La nueva moda entre veganos es un sazonador que sabe a bacon

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Que el bacon es uno de los sabores más reconocibles y adictivos del planeta es algo que está fuera de toda duda. Si tecleamos en Instagram el hashtag #bacon accedemos a 12,7 millones de resultados. Si ponemos #pineapple (piña) no aparecen más 7,4 millones. ¡Menuda diferencia! Y eso que la piña está considerada entre los alimentos más cuquis, healthys y modernos... El bacon es capaz de apelar a a nuestros instintos carnívoros de una manera primaria que está al alcance de pocos alimentos. Su poder se potencia cuando se cocina y queda crujiente porque, en ese caso, además, alcanza una textura gloriosa y que es casi imposible de recrear...

Este sazonador permite que las verduras sepan a... bacon. Foto: Deliciou
Este sazonador permite que las verduras sepan a... bacon. Foto: Deliciou

Por eso, cuando nos hemos topado con un anuncio en Instagram de un sazonador sabor bacon pero VEGANO, nuestra curiosidad nos ha podido. ¿Dará el pego como promete? ¿Será capaz de satisfacer nuestra ansia de bacon pero sin tener que recurrir a animal alguno? la historia de Deliciou es la de Kjetil Hansen, un hombre que sublimó su amor por el bacon creando un sazonador capaz de aportar ese sabor a cualquier plato.

"Siempre me ha fastidiado seguir recetas largas y complicadas al cocinar. Un día, situado frente al estante de las especias en el supermercado, se me ocurrió una idea: “¿Y si hubiera un condimento que hiciera que cualquier cosa supiera a bacon? ¡Eso haría que cocinar fuera algo fácil, divertido y sabroso!", explica Hansen. Lo que este emprendedor noruego afincado en Australia hizo al volver a casa fue empezar a experimentar en su cocina con diferentes ingredientes. "Durante casi 8 meses mezclé especias, hierbas y vegetales en polvo en la batidora para tratar de perfeccionar la receta. Después de mucho tiempo, y con la ayuda de un especialista en alimentos, conseguí un condimento de bacon sin calorías, bajo en grasas y bajo en sodio. ¡Y vegano!".

El éxito fue inmediato y el condimento se hizo aún más popular cuando Hansen apareció en un capítulo de Shark Tank, un reality show en el que emprendedores presentan su proyecto a inversores para conseguir financiación. "La gente comenzó a perder la cabeza y empezó a echarle nuestro condimento a palomitas de maíz, huevos, verduras, platos de pasta y cualquier otra cosa", comenta Hansen en su blog. En Deliciou no solo tienen el sazonador normal de bacon, sino que han hecho variantes con queso, sabor barbacoa, sabor a arce (como el del sirope de las tortitas)... Lo que hemos hecho es pedir a domicilio uno de los sazonadores, que se presentan en formato de 55 gramos. La cantidad de calorías es francamente ridícula. Por cada porción que espolvoreamos sobre un plato, en torno a 1 gramo, no nos metemos en el cuerpo más que 13 kilojulios. Esto hace aproximadamente 1.300 kilojulios por cada 100 gramos (una cantidad que obviamente nunca vamos a tomar porque equivaldría a casi dos frascos enteros). 

En los ingredientes nos encontramos maltodextrina, un aditivo alimentario a partir de un polímero de la glucosa creado de la hidrólisis del almidón y que tiene multitud de usos en la industria alimentaria. Además, sal, levadura, extracto de levadura, hierbas secas, especias, extracto de especias, ajo, cebolla, azúcar, sabores naturales y ahumados y ácido láctico. El color es anaranjado, con pequeñas motas negras. Lo primero que hacemos es olerlo. Nos cuesta decidir si el olor nos recuerda más al bacon o al de una bolsa de Fritos recién abierta. En cualquier caso, resulta embriagador y ahumado, lo que nos pone sobre la pista de que es un sazonador con cierta potencia. Lo que no tenemos muy claro es que el recuerdo cárnico esté conseguido. Aunque quizá eso no sea una mala noticia...

Lo probamos con dos alimentos completamente diferente. En el primer caso, hemos querido coger una pechuga de pollo a la plancha para espolvorearlo por encima. ¿Conseguiremos un resultado similar a cuando en un sándwich club mordemos un trozo de pollo con la loncha de bacon churruscadita y grasienta por encima y se hace una mezcla celestial? El resultado es que, bueno, la textura sigue siendo la de la pechuga de pollo, pero a nivel de sabor se produce una sensación rara: sabemos que no hay bacon encima del filete, pero no podemos dejar de pensar que alguien ha espolvoreado algo similar sobre ella. Es decir, el sabor está ahí pero no la textura, obviamente. Si pensamos en la cantidad de calorías que nos estamos ahorrando, no podemos más que esbozar una sonrisa.

La pechuga de pollo, con bien de sazonador sabor bacon. Foto: Javier Sánchez
La pechuga de pollo, con bien de sazonador sabor bacon. Foto: Javier Sánchez

La siguiente prueba es para nota: aplicamos nuestro sazonador de bacon sobre una ensalada de espinacas nada más y nada menos. El resultado es cómo si cogiéramos un aditivo delicioso de una bolsa de patatas fritas de sabores y lo aplicáramos sobre la hoja verde. Nuestro cerebro reacciona con incredulidad en plan "si esto es verde, ¿cómo puede saber así?" pero una vez que te acostumbras, funciona. Y para los veganos la experiencia, sospechamos, es incluso mejor porque no hay un sabor cárnico fuerte. 

El resumen es que, aunque quizá este sabor nos acabe cansando en un futuro (creo que hay que hacer un uso responsable de este sazonador) resulta tremendamente adictivo. Tras probarlo con pollo y con una ensalada, siente uno la tentación de echárselo a prácticamente todo lo que se lleve a la boca. En su web tienen recetas con berenjena o coliflor, sopas, hummus... así que parece que no andamos tan desencaminados. El bacon real siempre tendrá sus incondicionales pero, para el resto, se abre una nueva era.

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