Sandra Pica ya ha ganado 'Secret Story' y no es el maletín

Hay premios que sobrepasan lo económico que encierra un maletín. Quizás suene muy 'quedabien' decir en un reality eso de 'yo ya he ganado' antes de que este acabe, pero en ocasiones es así con creces. Sandra Pica reconocía entre lágrimas el pasado martes el mayor logro que ha obtenido tras su paso por Secret Story, una afirmación muy reveladora que esconde un gran dolor en su vida y nos ayuda a comprender la razón de su forma de ser, a veces esquiva y bañada en tristeza.

Su ganancia en este reality, del que todavía puede salir vencedora, va más allá de Julen y unos cuantos miles de euros. Ha conseguido lo que a muchos le cuesta toda una vida.

Sandra Pica en Secret Story (Enrique Cidoncha; cortesía de Mediaset)
Sandra Pica en Secret Story (Enrique Cidoncha; cortesía de Mediaset)

El anuncio de la entrada de Sandra Pica a Secret Story no me pilló por sorpresa ni tampoco me emocionó demasiado. Reconozco que sus intervenciones en otros realities hacían que me saturara un poco volver a verla en la pequeña pantalla. En sus anteriores apariciones televisivas siempre estaba a la sombra de alguien, así que, aunque se la veía mucho pero se la conocía poco. Nunca brilló con luz propia ni llegué a saber quién o cómo era en realidad. Ahora sí.

Y todo gracias a un hecho que ha tenido lugar en Secret Story de forma muy mágica y sin guión. En esta ocasión, y sin la presencia de Julen u otro factor externo, Sandra se ha desnudado por completo. Nos ha permitido conocer a la mujer detrás de esa niña de 23 años que ejerce una madurez no muy propia para su edad. Para los que me van a salir con eso de que es la participante que más horas se ha pasado durmiendo en este concurso, se lo pueden ir ahorrando. Todos en esa casa han hecho algo mal, incluso peor que dormir. Tras la salida de Adara, Frigenti y posteriormente Julen, en quienes quizás se resguardaba porque se sentía protegida, Sandra ha sacado una cara que a mí me ha gustado. Al verse sola ha tenido que defenderse y lo ha hecho muy bien.

¡A buenas horas mangas verdes! Dirán muchos. A lo que contesto con eso de: más vale tarde que nunca. En apenas unos días Sandra ha puesto en su sitio a los que ya se creen ganadores, Cristina y Luca, y con argumentos. Hasta ahora, quizás por su necesidad de protección, dejaba que otros con más carácter, como los repescados, lo hicieran. Como saltaban a la mínima, ella, y otros muchos, ya tenían el trabajo hecho. Pero es cuando se ha visto sin apoyos que ha demostrado que si le tocan lo suyo, sale la fiera que lleva dentro. Voy más allá, ha sacado a la luz unos pensamientos y conclusiones tan personales que valen mucho más que cualquier maletín, aunque este pague las deudas.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un post de Instagram no disponible por tus preferencias de privacidad

Su confesión más íntima ha conseguido que Sandra ya haya ganado lo más importante que te puede dar un reality. En ella daba a conocer llorando pero firme qué ha ganado en Secret Story por encima de unos cuantos miles de euros. Tres ganancias que, para mí, son de las más importantes en un ser humano. Si consigues lo que Sandra ha obtenido en este reality, seguro que tu vida será mucho más feliz.

Carlos Sobera llamó a la participante para que viera la curva que había grabado anteriormente. En esta ocasión no fue en directo, ni tampoco con Luis Rollán ni los Gemeliers. Todos ellos pudieron reaccionar a sus apuntes en la pizarra desde el cubo y a la vez que el público. En estos minutos la novia de Julen compartió por primera vez una de las razones por las que se considera una persona insegura en algunos aspectos. Tal y como escondía su secreto, sufrió bullying por su peso. Un acto que marcó su trayectoria vital y que sigue haciendo mella a día de hoy en muchos de sus actos y decisiones. "Se me juzgaba por mi físico, es algo que a día de hoy arrastro, tengo esas secuelas porque nunca me veo lo suficientemente bien... cogía muchos problemas de depresión y ansiedad, no sé si es por eso que hice un borrón de todo lo que he vivido de pequeña", explicó.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Imposible no conmoverse y entender muchas de sus actuaciones en este y otros realities. Después de esta triste confesión llegó una de las afirmaciones más bonitas, ese gran premio que a todos nos gustaría conseguir en nuestras vidas. El comienzo de una nueva vida para Sandra, independientemente de si tiene pareja, está en la tele o gana un maletín. "Para mí ha sido un reto personal estar aquí", iniciaba con los ojos empañados. ¿En qué sentido lo ha sido? Le preguntó Sobera. "En volver a quererme, a quererme a mí misma, en darle el valor a mi familia y a mis amigos que merecen y en comprender y entender lo que es el amor", dijo emocionada pero con una seguridad apabullante. Los aplausos y el mensaje del presentador diciendo que "no hay mejor mensaje que este que estás enviando" dejaron sobre la mesa el valor de Sandra y el gran premio que ya se llevaba a casa.

Con esto no digo que Sandra haya sido ni la mejor concursante ni que deba de ser la ganadora de Secret Story. Eso se lo dejo al público. Lo que sí es importante destacar es que en cualquier reality todos cometen errores, nadie es perfecto. Y aunque en algunos casos la curva sea más en línea recta y sin sobresaltos, lo que importa no es cómo la cosa empieza, sino como acaba. Para mí Sandra ha conseguido el objetivo de este formato: abrirse y darse a conocer de verdad, con todos los miedos que eso implica. No hay estrategia en una confesión tan auténtica, hay sinceridad y eso, ante algo tan duro, es digno de ser aplaudido.

Sin entrar demasiado en recuerdos pasados que son solo eso, pasado, no olvidemos el aluvión de críticas que ha tenido que sufrir en los últimos años. Primero por enamorarse de Tom Brusse y, supuestamente, quitarle el novio a Melyssa en La isla de las tentaciones. La señalaron y juzgaron sin descanso ni piedad. Después llegó una vida de todo menos feliz con Tom Brusse que salió a la luz en Supervivientes. Allí supimos que el francés, por muy bien que concursara, le había sido infiel en varias ocasiones. Sin embargo, por recriminarlo tarde y cuando ya había roto la relación, la imagen de Sandra quedó marcada por la forma en cómo rompió con Tom y no tanto el por qué al dejarlo en la isla con las puertas abiertas cuando volviera, mientras en plató -ya de regreso- se contradecía afirmando que la ruptura era definitiva. Ella, al final, quedó como la mala de aquella historia

Dicho esto, que gane el mejor. Independientemente de lo que pase, creo que es importante dejar esta reflexión en la recta final. A veces, yo incluida, juzgamos comportamientos y situaciones de forma gratuita sin saber lo que se esconde detrás. Es humano, ha ocurrido y seguirá ocurriendo, pero antes de hacerlo, o al menos hacerlo de una forma tan vehemente, pensemos qué y cómo lo vamos a decir. Detrás de todos existe una historia menos bonita, y que Sandra la haya sacado a la luz con sus lecciones aprendidas me parece de valientes. Una victoria que no tiene precio ni te da un maletín.

Más historias que te puedan interesar: