida acabó con el jaque mate a favor del Covid-19, aplazando estrenos, cerrando cines y provocando pérdidas millonarias para la industria. En la segunda, los estudios movieron sus fichas con estrategias arriesgadas, lanzando algunos de sus blockbusteres millonarios, dando un respiro a las salas a pesar de que las ganancias (en su gran mayoría) brillaron por su ausencia. Pero la partida habría dado un giro decepcionante a través de la variante Delta y ahora el cine peligra. De nuevo.

Tom Cruise es el Capitán Pete
Tom Cruise es el Capitán Pete "Maverick" Mitchell en Top Gun: Maverick (Scott Garfield; © 2019 Paramount Pictures Corporation. All rights reserved.)

Viendo los resultados de la taquilla mundial -donde los blockbusteres están sumando millones pero sin cosechar los beneficios pre pandémicos que las películas de Dwayne Johnson, Fast & Furious o Marvel solían conseguir- muchos dudamos sobre el futuro inmediato de algunos de los estrenos más esperados. Yo misma me pregunté si Warner Bros. se estaría replanteando el lanzamiento de Dune el 17 de septiembre o si Universal y MGM buscarían otra fecha para Sin tiempo para morir. Y es que al tratarse de películas que superarían inversiones de $165 y $301 millones respectivamente, necesitan una taquilla abismal para recuperar lo invertido. Y los resultados actuales del box-office mundial no ofrecen buenos augurios para ello.

Para mi sorpresa respiré tranquila al ver que la promoción de Dune seguía su cauce y que Universal confirmaba el estreno de la última entrega de Daniel Craig como 007 con un tráiler de lo más prometedor. Después de todo, Sin tiempo para morir fue referente del calendario pandémico a lo largo del último año y medio. Es decir, cada vez que retrasaba su estreno provocaba un efecto dominó en todo el calendario con decenas de películas siguiendo sus pasos. Pero qué ilusa que fui al creer que la confirmación definitiva de su estreno el 1 de octubre era un buen augurio, porque Paramount acaba de darnos una bofetada de realidad que ya me hace temer lo que podría estar por venir.

Resulta que el estudio ha decidido retrasar Top Gun: Maverick, uno de los blockbusteres más esperados de los próximos meses con una capacidad tremenda para convocar a nostálgicos y amantes del cine de acción. La secuela del clásico de Tom Cruise de 1986 iba a estrenarse originalmente en junio de 2020 pero la pandemia obligó su retraso. Primero la colocaron en la agenda de diciembre de aquel año, luego a julio de 2021 y más tarde el 19 de noviembre. El azote del Covid-19 a la cartelera y taquilla llevó a que Netflix y Apple TV+ intentaran comprarla para sus plataformas, pero Paramount se negó. Quieren llevarla al cine como sea, y ante la variante Delta amenazando como la culpable principal de la ausencia de más espectadores asistiendo a las salas de cine, el estudio decidió retrasarla de nuevo. Ahora, Top Gun: Maverick se estrenará a finales de mayo de 2022, retrasando tambien Misión Imposible 7, pasando de mayo de 2022 a septiembre. Tambien retrasaron Jackass Forever, prevista para octubre y pasándola a febrero de 2022.

De todos modos, el retraso de la secuela del agente Ethan Hunt tiene más sentido. Con todos los problemas que afrontó la producción al rodarse en plena pandemia, es más que comprensible que la retrasen, dando más tiempo al proceso de postproducción. Sin embargo, es el retraso de Top Gun: Maverick el que ahora debería preocuparnos.

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Paramount ha decidido mover sus fichas con dos estrenos previstos para otoño, la temporada cuando el coronavirus comenzó a incrementar cifras de contagiados en 2020 tras un verano que permitió cierto nivel de respiro. Y, además, según los medios estadounidenses, la motivación del estudio habría sido precisamente la variante Delta, considerada aun más contagiosa que otras versiones del virus. Es decir, el estudio habría optado por seguir las mismas estrategias del último año y medio de la pandemia, protegiendo sus inversiones de los posibles estragos que la variante podría provocar en la taquilla venidera.

Por un lado, es comprensible. Paramount no es un estudio que estrene producciones con la misma periodicidad de Universal o Disney, y Top Gun: Maverick es una película de alto presupuesto que necesitará de una taquilla abultada para generar beneficios. Y si el verano no ha dado los resultados habituales antes de la pandemia, con estrenos como Viuda Negra o Jungle Cruise, ¿cómo tener esperanzas en la taquilla de otoño e invierno cuando hay una versión del virus aún más contagiosa?

El problema es que esta decisión de Paramount podría servir como el nuevo efecto dominó que vimos el último año. Ya sucedió tantas veces que no me extrañaría. De momento, Marvel mantiene Eternals para el 5 de noviembre y Sony sigue adelante con Venom: habrá matanza el 15 de octubre y Spider-Man: no way from home el 17 de diciembre, pero quizás solo sea cuestión de tiempo para conocer más noticias. 

En mi opinión, creo que muchas de las decisiones dependerán del resultado de Dune. Warner Bros. se juega millones y una futura franquicia el 17 de septiembre, necesitando una recepción abrumadora que logre llevar espectadores en masa a las salas de todo el mundo. Si lo consigue, quizás el mundo del cine respire tranquilo en otoño e invierno, pero si no… entonces me temo que el efecto dominó podría ser bestial, dejándonos una cartelera otoñal más vacía de blockbusteres que las ramas de los árboles.

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