Por qué es tan importante (también para tu salud) priorizar el producto local

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La llegada de agosto nos brinda la oportunidad de revisar lo que comemos para ver cuántos alimentos de temporada estamos incluyendo en nuestra dieta. Como mínimo deberías incluir estos

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En verano necesitamos alimentos que contengan más agua, como la sandía, el melón o la pera y más ricos en betacarotenos para proteger la piel, como la calabaza, el melón, la zanahoria y el mango. (Foto: Getty)

Las nuevas tendencias de alimentación saludable hablan cada vez más de la importancia de consumir frutas y verduras de temporada. Aunque a día de hoy hay muchos alimentos que podemos encontrar durante todo el año, lo cierto es que cada uno tiene su época y es conveniente priorizar el consumo de alimentos frescos en su momento óptimo de consumo.

No solo estamos hablando de factores importantes como la economía, sino también de factores tan relevantes como la salud, el medio ambiente y las relaciones sociales. Si optamos por alimentos de temporada, estaremos aprovechando al máximo los beneficios nutricionales que nos ofrecen.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que al consumir productos de temporada tendremos una dieta variada e iremos cambiando de alimentos según la estación del año, algo que también resultará beneficioso para nuestro organismo. Al incluir en nuestra dieta “lo que toca” en cada estación estamos aportando a nuestra salud herramientas de defensa naturales, ya que los productos de temporada incluyen fitoquímicos, antioxidantes y componentes con resultados muy positivos para nuestro cuerpo.

Esto es lo que debes tener en el frutero. (Foto: Getty)
Esto es lo que debes tener en el frutero durante el mes de agosto. (Foto: Getty)

Así lo asegura Gemma del Caño, farmaceútica especializada en seguridad alimentaria, quien resumía a principios de semana cuáles son los alimentos que debemos tomar este mes, al tiempo que asegura que “lo ecológico de verdad es el producto local y de temporada, el más barato”.

Qué tomar en agosto

La sandía y el melón están en su mejor momento y, por su alto contenido en agua, son fundamentales para mantener una buena hidratación cuando aprieta el calor. Con ellos puedes preparar cremas frías muy refrescantes, por ejemplo, melón triturado con un toque de menta.

En esta lista también destacan el kiwi, limón, piña, peras limoneras, plátano, pomelo... Agosto trae un toque más cítrico que ningún otro mes. Haz una rica limonada fresquita o, ¿por qué no? Un guacamole con lima.

Otras frutas que nos visitan durante un breve periodo y que están en buen momento para disfrutarlas son las ciruelas, el membrillo y el paraguayo. Una fruta menos conocida pero muy dulce es el higo chumbo.

Si tienes una buena batidora puedes hacerte smoothies o batidos combinando diferentes frutas (las peras van muy bien porque son otra gran fuente de hidratación) y añadiendo algo de zumo, leche o hielo. Quedan deliciosos y son perfectos para la merienda, o incluso la cena ahora que estamos en medio de una ola de calor. No olvides las bayas, las frambuesas y los arándanos, a las que se unen ahora las grosellas y más avanzado el mes, las moras.

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Es momento de disfrutar de otras hortalizas de verano, como por ejemplo berenjena, calabacín, espinacas, judías verdes, lechugas, nabos, okra, rábanos, remolacha y zanahoria. (Foto: Getty)

En cuanto a las verduras, tomates y pepinos están en su mejor momento. Si el gazpacho ya te sale por las orejas, prueba con la sopa de tomate. Aunque podamos tomarlo todo el año en este mes sabe mejor que ninguno. Y por supuesto, puedes tomar espinacas, en revuelto o en ensalada. Y lombarda, repollo, acelgas... que este también es su mes. Betacaroteno por un tubo que además eso activa la melanina. Así que si te pica el gusanillo, tómate una zanahoria cruda, ahora mismo están deliciosas y tienen mucha vitamina A que te ayudará a conservar el moreno.

También es buen momento para consumir carne de cerdo, codorniz, conejo, pollo y ternera. Por supuesto, agosto es un buen mes para los mariscos, y entre los pescados tienes donde escoger: anguila, bonito, cabracho, carpa, fletan, jurel, liba, mero, palometa, perca, pez espada, salmón, sardina, tiburón y trucha.

Si tienes dudas sobre qué platos preparar puedes consultar los menús de la Fundación Dieta Mediterránea, y si te preguntas cuáles son los motivos que deben empujarte a tomar productos de temporada, aquí los tienes:

  1. Son más naturales. Un producto fresco siempre será más saludable para el organismo que un producto que requiera de conservantes, congelación o estabilizantes para alargar su periodo de consumo. Además, los productos transportados desde grandes distancias pueden haber estado semanas congelados. Sin embargo, los productos elaborados en tu región o recolectados tradicionalmente cerca de tu localidad necesitan menos ‘añadidos’ para estar en su punto y conservarlos. Es lo que se conoce como alimentos de temporada de proximidad geográfica.

  2. Saben mejor. Has tenido que notarlo, la comida local sabe mejor. En las frutas y hortalizas, un producto recolectado en su punto óptimo de maduración tiene mucho más sabor que uno recolectado prematuramente por condicionantes del transporte. Al cultivarse con el clima que les resulta más propicio y poder completar su ciclo natural, los alimentos frescos de temporada aportan sabores, aromas y texturas genuinos. Por tanto, cuantos más introduzcas en tu alimentación, menos espacio dejarás para los procesados, que los han perdido en buena parte y los tratan de imitar o reforzar a través de la sal, las grasas y los aditivos químicos.

  3. Comes variado. Un agricultor que no produce industrialmente puede dedicarse a producir una variada gama productos. Pero no fuerza el cultivo para que los alimentos estén listos en meses que no les corresponden ni los conservan en cámaras, restándoles jugosidad, sabor y nutrientes.

  4. Ayudas al planeta. El uso de fertilizantes y plaguicidas artificiales se hace más necesario si se cultiva contra natura, forzando a la planta a crecer fuera de tiempo, cuando el clima no le es favorable. Por esta razón, si tus verduras y frutas no son de cultivo ecológico, seguramente tendrán residuos químicos. Al comprar productos de temporada, se evita la implantación de monocultivos intensivos que agotan la tierra, favoreciendo la sostenibilidad.

  5. Conoces el origen Siempre es más reconfortante sentarte a comer sabiendo de donde proceden los productos que consumes. Conociendo al lechero, al panadero, al agricultor, etc. y sabiendo como trabajan.

“Los alimentos producidos en nuestros campos necesitan menos tiempo de conservación, tienen un menor coste en transporte -tanto desde el punto de vista económico como energético-, se ofrecen a un mejor precio al consumidor y proporcionan un mejor nivel de madurez, lo que repercute en unas frutas y hortalizas con mejores características organolépticas, mejor sabor y mayores tasas de nutrientes”, concluyen desde Cooperativas Agro-alimentarias de España.

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