El peligro de normalizar el consumo de cocaína y otras drogas en televisión

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“Yo soy cocainómano desde los 15 años, es decir, me queda un añito para cumplir las bodas de oro”. Con esta frase tan contundente (y con cierta sorna) Kiko Matamoros compartía con la audiencia su adicción a las drogas en la entrega de Sábado Deluxe emitida el pasado 17 de enero. Obviamente las reacciones no se han hecho esperar, y no solo por parte de su hija Ana o su actual pareja Marta López Álamo, sino también de los usuarios de las redes sociales y de los medios de comunicación.

Pero, dejando a un lado que el colaborador de Sálvame ha acaparado decenas de titulares, cabe preguntarse hasta qué punto es peligroso normalizar en televisión la drogadicción. Porque las cadenas sirven de altavoz para este problema pero si en muchos casos no saben tratar bien el tema pueden ser cómplices del mismo dando una imagen bastante peligrosa para la audiencia. Y es que la confesión de Kiko Matamoros con tanta naturalidad puede resultar escandalosa si lo único que se busca es incrementar el share.

(©Mediaset)
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“¿Por qué haces hoy esto?”, le preguntaba Jorge Javier Vázquez a Kiko Matamoros el pasado domingo cuando se extendió con una de las respuestas del polígrafo acerca de su vida de excesos. “Quiero ser honesto. Creo que se me ha difamado, se ha mentido y además por lo más bastardo que se puede mentir que es por intereses económicos y yo soy una persona pública y me duele por mis hijos”, respondía el colaborador televisivo en un intento de justificar una revelación que ha corrido como la pólvora y que nos hace replantearnos el riesgo de normalizar en televisión el consumo de sustancias.

Kiko Matamoros ha tenido barra libre para compartir con la audiencia la odisea que sufre desde que es un adolescente y que también ha marcado la vida de su hermano mellizo quien, todo sea dicho, permanece alejado de los focos. Porque hay que decir que después del estremecedor testimonio del pasado domingo las miserias del colaborador han seguido exprimiéndose en la entrega del lunes de Sálvame.

Que Kiko Matamoros se haya enfrentado al PoliDeluxe más sincero de su carrera da mucho que pensar por el hecho de que Telecinco permita a los rostros de la cadena que se quiten lastre y normalicen el consumo de cocaína y otras drogas. Porque el madrileño no ha compartido su dura realidad para remover conciencias sino que él mismo dejaba caer que desvela que consume sustancias porque no quiere que nadie le calle con amenazas.

Así, el exrepresentante de famosos contó que especialmente durante su relación con Makoke hizo del consumo de la cocaína algo habitual y tanto el presentador como los colaboradores presentes en plató no se mostraron sorprendidos ni mucho menos procuraron hacer un discurso de concienciación en directo. Únicamente Jorge Javier Vázquez le preguntó si durante todos estos años ha intentado desintoxicarse. “No, porque tenía el convencimiento de que cuando quería lo hacía y yo no sé si a lo mejor el día que vuelva a intentarlo ya no puedo pero lo he hecho. Cuando Makoke se quedó embarazada deje de consumir y estuve un año sin tocarlo”, fue la respuesta del tertuliano que además se enorgullecía de que nunca sintiera miedo de tener un exceso. Para mear y no echar gota.

Aunque a simple vista la confesión de Kiko Matamoros pueda resultar novedosa no es la primera vez que un rostro televisivo comparte a la ligera en televisión su adicción a las drogas. En GH Dúo Kiko Rivera confesó el calvario que sufrió tras engancharse “a la cocaína, al hachís y a la marihuana”. Y precisamente Ylenia siguió el ejemplo de su compañero compartiendo el dolor por un tiempo pasado de excesos. Pero, ¿era necesario que se abriera la veda en un reality banalizando el consumo y con los directores haciendo como si nada hubiera pasado? A veces se nos olvida que la drogadicción es un grave problema de la sociedad y que este tipo de programas son vistos por un montón de jóvenes que pueden tomar como referentes a los concursantes.

Si seguimos en 2018 el colaborador de Cazamariposas Jordi Martín también se enfrentó a su entrevista más íntima de la mano de Jorge Javier Vázquez en Sábado Deluxe donde habló de su dependencia a las drogas. Pero hay más porque Alonso Caparrós igualmente se derrumbó en Sálvame el pasado mes de julio relatando con pelos y señales su oscuro pasado por culpa de los desfases. “El mundo de las fiestas, de la noche, que nadie se engañe, que nadie se equivoque y que nadie lo naturalice, esconde abismos insondables”, acertó a decir aunque su mensaje no caló muy hondo porque precisamente este tipo de confesiones se han normalizado en la televisión como si lo único que importara es que al día siguiente los titulares recogieran el testimonio del famoso de turno sumido en la desgracia.

En este sentido las cadenas, especialmente Telecinco, deberían asumir una mayor responsabilidad y un buen punto de partida sería no dejar participar a ningún famoso en un programa si está bajo los efectos de las drogas. Ocurrió, por ejemplo, con Belén Esteban. Ella misma confesó en su libro Ambiciones y reflexiones cómo se colocaba a antes de grabar ¡Más que baile! Nadie hizo nada en su momento. Es más, no es la única vez que la conocida como Princesa del pueblo ha abordado su lucha contra las drogas y cómo recurría a ellas cada vez que tenía que aparecer en público.

Y, repetimos, no es un hecho aislado. Ha ocurrido con muchos invitados a otros programas de televisión, Mariola Cubells confesó vivir algo parecido hace unas semanas en un post de disculpa a Jesús Vázquez en The Huffington Post. Aprovechando que el presentador recordó con Bertín Osborne en Mi casa es la tuya las acusaciones contra él sobre el caso Arny la periodista compartió que una productora de Canal 9 dio dinero a dos jóvenes para que compraran droga antes de acudir a Parle Vosté, calle vosté a difamar al comunicador.

En resumen, la drogadicción es un tema muy sensible y en Sábado Deluxe han pecado de irresponsables porque de alguna manera en el programa se ha blanqueado y normalizando el consumo de sustancias ilegales. Y lo peor es que Kiko Matamoros no es el único que ha levantado ampollas en los últimos tiempos ya que la televisión es un medio que ha caído en la apología de la droga con rostros conocidos hablando del asunto de manera cruda y directa sin ninguna empatía por el público.

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