Cómo diferenciar una sandía dulce de una insípida cuando vas a hacer la compra

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El verano es la época por excelencia de las sandías, las frutas más fotogénicas que existen. Nos gustan tanto que se han terminado convirtiendo en un icono pop capaz de ilustrar camisetas, mochilas y cualquier otro objeto imaginable. Sin embargo, lo mejor que se puede hacer con una sandía es comerla, claro. El mes de junio marca el arranque de la temporada de esta fruta, un momento que esperamos todo el año. Elegirla es, claro, todo un arte. Por eso hemos hablado con la empresa Peris, productores de sandías desde los años 50 y pioneros, en los años 90, en la incorporación de las sandías sin pepitas. Ellos nos ayudan a elegir los ejemplares más sabrosos y dulces sin temor a fallar.

Elegir la sandía en el punto de venta tiene truco. Foto: Getty Images
Elegir la sandía en el punto de venta tiene truco. Foto: Getty Images

En Peris comercializan sandía rayada y negra. Aquí comienzan las primeras diferencias. "La negra, con una piel más fina, es la que suele tener un puntito más de dulzor y más cantidad de agua. Por su parte, la rayada suele tener más corteza y una carne más consistente, con menos proporción de agua. Esta es perfecta para aquel que busque una textura más crujiente", explican. Por tanto, si lo que buscamos es dulzor hay que ir a por la negra.

Si hablamos de variedades, ¿hay unas mejores que otras? "No, cada variedad funciona mejor en unas zonas de cultivo o en otras. Por ejemplo, en sandía negra la variedad Fashion va muy bien en invernaderos, y otras, como la Style o Fenway, son ideales para cultivar a cielo abierto. Por tanto, encontrar unas y otras en el mercado dependerá también de en qué zonas nos encontramos. Aunque está claro que los que prefieren no encontrarse pepitas apostarán siempre por las variedades que no las llevan.

Es la sandía negra la que suele resultar más dulce. Foto: Getty Images
Es la sandía negra la que suele resultar más dulce. Foto: Getty Images

Pero este no es el único aspecto a tener en cuenta: la forma también importa. "Cuanto más redonda sea, mejor. Si tiene protuberancias, estas pueden indicar que su evolución en el cultivo no ha sido del todo correcta y que quizá tengan carencias, tanto de color como de dulzor y sabor", comentan en Peris.

Siempre ha existido la creencia de que el peso de una sandía nos da mucha información sobre la misma y así es. "El peso ha de estar equilibrado con su tamaño. Es decir, debe pesar más o lo mismo que uno espera al ver su tamaño. Cuando la sostienes, debes percibirla como llena y consistente", cuentan. Además, esto también puede comprobarse al golpearla: "Si la sensación es que está firme es una buena señal".

Hay que estar atentos también a las manchas de color. "La coloración indica la zona que ha estado tocando la tierra durante su crecimiento. Suele tratarse de una mancha amarilla que es ideal si está en la barriga, es decir, en la parte más larga de la fruta. No es buena señal si la encontramos en la base o allí donde ha estado la flor".

La forma, el peso, las manchas... determinan la calidad. Foto: Peris
La forma, el peso, las manchas... determinan la calidad. Foto: Peris

Obviamente, todo es más sencillo cuando una sandía está partida por la mitad. "En este caso es más fácil tomar decisiones", admiten desde Peris: "El primer paso es elegir la que tenga una coloración roja más viva y uniforme. También resulta interesante observar la cavidad seminal, cuanto menos hueco haya en ellas mejor, aunque esto no es una ciencia cierta, ya que hay veces que esta cavidad puede ser más grande o más pequeña en base a la variedad de la sandía , sin tener relación con esa cavidad".

En cualquier caso, desde Peris insisten en que hay una fórmula inequívoca para acertar con la sandía. "Siempre decimos que es mejor apostar por una sandía que nos aporte la seguridad de que la selección ya la han hecho manos expertas por nosotros, como es nuestro caso. Nuestro proceso de selección empieza en el campo, donde tenemos en cuenta diversos aspectos para decidir qué sandía es correcta y cuál no". Después, hacen otra selección en nuestras instalaciones para determinar las distintas calidades, que oscilan entre la calidad gourmet (comercializada como sandía Vicentín) y la calidad premium (comercializada como Peris Dolce). Y si no contamos con el aval de saber cuál es la empresa que ha cultivado el fruto, siempre nos queda retener las claves que nos han dado: adiós a las sandías malas. Para siempre.

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