'Saint Omer' de Alice Diop: un drama judicial tan sutil como poderoso

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'Saint Omer': un drama judicial sutil y poderosoSaint Omer

En 2016, Fabienne Kabou fue juzgada en Francia por asesinar a su hija de 15 meses de edad, a quien dejó en la playa de Berck-sur-Mer a la espera de que la marea subiese y se la llevase. En uno de los asientos de aquel juzgado se sentó la cineasta Alice Diop, que ahora recrea el caso en su nuevo trabajo, 'Saint Omer', ganadora del Giraldillo de Oro a la Mejor Película en el palmarés del Festival de Cine Europeo de Sevilla 2022. No se trata del típico drama judicial basado en hechos reales, sino que es una brillante e inteligente exploración de la identidad y la maternidad.

Tras brillar como documentalista, Alice Diop marca aquí su primera aventura en la ficción, aunque no se despega demasiado de la realidad. 'Saint Omer' sigue a Rama (Kayije Kagame), una profesora universitaria y escritora francesa que decide asistir a un polémico juicio en busca de inspiración para su próxima novela, que es una reinterpretación del mito de Medea. El juicio gira alrededor de Laurence Coly (Guslagie Malanda), una mujer que, al igual que en la historia real en la que se basa, asesinó a su bebé de poco más de un año de edad. Ahora bien, lo impactante de este crimen imperdonable esconde una historia que Diop quiere que escuchemos atentamente tal y como lo hizo ella en 2016. Así se explica cómo decidió rodar la película: la cineasta elaboró el guion a partir de las transcripciones del juzgado y pidió al reparto que las interpretase palabra por palabra, en un rodaje que recreó cronológicamente el juicio de forma fiel y casi ininterrumpida.

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Saint Omer

Esta forma de afrontar el rodaje es uno de los muchos aspectos que revelan la voluntad de Diop de convertir el juicio en una experiencia compartida. La puesta en escena es increíblemente sobria: escuchamos el testimonio de la acusada con atención a través de planos estáticos y larguísimos, que muy ocasionalmente encuentran un contraplano en Rama, la jueza que lidera el interrogatorio o los abogados de la acusación y la defensa. No es la adrenalínica guerra verbal que encontraríamos en las mejores películas de abogados y juicios, sino una propuesta completamente distinta y convencida de que lo más importante, en ese momento, es escuchar un testimonio que convierte un crimen imperdonable en un relato cargado de complejidades.

Lo importante aquí no son las nociones de inocencia o culpabilidad, sino aspirar a encontrar una verdad atravesada por las violencias de raza y las distancias culturales. Cuando Rama cruza brevemente la mirada con Laurence en cierto momento de la película, de la misma manera que quizás Alice Diop lo hizo con Fabienne, se consolida un proceso de identificación entre dos mujeres tan distintas como similares (ciudadanas francesas de origen senegalés, con educación superior y el peso de una cultura con la que están inevitablemente ligadas) y la cineasta nos invita a atrevernos a sentir empatía. 'Saint Omer' nos reta a mirar en los ojos de quien es víctima y verdugo, de quien ha cometido un crimen imposible de perdonar y, aun así, puede ganarse nuestra simpatía por las circunstancias en las que se vio obligada a vivir.

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Saint Omer

En este sentido, la película es tan emocional como cerebral. Diop trabaja sobre un cierto marco teórico propio de una tesis doctoral y se relaciona constantemente con otros autores, textos e historias. La historia empieza con Rama citando a Marguerite Duras en una de sus clases universitarias. Combinando las palabras de la autora de 'Hiroshima, Mon Amour' con imágenes de archivo, Diop introduce la idea de cómo Duras resignificó la culpabilidad de las mujeres que fueron consideradas "colaboradoras" de los nazis (porque les amaron, porque se prostituyeron por necesidad...) y fueron rapadas públicamente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Esta es la misma idea que despliega sobre Laurence Coly con el objetivo de entender el "por qué" de su crimen.

También está el ya mencionado mito de Medea, que Rama está utilizando como base para su próximo libro. ¿Por qué Medea? Sin duda, la vida de Laurence Coly tiene algo de tragedia griega, pero su presencia en esta historia va más allá. Como apuntan en Deadline, el mito de Medea "es una tragedia que obliga a la humanidad a preguntarse por qué la sociedad pone a las madres expectativas imposibles sin considerar el coste emocional que les supone". Rama está embarazada y se pregunta si será buena madre, o, peor, si sería capaz de hacer lo que Laurence ha hecho si se viese en sus circunstancias.

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La cuestión de la maternidad es sin duda un tema importante en 'Saint Omer': la complicada relación de Rama con su propia madre (que en el filme es apenas una sugerencia, una incómoda comida familiar en el presente y un recuerdo amargo que ya ha quedado en el pasado) lanza preguntas interesantes que resuenan silenciosas en su cabeza durante el juicio. ¿Estamos condenados a convertirnos en nuestras madres? ¿Qué nos mueve a tomar nuestras decisiones? ¿Estamos determinados por nuestros genes, por nuestra cultura, el lugar donde nacimos, nuestras creencias?

Cuando Laurence ofrece como motivaciones para su crimen la brujería y las maldiciones que habían caído sobre su hija, la película abre la puerta también al choque de culturas y la imposibilidad de un sistema judicial como el francés de lidiar con las particularidades de otras culturas y contextos. La intención de 'Saint Omer' no es nunca ofrecer respuestas, sino lanzar preguntas. No nos invita a juzgar a sus protagonistas, sino a comprender todo lo que rodea sus acciones, sus miedos y sus historias familiares. Alice Diop rechaza la versión simple de las cosas y ambiciona alcanzar una verdad más compleja e incómoda.