Por qué no puedes perderte ‘Schitt’s Creek’, la comedia que ha arrasado en los Emmy

Pedro J. García
·9 min de lectura

Pocas veces una serie consigue gritar “¡cartón lleno!” en una ceremonia de premios como hizo Schitt’s Creek en la 72 entrega de los Emmy con un súper pleno de siete, incluido el de mejor serie de comedia, director, guionista, actor (Eugene Levy), actriz (Catherine O’Hara) y de reparto (Daniel Levy y Annie Murphy). Fue la sensación de la noche imponiéndose a favoritas como la ganadora de 2018, La maravillosa Sra. Maisel, llevándose el galardón en las siete categorías en las que estaba nominada. Si bien no se trata de la serie más viral de todas las nominadas en comedia, Schitt’s Creek es uno de los fenómenos más desconocidos pero más destacados de los últimos años. Una serie que pocos conocen pero que engancha a quien decide entregarse a ella. Y no solo eso, Schitt’s Creek estuvo nominada previamente pero no pudo superar el poderío de Fleabag en 2019, sino que es ahora, con su magnífica temporada final, que redondea su paso por el mundo de las series con un pleno perfecto.

¿Todavía no le diste una oportunidad? ¿Quieres saber por qué arrasó de semejante manera? Te lo contamos aquí.

Imagen promocional de Schitt's Creek (cortesía de Movistar+)
Imagen promocional de Schitt's Creek (cortesía de Movistar+)

En el océano de series en el que navegamos actualmente, Schitt’s Creek es una isla muy pequeña, pero su población no ha dejado de crecer desde que se estrenó en 2015. Esta comedia de título malsonante (“schitt” se pronuncia igual que “shit”, “mierda” en inglés) es una de las ficciones que más adeptos han ganado en los últimos dos años, pasando de estar fuera del radar de los espectadores a triunfar entre la crítica y convertirse en una serie de culto justo cuando terminaba para siempre. Su última temporada se estrenó en enero en Movistar+ siendo más querida que nunca. ¿Cómo lo ha conseguido?

Bienvenidos a Schitt’s Creek, un pueblo que puede parecer poca cosa al principio, pero del que no os querréis marchar después de pasar un tiempo con sus habitantes. Schitt’s Creek es un asunto de familia. Detrás de la serie se encuentran el actor Eugene Levy, conocido sobre todo por interpretar al Sr. Levenstein en la saga American Pie, y su hijo en la vida real, Dan Levy, que fue quien propuso la idea a su padre. Ambos trataron de vender el proyecto a la televisión estadounidense, pero todas las cadenas lo rechazaron, por lo que decidieron llevársela de vuelta a su Canadá natal, donde le encontraron un hogar. Tras firmar un acuerdo con las cadenas CBC (televisión pública de Canadá), ITV y Pop TV, Schitt’s Creek se hizo realidad, pasando más adelante a formar parte del catálogo de Netflix en Norteamérica, donde la audiencia de la serie empezó a crecer imparablemente hasta su sexta y última temporada.

La historia de Schitt’s Creek gira en torno a los Rose, una acaudalada familia que pierde su fortuna por culpa de un fraude llevado a cabo por su contable. Esto los obliga a mudarse a la única propiedad que queda a su nombre: Schitt’s Creek, una pequeña localidad que el líder de la familia había comprado a su hijo como regalo de broma por su cumpleaños muchos años atrás. Instalados en un motel de mala muerte, el estilo de vida acomodado de los Rose choca con el de los habitantes del pueblo, mucho más sencillos y humildes, mientras estos tratan de preservar a toda costa lo poco que les queda de su antigua vida.

La familia Rose está formada por el ex-magnate de los videoclubs Johnny (Eugene Levy), su mujer, la famosa y egocéntrica actriz de telenovelas Moira (Catherine O’Hara) y sus hijos, David (Dan Levy) y Alexis (Annie Murphy), adultos desconectados de la realidad que se comportan como niños pequeños. Acostumbrados a la vida más glamurosa y a estar incomunicados entre ellos en sus grandes mansiones, los Rose no tendrán más remedio que convivir juntos en un espacio pequeño, donde chocarán constantemente. Sin embargo, lo que al principio es una pesadilla para ellos se convertirá en una oportunidad para cambiar y crecer personalmente, así como en una gran fuente de comedia para los guionistas de la serie.

En este proceso juegan un papel esencial los vecinos del pueblo, un pintoresco grupo de personajes que, a pesar de la actitud snob de los Rose hacia ellos, hacen todo lo posible por hacerlos sentir bienvenidos y ayudarlos en la tarea de adaptarse a su nueva realidad. El alcalde, Roland Schitt (Chris Elliott), su amable esposa Jocelyn (Jennifer Robertson), Stevie (Emily Hampshire), la gerente del motel que desarrollará una fuerte amistad con David, o la dulce camarera Twyla (interpretada por Sarah Levy, hija de Eugene y hermana de Dan) son algunos de los miembros de esta comunidad que nos recuerda a otros pueblos televisivos como Cicely de Doctor en Alaska o Stars Hollow de Las chicas Gilmore, un lugar especial que hace sentir al espectador como un vecino más.

Imagen promocional de la sexta temporada de Schitt's Creek (Cortesía de Movistar+)
Imagen promocional de la sexta temporada de Schitt's Creek (Cortesía de Movistar+)

Como le ha ocurrido a muchas de las mejores comedias televisivas de la historia (The Office, 30 Rock, Parks and Recreation), a Schitt’s Creek le costó encontrar su voz al principio. De hecho, no fue hasta su segunda temporada cuando dio con su tono. Hasta ese momento, los Rose habían divertido a la audiencia con sus ridículas peripecias, pero los personajes necesitaban empezar a crecer y transformarse para que la serie alzase el vuelo. El mayor punto de inflexión se encuentra en el final de la segunda temporada, donde la familia por fin acepta que su vida en Schitt’s Creek quizá no sea tan temporal como creían, y que sus habitantes merecen más respeto y cariño del que les habían dado hasta ese momento.

Así, Schitt’s Creek pasa de ser una comedia simplemente simpática a una serie con corazón. El espectador celebra los triunfos personales de los Rose, la emoción empieza a ganar protagonismo y el potencial se multiplica. Esta transformación coincide con un cambio orgánico y progresivo detrás de las cámaras, con Dan Levy tomando mayor control creativo sobre la historia y mimando la serie como a su bebé. Gracias a la visión de Dan, Schitt’s Creek se vuelve más humana a partir de su tercera temporada, sin perder en ningún momento la personalidad excéntrica con la que había comenzado. Esto hace que la comedia, y por extensión el actor, empiecen a ganar más atención.

Por otro lado, a medida que avanza la serie, el amor también gana protagonismo, acentuando las relaciones entre los personajes y ofreciendo una pareja LGBTQ+ que acaba enamorando a la audiencia: David y Patrick (Noah Reid). De hecho, el tratamiento de la sexualidad de David es otro de los elementos clave del éxito de Schitt’s Creek. La naturalidad con la que la serie aborda el tema es todo un ejemplo para otras series que utilizan la sexualidad de sus personajes solo como chiste o lección. David es pansexual, pero su orientación no se desvela a bombo y platillo, no hay una gran trama de salida del armario, no hay drama alrededor del tema, sino que se va incorporando a la historia de forma natural y sin grandes aspavientos. Esto no es sino un reflejo de la propia evolución de la serie y de Dan Levy como narrador.

El éxito de Schitt’s Creek no ha sucedido de la noche a la mañana. Es el resultado de seis años de trabajo y dedicación. Y también reflejo de la influencia que pueden ejercer las redes sociales y las publicaciones especializadas. A pesar de tener mucha personalidad, la serie pasó sin pena ni gloria durante sus primeras temporadas, pero antes del estreno de la quinta en enero de 2019, ocurrió algo muy curioso. De repente, los fans empezaban a hacer más ruido que nunca en Internet y medios como Vulture, The A.V. Club o Entertainment Weekly se hacían eco, sumándose al coro de voces que la reivindicaban como una de las mejores comedias de la actualidad. Así es como ocurrió lo inesperado: de ser completamente ignorada por los Emmy, pasó a ser nominada a cuatro premios (incluido el de mejor comedia), lo que provocó un efecto dominó de nominaciones: SAG, Critics Choice, Gold Derby, GLAAD…

La serie obtenía así el reconocimiento que se le había resistido y su presencia empezaba a sentirse más fuertemente en la cultura popular. La gente le ha cogido mucho cariño a los personajes, se ha rendido al distinguido vocabulario y las frases memorables de la icónica Moira (ya era hora de que la legendaria Catherine O’Hara recibiera la atención que merecía), así como a su extravagante selección de pelucas; los rostros de los protagonistas aparecen en multitud de memes, y los actores, cuya buena relación fuera de cámaras salta a la vista, ganaron más y más fans cada día. Como resultado, el pueblo de Schitt’s Creek se ha convertido en un refugio feliz para ellos, un lugar cálido y acogedor en el que nos quedaríamos a vivir para siempre.

Con su sexta y última temporada se puede decir que Schitt’s Creek dijo adiós en el momento más álgido de su trayectoria, con una última tanda de capítulos a cada cual más emocionante y un final de los que te dejan en un charco de lágrimas. Ante el sorprendente auge de la serie en el último año, los Levy podrían haberla estirado para aprovechar el impulso, pero decidieron que era el momento de terminar la historia, y que era mejor hacerlo en la cima. La escalada fue ardua, pero llegaron hasta arriba.

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