Sauron y el detalle original que te hará ver al villano de 'El señor de los anillos' de forma muy diferente

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Todos los que vimos las películas de El señor de los anillos antes de leer cualquier texto de Tolkien tenemos en mente la imagen de Sauron como un villano épico curtido en la espada y la brujería. A lo largo de la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, el arco que abordan las dos trilogías de Peter Jackson, el personaje es mayormente representado como una fuerza del mal omnipresente que busca recuperar el Anillo Único para extender la oscuridad por el mundo, teniendo solo ocasión de verle en forma física en el prólogo de La comunidad del anillo o en la batalla de Dol-Guldur en El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos.

Su aspecto, cargado con voluminosas e imponentes armaduras oscuras que infundían puro horror y epicidad, fue sin duda clave para que construyéramos la imagen que la mayoría de fans de las adaptaciones cinematográficas  tenemos en la cabeza. Pero lo cierto es que Sauron, en los textos de Tolkien, se presenta con detalles mucho más complejos que hacen valorar al villano de una forma muy diferente a la vista en las películas, sobre todo viendo una de las descripciones que se dio en uno de los relatos de la Primera Edad del Sol.

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Me refiero a la historia de Beren y Luthien, los bisabuelos de Elrond, el personaje a quien dio vida Hugo Weaving en El señor de los anillos y El Hobbit. Se trata de uno de los relatos inconclusos que Tolkien dejó sin publicar y que más adelante fue editado por su hijo, Christopher Tolkien, en libros como El Silmarillion. En el texto de La comunidad del anillo se incluyó como un breve poema que Aragorn recita a los hobbits en su aventura desde Bree hasta Riverdel, cuando se cruzaron con los espectros en la Cima de los Vientos, sin embargo, en las adaptaciones cinematográficas está omitido.

Este pasaje narra la vida de Beren, perteneciente a la raza de los hombre y descendiente de la Casa de Beör el viejo, la primera de los que llegaron a la Tierra Media tras los elfos y enanos. Beren se enamoró de Luthien, una elfa hija de Thingol, rey de un antiguo reino llamado Dorian, y de Melian, uno de los seres espirituales de menor rango descendientes de Ilúvatar, dios del legendarium de Tolkien, a los que se conocen como maiar.

WELLINGTON, NUEVA ZELANDA - 15 DE MARZO: Peter Jackson, director neozelandés de la trilogía El Señor de los Anillos posa con los accesorios de la película ambientada en su oficina de Wingnut Films en Wellington, Nueva Zelanda. Jackson ha sido nominado a mejor director en los Premios de la Academia de 2002 y su película 'La comunidad del anillo' tiene otras 12 nominaciones. (Foto de Robert Patterson/Getty Images)
WELLINGTON, NUEVA ZELANDA - 15 DE MARZO: Peter Jackson, director neozelandés de la trilogía El Señor de los Anillos posa con los accesorios de la película ambientada en su oficina de Wingnut Films en Wellington, Nueva Zelanda. Jackson ha sido nominado a mejor director en los Premios de la Academia de 2002 y su película 'La comunidad del anillo' tiene otras 12 nominaciones. (Foto de Robert Patterson/Getty Images)

Thingol rechaza por completo la idea de ver a un hombre casado con su hija, por lo que le promete a Beren que solo accederá a su matrimonio si cumple una misión aparentemente imposible: Traer en su mano uno de los Silmarils, las joyas que contenían la luz de los Árboles de Valinor que habían sido robadas por el malvado Morgoth.

Aunque en las películas se nos presente a Sauron como el malo malísimo de toda la Tierra Media, lo cierto es que en sus orígenes no era más que un sirviente de Morgoth, también conocido como Melkor por las raza de los elfos. Morgoth era otro de los descendientes de Ilúvatar, solo que él pertenecía a los Valar, seres más poderosos a los que se les encargó la tarea de preparar el mundo acorde a la visión del dios. No obstante, este villano se desvió de los designios establecidos y tomó el camino del mal, iniciando múltiples y muy cruentas guerras y batallas que se narran en libros como El Silmarillion.

Sauron en verdad también pertenecía a los maiar, cuyos designios eran ayudar a los Valar a dar forma al mundo. En este sentido, cuando Beren se dirige a Angbad, la fortaleza de Morgoth al norte de la Tierra Media donde reunía a su ejército de orcos y balrogs, a recuperar uno de los Silmarils, el villano de El señor de los anillos entra en juego como esbirro del mal de su amo y le hace prisionero en las mazmorras de Tol-in-Gaurhoth, una fortaleza junto a uno de los antiguos ríos del norte. Es entonces cuando Luthien, queriendo evitar que su amado sucumbiera en su misión, se lanza a su rescate acompañada de varios aliados de los elfos y del reino de su padre y consigue derrotar al malvado maiar.

Y es aquí donde llegamos al punto donde Sauron muestra una faceta que cambia por completo la percepción de los que tenemos tan en mente las películas de Peter Jackson. Ya de por sí, que Sauron sea un villano de menor jerarquía y que cae derrotado con facilidad en esta batalla ya tira por la borda parte de la visión temible del personaje, pero lo realmente chocante es leer que tras caer vencido se convirtió en un enorme vampiro y fue derramando sangre en su huida.

Sí, un vampiro, una imagen que viendo la trilogía de El señor de los anillos jamás nos hubiéramos imaginado. Al final, la épica que desprende su presentación en el prólogo de La comunidad del anillo, todas las descripciones que se nos dan a lo largo de la saga cinematográfica o la conjunción de esbirros del mal que componen su ejército, solo nos hacían pensar en él como un villano legendario curtido en la espada y la brujería y no como un ser celestial con capacidad de hasta convertirse en una criatura al nivel del conde Drácula.

Pero lo cierto es que en los textos de Tolkien tiene muchas más complejidad y evolución al ser presentado como un ser divino corrompido que se erige como un cambiaformas, como el señor de las ilusiones o de los licántropos y los vampiros que poco a poco, tras la caída de Morgoth, empezó a aumentar sus designios con el mal con sucesos como la creación de los Anillos de Poder o la caída de Númenor, historias que, aparentemente, podremos descubrir en la inminente serie de El señor de los anillos de Amazon.

La pena es que, al ser la historia de Beren y Luthien un relato que no terminó por desarrollarse al detalle, al igual que el resto de los escritos que se recogen en El Silmarillion, nunca sabremos más sobre este lado sanguinario y terrorífico de Sauron como vampiro. Lo único que se recoge al respecto son estas líneas, que suponen el final de sus actos hasta el término de la Primera Edad del Sol: "Y en seguida Sauron tomó la forma de un vampiro, grande como una nube oscura sobre la luna, y huyó, goteando sangre del cuello sobre los árboles, y fue a Taur-nu-Fuin, y vivió allí, llenando el sitio de horror”.

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