Saxenda, la inyección para adelgazar de moda, a juicio: sus pros y contras

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Photo credit: Getty
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Mucho se está hablando desde su estreno de ‘First class’, un ‘reality’ de Netflix al que te enganchas al instante sobre las aventuras y desventuras de unos vividores que presumen en cada episodio de su privilegiada vida, su actitud hedonista y sus particulares dinámicas. Dos de sus protagonistas, el relaciones públicas Àlex Agulló, uno de los más queridos de la Ciudad Condal, y Archie Manuel Alled-Martínez, director creativo de Alled-Martinez, que acaba de lanzar una colaboración junto a Karl Lagerfeld, se han convertido en los más comentados a causa de sus desternillantes visitas a José María Canals Mestre. El dietista y nutricionista inyecta en cada capítulo una serie de sustancias bajo la piel de sus pacientes para que gracias al tratamiento estético de la mesoterapia corporal, consigan que su grasa corporal se disuelva. El programa no se corta a la hora de mostrar cada inyección y cada gesto de dolor acompañados del doctor echándoles la bronca por haber cogido peso.

Pero cuando hablamos de unas inyecciones famosas entre los ‘fashion insiders’ no nos referimos a la mesoterapia corporal, sino a las inyecciones (no exentas de controversia) de moda en la industria: Saxenda. Hablamos de un tratamiento específico para perder peso que ha sido aprobado por la Agencia Europea del Medicamento para luchar contra la obesidad. Su uso fue también admitido el año pasado en España en adolescentes a partir de los 12 años. Las inyecciones se administran mediante una pluma precargada cuyo principio activo es la Liraglutida, gracias a la cual se reduce el apetito. Este fármaco regula el apetito y la ingesta de alimentos, por lo que aumenta la sensación de saciedad y reduce las señales cerebrales de hambre. Así es cómo Saxenda puede generar la reducción de hasta un 10% del peso total, siempre y cuando, eso sí, se asocie con una dieta saludable y actividad física regular. La preocupación por bajar de peso se debe a que según una encuesta realizada por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, el 53.8% de los españoles sufre exceso de peso, el 36,6 % tiene sobrepeso y el 17,2 % restante, obesidad.

La Organización de Consumidores y Usuarios señala que cada caja de Saxenda contiene cinco plumas pre cargadas, y cada una de ella contiene medicación para seis días. Aclara que es un medicamento que requiere de receta médica y que ha de ser prescrito bajo supervisión del especialista. Al no estar financiado por la sanidad pública, el precio de la caja de cinco plumas pre cargadas, el tratamiento mensual, es 283,05 euros.

Saxenda: ¿a favor o en contra?

“Teóricamente es un tratamiento apto para casi todos, pero siempre hay que hacer una visita clínica en la que se han de hacer las preguntas necesarias para saber si el paciente es apto. A mi consulta llegan muchas mujeres a las que les sobran algunos kilos a causa de cambios hormonales o por estrés, y este es el tratamiento idóneo para rebajar la sensación de ansiedad y evitar comer de más, especialmente por la noche. Saxenda nos ayuda a controlar las cantidades de la comida. Es importante, por supuesto, cambiar los malos hábitos por otros saludables, y Saxenda ayuda además a regular la sensación de hambre y a introducir hábitos buenos”, explica la Dra Lazareva, de El Institut Dra Natalia Ribé.

De sus palabras queda claro que no hablamos de inyecciones mágicas, como señala también la Agencia Española del Medicamento, que también advierte que su uso está contraindicado en personas con insuficiencia cardiaca grave. Saxenda fue aprobada en España en el año 2016, pero ha de ser acompañada siempre de cambios en el estilo de vida.

Como era de esperar, Saxenda tiene detractores. La Dra. Electa Navarrete, que ha inaugurado su centro Clínicas Electa en Pozuelo de Alarcón, es una de ellas. “Pienso que en la obesidad hay algo más profundo que solamente la ansiedad, que es lo que controla Saxenda. El paciente obeso tiene una patología de base que tiene que ser tratada: hay que ver si hay un hipotiroidismo u otro tipo de problema y hay que trabajar una reeducación alimentaria. Son pacientes que tienen que aprender a comer en su edad adulta y establecer hábitos de vida saludables”, comenta la doctora.

Por su parte la Dra. Concepcion Vidales Aznar, responsable del servicio de nutrición de la clínica Martín del Yerro | Amselem, está a favor. Con ciertos matices, eso sí. “Se trata de un medicamento que estimula la liberación de insulina y en centro de la saciedad, además de retrasar el vaciado gástrico, lo que retarda la absorción de glucosa y es uno de sus efectos más atractivos para aumentar la saciedad y controlar la glucemia. Gracias a estos efectos el paciente consigue disminuir la ingesta diaria y al cabo de semanas una reducción de peso. Es bastante seguro en cuanto a uso y efectos secundarios. Los más comunes, que suelen ser los digestivos (estreñimiento, náuseas, molestias abdominales...), son bien llevados y controlados por el paciente y el médico. Ahora bien, en mi opinión y experiencia, hay que concienciar al paciente de que más que un medicamento milagro para perder peso, es una herramienta de ayuda en el proceso de pérdida de peso. De nada servirá si una vez terminado el tratamiento no hemos acompañado el mismo de cambios en nuestros hábitos, tanto a nivel dietético como de actividad física”, advierte.

Preguntamos a la Dra Lazareva si hay un tiempo máximo de uso. “Al hacer cada tratamiento, buscamos la dosis adecuada para que cada paciente pueda controlar la sensación de hambre hasta que esté preparada para alcanzar unos hábitos saludables sin seguir el tratamiento. Se suele llevar a cabo, como mucho, durante seis meses. Hay pacientes que vuelven en etapas más complicadas, como Navidad o las vacaciones, para hacer una temporada más corta de tratamiento”, explica.

Teniendo en cuenta que la Dra. Electa Navarrete está en contra de su uso, le preguntamos cuáles serían sus alternativas. “Sería principalmente una dieta equilibrada, un ‘mentoring¸ de alimentación, y ayudar al paciente en el camino de reeducar su forma de comer y adquirir hábitos de vida saludables. Si te infiltras algo para que te quite la ansiedad, no vas a poder usarlo de por vida, y cuando lo retires, el problema seguirá estando allí. Hay que ver qué sucede y tratarlo. Un paciente obeso requiere ser tratado por varias vías: soporte alimentario, actividad física… Cuando se padece obesidad, el músculo tiene grasa, por lo que es un músculo enfermo que ha de se reparado. También hay que hacer apoyo a nivel psicológico. Hay que evaluar ese paciente y ver qué necesita, no únicamente poner una inyección para que trabaje la ansiedad. Por ello yo estoy en contra, porque se está vendiendo como un milagro, y no lo es. Además, no está indicado para trabajar la obesidad, sino otras patologías”, señala.

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