‘Sálvame’ y el puesto vacante que serviría como anillo al dedo a Samantha Hudson

Por Mike Medianoche. - Samantha Hudson se ha convertido en una estrella de la televisión en los últimos meses,y lo más llamativo es que no se casa con ninguna cadena. Fue aspirante en MasterChef Celebrity en Televisión Española, aunque su mal tino en los fogones la convirtió en la segunda expulsada. Luego saltó a Atresmedia, donde protagonizó un especial para la plataforma ATRESPlayer Premium titulado Una Navidad con Samantha Hudson, adaptación libre en clave de drag del Cuento de Navidad de Charles Dickens. Y ahora puede que se convierta en colaboradora de Sálvame, pues este lunes le hicieron una oferta para incorporarse al programa… y lo cierto es que hay un puesto vacante que le iría como anillo al dedo.

Este lunes Samantha visitó el plató del programa de La Fábrica de la Tele, aunque sin ningún objetivo concreto más que agitar un poco el avispero, como se suele decir por allí. Y una vez más demostró que tras una imagen llamativa y ciertas frases sarcásticas Hudson tiene un importante mensaje que dar en la televisión nacional.

En su charla con Carlota Corredera Hudson reflexionó sobre temas muy variados, como la necesidad de colocar etiquetas a la gente, o si se considera un referente. Lejos de asumir el papel de una diva, Samantha dejó claro que solo se representa a sí misma, aunque haya gente a la que influya.

MADRID, ESPAÑA - 15 DE NOVIEMBRE: Samantha Hudson asiste a la gala de los Premios Fotogramas de Plata celebrada en el Real Casino, el 15 de noviembre de 2021, en Madrid, España. (Foto de JAVIER RAMÍREZ vía Getty Images)
MADRID, ESPAÑA - 15 DE NOVIEMBRE: Samantha Hudson asiste a la gala de los Premios Fotogramas de Plata celebrada en el Real Casino, el 15 de noviembre de 2021, en Madrid, España. (Foto de JAVIER RAMÍREZ vía Getty Images)

Uno de sus primeros comentarios fue referido a los pasillos de Mediaset, y cómo se había topado con un cuadro de Bertín Osborne al lado del baño de mujeres. “Es terrorífico, tiene una energía rarísima”, decía ante una Carlota Corredera que no sabía cómo salir de ese jardín. Luego la comunicadora quiso saber por qué se considera fan de Lydia Lozano o Chelo García-Cortés, y no de ella. “De las presentadoras tú eres la que mejor espina me da. Si no, no te diría nada”, fue su respuesta.

En su línea habitual Hudson ofreció un discurso sólido, fruto de tener “muy poca vergüenza, y tanto morro que me lo piso”. Y recordó cómo por formar parte de las “mal llamadas otredades, cuando te sales de los estándares generalizados te atacan”. Dijo queser ella misma es “una suerte y una condena. Porque es muy difícil, aunque yo me empeño en complicarme”.

El momento más interesante vino cuando habló con Lydia Lozano, a la que alabó sus peinados por ser casi una obra de arquitectura. Y es que el pasado día 5 de enero Lydia Lozano salió vestida de emisaria del rey Baltasar, maquillada de oscuro, y recibió críticas en las redes sociales por hacer blackface. Es decir, pintarse el rostro como si fuese de raza negra, pues es un recurso que siempre se ha hecho con fines cómicos y para ridiculizar a la gente por su etnia.

Hudson dejó claro que entiende que Lydia no es racista, pero sí repite unas actitudes acogidas dentro de la tradición que le impiden cuestionarse si eso puede molestar a la gente negra. Alabó que en Sálvame se hable de temas como la violencia vicaria, pero tiró de la oreja de Lydia y al equipo por frivolizar con el tema del blackface. “Le estamos dando tanta importancia, todo el mundo sabe que no soy negra”, se defendía Lydia, que hasta argumentaba cómo le pusieron un tono claro de piel.

Con mucha elegancia Samantha invitó a reflexionar sobre cómo hay muy poca representación de la gente racializada en la televisión, y que basándonos en que siempre se ha pintado a Baltasar de negro no se tome en cuenta las necesidades de la gente racializada. “Este es un espacio que se puede aprovechar para dar una divulgación”, añadía la Hudson. Y justo después Corredera le ofrecía convertirse en colaboradora del programa, en una sección todavía por definir. Algo que Samantha aceptó a medias, pues reconoció que no le gusta muchas veces el tratamiento de la prensa rosa.

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En frío, Samantha Hudson como colaboradora de Sálvame es como un pulpo en un garaje. Parece fuera de lugar, que su forma de entender el mundo va por otros derroteros. Pero con su discurso sí podría aprovechar, como ella misma dice, para hacer divulgación, y ayudar a los colaboradores a ver el mundo de otra manera.

Por ello, quizá encajaría muy bien en el rol de defensora de la audiencia, como antes lo fue María Teresa Campos, Carlos Lozano, Kiko Matamoros y brevemente durante este verano Rocío Carrasco. Ya ha demostrado que no tiene pelos en la lengua, ni con Carlota Corredera, ni con Lydia Lozano (aunque la admire), ni siquiera con la fotografía de Bertín Osborne.

Y aparecer una hora a la semana por el plató para responder llamadas y poner algunos puntos sobre las íes resulta algo muy atractivo. Tiene presencia, dominio escénico, un gran magnetismo, e incluso permitiría a la gente más joven conectar con Sálvame, cuya media de edad es avanzada. Sería muy interesante que esa oferta de incorporarse al equipo y que no se quedase en una propuesta de esas que se lanzan al viento, porque Samantha podría traer aires nuevos al formato.

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