Labios azules, la pista visual de que algo anda mal con tu corazón

Mónica De Haro
·5 min de lectura

Quedarse sin aliento y tener los labios azulados es habitual en personas con problemas de corazón debido a las deficiencias del sistema cardiovascular a la hora de distribuir la sangre oxigenada a los tejidos. Te contamos qué es la ‘cianosis’ y a qué enfermedad se vincula

La HP es conocida como la enfermedad de los “labios azules” por el esfuerzo que implica respirar y el cansancio que sienten las personas ante el más mínimo esfuerzo, debido al aumento de la presión en los pulmones. (Foto: Getty)
La HP es conocida como la enfermedad de los “labios azules” por el esfuerzo que implica respirar y el cansancio que sienten las personas ante el más mínimo esfuerzo, debido al aumento de la presión en los pulmones. (Foto: Getty)

El frío puede cortar la respiración y hacer que la piel se vuelva azul, pero hay otra razón. El nombre médico de esta afección es ‘cianosis’, y sucede cuando se agota el oxígeno en sangre. Entonces su color cambia del rojo vivo a un tono más oscuro, lo que hace que la piel y los labios se vuelvan azules.

En ocasiones, los labios adquieren ese tono azulado por otras razones, como la exposición a bajas temperaturas o por encontrarse a una gran altitud. En estos casos, el cambio de color probablemente se deberá a una falta temporal de oxígeno y se resolverá rápidamente.

Pero cuando la piel o los labios de una persona se vuelven azules, normalmente se debe a bajos niveles del oxígeno en la sangre o una mala circulación. Puede ocurrir rápidamente debido a un problema de salud agudo o lentamente, a medida que empeora una condición crónica.

De hecho, muchos trastornos de salud que involucran al corazón, los pulmones y la sangre (o la circulación) causarán cianosis. La enfermedad de los ‘labios azules’ se suele confundir con el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y aunque también puede ser un síntoma de otras infecciones pulmonares como neumonía, bronquiolitis o tos ferina, es un síntoma claro de hipertensión pulmonar (HP).

Esta patología se da cuando las arterias, que llevan la sangre del corazón a los pulmones, se vuelven más gruesas y rígidas lo que dificulta el flujo por los vasos sanguíneos y produce una dificultad para respirar. (Foto: Getty)
Esta patología se da cuando las arterias, que llevan la sangre del corazón a los pulmones, se vuelven más gruesas y rígidas lo que dificulta el flujo por los vasos sanguíneos y produce una dificultad para respirar. A esto se añade que el ventrículo derecho del corazón, encargado de enviar la sangre oxigenada a los pulmones, aumente su tamaño, se debilite y pierda su habilidad de bombear suficiente sangre; lo que puede generar insuficiencia cardíaca e incrementar el riesgo de muerte. (Foto: Getty)

Cuando el corazón se esfuerza demasiado

Se estima que 76 millones de personas en todo el mundo viven con HP, y según nos cuentan desde la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar (ANHP), se trata de “una afección grave y progresiva que pone en peligro la vida de los pulmones y el corazón”. Suele ser más frecuente en las mujeres de entre 30 y 50 años, con una edad media en el momento de su diagnóstico de aproximadamente 50 años.

Esta enfermedad está provocada por un estrechamiento de las arterias del pulmón, por lo que la sangre pasa con más dificultad por ellos y no los oxigena correctamente. Por eso, el lado derecho del corazón debe hacer un esfuerzo extra para bombear con más intensidad y generar una mayor presión arterial.

Con el tiempo, debido a este trabajo excesivo, el corazón va aumentando de tamaño y perdiendo eficacia. De esta forma, cada vez es más difícil que pueda llevar la sangre al resto del organismo.La consecuencia directa y visible de esta deficiencia pulmonar está en la fatiga del enfermo y en una ligera coloración azul en piel y labios.

Todo esto hace que la HP se conozca como una enfermedad potencialmente mortal, porque lesiona los pulmones y el corazón, ya que de tanto esforzarse la persona termina con fallo cardíaco.

Compleja y de carácter silencioso

Aunque cada caso es particular, existen unas características generales. Al principio, quien la padece empieza a sufrir dolor de pecho, dificultad al respirar y un cansancio excesivo en actividades cotidianas.

Con el tiempo, estos síntomas se agravan y van apareciendo otros como la cianosis (labios azulados), pudiendo convertir al enfermo en una persona totalmente dependiente, lo que empeora aún más si no cuenta con un tratamiento correcto.

Entre los síntomas más comunes de esta condición, se encuentran: dificultad para respirar, fatiga, dolor en el pecho, edemas en pies y tobillos y palpitaciones o arritmias cardiacas. Sin embargo, se trata de una enfermedad subdiagnosticada, dado que los síntomas son inespecíficos (falta de aire, mareos, fatiga, desmayos, vértigo, debilidad, dificultad para realizar actividad física, y labios azules) y sus diferenciales más frecuentes son asma y EPOC.

También puede provocar angina de pecho y mareos, e incluso síncopes en los estados más avanzados de la enfermedad. El tiempo promedio que tarda un paciente en ser diagnosticado con hipertensión pulmonar es de dos a tres años, y tres de cada cuatro pacientes acuden al médico con estadios avanzados de esta enfermedad.

Además de presentarse en los labios, la cianosis puede aparecer en las yemas de los dedos, en los dedos de los pies e incluso alrededor de las rodillas, que pueden adquirir un tono de color gris pálido o azulado.

Según la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica, “en el momento actual no hay cura para esta enfermedad. Sin embargo, en ninguna enfermedad se han realizado tantos avances en cuanto a la terapéutica. En relativamente poco tiempo se han logrado desarrollar y comercializar doce fármacos”.

Realizar ejercicio físico, evitar la sal, seguir una dieta equilibrada, prevenir el estreñimiento y protegerse ante infecciones con un lavado de manos regular, además de realizar una higiene bucal óptima y la vacunación antigripal y antineumocócica son algunos de los hábitos de vida que deben seguir las personas con HP.

Cuándo acudir a urgencias

Lo prudente es llamar una ambulancia o acudir al servicio de urgencias del hospital más cercano si la piel de un adulto o un niño adquiere un tono azulado, especialmente si presenta otros síntomas, como dolor en el pecho de manera repentina, palpitaciones, desmayos, fiebre alta, hinchazón de pies y dificultad en la respiración. Podría ser un indicio de un problema que pueda poner en riesgo su vida.

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