Los rumores de crisis entre Sara Carbonero e Iker Casillas : ¿separación a la vista?

Nuria Hernández
·8 min de lectura

El pasado domingo cuando en Viva la vida ‘cebaron’ que una pareja muy querida y admirada del panorama español iba a anunciar su separación, muchos pusieron los ojos (y los tuits) en el matrimonio formado por Sara Carbonero e Iker Casillas. Las redes ardieron en ese momento con comentarios en los que se decía que la periodista y el portero de fútbol serían los que anunciarían su ruptura sentimental. Finalmente, fueron Bertín Osborne y Fabiola Martínez los que, después de dos décadas juntos y 14 años de matrimonio, anunciaron vía comunicado del cantante que habían puesto un punto y final a su relación. Pero, ¿por qué fueron muchos los que pensaron que serían Iker y Sara?

PORTO, PORTUGAL - OCTOBER 25: Sara Carbonero (L) and FC Porto's goalkeeper Iker Casillas from Spain attends FC Porto Gala Dragoes de Ouro 2016 - 2017 at Dragao Caixa on October 25, 2017 in Porto, Portugal. (Photo by Carlos Rodrigues/Getty Images)
PORTO, PORTUGAL - OCTOBER 25: Sara Carbonero (L) and FC Porto's goalkeeper Iker Casillas from Spain attends FC Porto Gala Dragoes de Ouro 2016 - 2017 at Dragao Caixa on October 25, 2017 in Porto, Portugal. (Photo by Carlos Rodrigues/Getty Images)

Los rumores de una crisis sentimental entre Sara e Iker comenzaban el pasado verano. En ese momento, el que fuera portero del Real Madrid preparaba junto a su mujer y sus dos hijos su regreso a Madrid después de cinco años viviendo en Oporto por su carrera futbolística. Iker concedía una entrevista a la revista Semana en la que revelaba algunos de los momentos más difíciles que tanto él como su mujer habían vivido en el último año. 2019 no fue fácil para ellos. Primero Iker sufrió un infarto que le hizo replantearse su existencia y del que salió porque afortunadamente los médicos de su club portugués estuvieron muy rápidos atendiéndolo. Poco después a Sara le diagnosticaron un cáncer de ovario por el que tuvo que someterse a un duro tratamiento de quimioterapia durante varios meses, pero del que también afortunadamente ha salido victoriosa.

Estos dos varapalos hicieron que Iker se mostrara algo distante con respecto a su pareja en otro duro golpe para ella, la pérdida de su abuelo, al que la periodista adoraba. “Sabíamos que (el abuelo de Sara) estaba muy malito porque desde que se murió su abuela él se había ido apagando y decidimos que Sara y los niños se fueran allí para estar cerca. La verdad es que he estado de un lado para otro e igual no he estado con Sara todo lo que debería”, admitía el deportista dejando a todos con la boca abierta y provocando los primeros rumores de crisis en la pareja.

Muy al contrario, la periodista sí estuvo en todo momento al lado de su marido cuando le dio el infarto. ''Yo estaba en Cádiz por trabajo. Volamos con total normalidad hacia Madrid, donde yo tenía una escala de treinta minutos hasta coger otro avión a Oporto. A los cinco minutos de salir por la puerta, Ana volvió a entrar y me dijo: “Sara, tranquila. A Iker le ha dado un infarto”. El shock fue absoluto para ella. ''Solo recuerdo coger el teléfono inmediatamente. Primero llamé a Iker, aunque era muy poco probable que me respondiera. Tampoco me respondieron el médico del Oporto ni Sandro Pereira -seguridad del equipo- y era raro porque siempre contesta''. En estos momentos Iker se estaba sometiendo a un cateterismo cardiaco y para no preocupar a su mujer había pedido al personal que no cogiera el teléfono a la presentadora que tomaba su vuelvo de vuelta a Oporto. ''Cuando aterrizamos me fui al hospital. No me acuerdo ni cómo subí... (...) Cuando vi a Iker en la camilla tumbado se me partió el alma. Aunque él estaba bien vi mucha preocupación y mucho sufrimiento en la habitación y en los médicos. Se palpaba''. En aquel momento, Sara tuvo claro que tenía que estar a su lado: ''Le cogí la mano. Fue una cosa como muy instintiva, porque quería tocarle. Ya no me separé de él hasta que me echaron del hospital”.

Desaparecidos en las redes

Poco después, la familia se mudó a Madrid y aquí recomenzaron de nuevo su vida. Ellos no son dados a hablar de su vida privada ni se demuestran demasiado cariño en sus redes sociales, pero desde hace más de seis meses, ninguno de los dos ha publicado nada sobre el otro, ni siquiera en el momento en el que Iker ha anunciado su fichaje como directivo del Real Madrid. Ni una foto, ni un mensaje de enhorabuena por parte de Sara... nada de nada. La periodista e influencer se dedica a postear videos con su amiga y socia Isabel Jiménez, fotos de sus hijos disfrutando de juegos y diversiones, e imágenes de su negocio de moda, Slow Love. Y lo mismo pasa con Iker. Cuando Sara confirmó su fichaje por Radio Marca, la cadena de radio que la vio nacer como periodista, su marido solo le puso un emoji en el post de una manita con un pulgar para arriba como símbolo de aprobación. Él solo sube imágenes de sus premios, sus entrenos y alguna de su familia, en concreto de su abuela, durante las pasadas navidades. De Sara en sus redes, ni rastro.

¿Un pisito de soltero?

En diciembre volvían a sonar con fuerza los comentarios sobre la separación física de la pareja. En un tono ciertamente malicioso, Miguel Ángel Nicolás aseguraba en Ya es mediodía que el portero estaba reformando la casa que había comprado hace un tiempo en la zona de Pintor Rosales, en el centro de Madrid. “Sara está arreglando su casa de la Finca y él la suya de Pintor Rosales”, dijo el periodista. Ante su comentario, Sonsoles Ónega, conductora del programa, le espetó: “¿Una malignidad?”, a lo que él le aclaró que desconocía si era “una malignidad o que uno está preparando la casa para que luego vaya el otro con la familia”. Para quitar hierro al asunto, algunos de los colaboradores del espacio comentario que ahora está de moda que los matrimonios vivan en domicilios separados y que eso no significa que se vayan a separar. ¿Quería decir Nicolás que el portero está montando esa casa para mudarse ahí él solo tras arreglar la supuesta separación de su mujer? ¿A qué venía ese comentario? ¿No puede ser que simplemente estén reformando la casa para alquilarla a otras personas como una inversión más para el portero?

La espectacular casa de los Casillas-Carbonero en La Finca, una de las urbanizaciones más exclusivas de la capital situada en Pozuelo de Alarcón, fue el hogar de la familia en los años previos a su marcha a Oporto. La compraron en 2014 a Lydia Bosch y su entonces marido Alberto Martín. Obviamente, todos pensamos que en su regreso a España se instalarían de nuevo en esa vivienda que está vacía desde que se fueron a Portugal. Peor en agosto, Casillas compraba un piso de tres millones de euros en el distrito de Moncloa frente al conocido Parque del Oeste, algo que avivó los rumores de crisis. Algunos medios, como Vanitatis, aseguran que la pareja habría adquirido esta casa de 300 metros cuadrados para estar más cerca de sus amigos y que en sus planes es mudarse a ella en cuanto terminen la reforma.

Una gran crisis en verano

Ninguno de los dos ha hecho declaraciones al respecto, ni para confirmar ni para desmentir el supuesto distanciamiento entre ellos. Personas cercanas a la pareja aseguran que están felices con sus nueva vida y que todos los rumores les resbalan de manera rotunda. El paparazzo Jordi Martín comentaba en Viva la vida hace unas semanas que aunque de momento no hay una separación del matrimonio, sí que han vivido un momento de crisis sentimental durante el pasado verano. “En agosto del año pasado, Sara lo pasó muy mal. El matrimonio estaba debilitado y han pasado un bache muy gordo pero actualmente, Iker está muy pendiente de ella", afirmó. Durante las vacaciones estivales estuvieron con los niños en el pueblo de él en Ávila y visitando a la familia de ella en Toledo, según publicó entonces ¡Hola!. Es más, Sara publicó una foto en su perfil tomada en Navalacruz, el pueblo de Iker, tratando así de acallar cualquier tipo de comentario. Además, hay que tener en cuenta que tanto Iker como Sara son personas de riesgo por su historial médico, por lo que últimamente no se prodigan en eventos o photocalls.

Sea como fuere, Sara Carbonero e Iker han empezado una nueva vida en Madrid. Por el momento, él está centrado en su nuevo cargo como adjunto al director general del Real Madrid. “Orgulloso de volver a casa. Afronto este nuevo reto con toda la ilusión y ganas del mundo, gracias por la bienvenida”, escribía al darse a conocer la noticia. Por su parte, Sara empezaba esta semana su colaboración con Radio Marca con la ilusión del primer día en una nueva etapa profesional mucho más tranquila y alejada de los focos. Además, su empresa de moda centra su día a día y ahora tiene más tiempo para disfrutar de la compañía de su ‘comadre’, la también periodista Isabel Jiménez, que acaba de ser mamá de su segundo hijo. Solo el tiempo dirá si el matrimonio termina sus días por separado después de diez años de vida en común (y nos rompería el corazón como nos lo rompieron Paula Echevarría y Bustamante con su divorcio) o si deciden pelear por mantenerse unidos y salen más fuertes de las últimas adversidades que les ha tocado sufrir.

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