¿Sacrificarías parte de tu sueldo por más beneficios sociales? Cada vez más españoles lo tienen claro

Jaime Quirós
·4 min de lectura

¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? La respuesta más aceptada a esta pregunta sería la primera opción. La mayoría de las personas no tendrían problemas en afirmar que su se vida se encuentra demasiado asociada a la oficina o de la pantalla del ordenador.

De nuestro trabajo obtenemos una serie de beneficios económicos que utilizamos para realizar diferentes actividades de nuestra vida privada, más o menos esenciales. El rédito económico es muy importante, incluso esencial, pero, siempre que este sea cuantioso de base, puede llegar a pasar a un segundo plano si en la ecuación aparecen otras ganancias que puedan satisfacer aspectos de nuestra vida privada, aunque estas no sean monetarias.

Una gran parte de los trabajadores mejor pagados rebajaría parte de su salario a cambio de contar con beneficios personalizados. ¿Cuáles serían estas ganancias alternativas al sueldo? Por ejemplo, una cuota mensual de gimnasio, seguro privado o incluso una cuenta de Netflix. Así lo determina el estudio Tendencias en beneficios sociales, publicado por la plataforma de gestión de retribución flexible Cobee.

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Un reciente estudio señala que casi 7 de cada 10 trabajadores aceptarían un salario menor si también reciben un paquete de beneficios sociales. Foto: Getty Creative.
Un reciente estudio señala que casi 7 de cada 10 trabajadores aceptarían un salario menor si también reciben un paquete de beneficios sociales. Foto: Getty Creative.

El 66,52% de los trabajadores aceptaría una retribución económica menor si a cambio reciben un paquete de beneficios sociales. Aunque la condición determinante es tener un salario ya elevado.

Es decir, el estudio concluye que prácticamente siete de cada 10 empleados preferirían un salario de 50.000 euros anuales unido a un paquete de beneficios sociales –que incluye el abono del gimnasio, un seguro de salud, dos entradas del cine al mes, una suscripción anual a Netflix y una aportación mensual de 10 euros a una asociación a elegir– antes que un salario de 52.000.

Al realizarles esta cuestión, a los encuestados no se les mostraba el coste real del paquete de beneficios que iban a recibir, que se cifraba en 1.607 euros. Para la empresa, sería más barato ofrecer estas garantías sociales que aumentar el sueldo de sus trabajadores. Ese es precisamente el éxito de este tipo de políticas, según ha explicado el fundador y director ejecutivo de Cobee, Borja Aranguren: “que la percepción de cada euro invertido en beneficios sociales es más alta que cuando se invierte en salario, con lo que para la empresa es significativamente más barato”.

Los más jóvenes, los que más demandan garantías sociales

La elección por los beneficios sociales disminuye según aumenta la edad de la persona entrevistada. Si la mayor parte de los jóvenes de entre 18 a 24 apuesta por esta opción, solo el 10% de los mayores de 54 años estarían dispuestos a perder 2.000 de sueldo en favor de obtener una cuenta de Netflix, entre otros beneficios sociales.

La flexibilidad para adaptarse a las preferencias de cada empleado y la posibilidad de que cada uno elija una combinación son las claves del éxito de estas políticas. El 51,7% de los empleados reconoce que este tipo de políticas son relevantes, pero consideran que los que existen actualmente no satisfacen sus necesidades. Lo mejor: hacer un paquete adaptable.

Los efectos de la pandemia también han jugado un papel fundamental en las respuestas de los encuestados. Por ejemplo, ha disminuido significativamente el interés por el transporte público (56,22%), mientras que ha aumentado el de todos aquellos aspectos vinculados con la salud y el bienestar (72,84%), la formación y el aprendizaje (53,45%) y el entretenimiento (40,17%).

Además de estos beneficios sociales que incluyen servicios utilizados para disfrutar en el día a día, lo cierto es que el mejor complemento al salario sigue siendo la aportación de la empresa a un plan de pensiones privado. Según el estudio, el 63% de los trabajadores estaría dispuesto a ingresar hasta 200 euros mensuales en uno si su empresa duplicara esta aportación. Aunque hay muchas empresas que ya premian al trabajador de esta manera –sobre todo en las de gran tamaño–, esta opción podría convertirse incluso en obligatoria si se aprueba la reforma del sistema de pensiones que maneja el Gobierno en la actualidad.

La felicidad es clave para el trabajador. Las políticas empresariales deben estar destinadas a favorecer la conciliación de la vida laboral con la personal. Este tipo de medidas, junto a otras, como la ya famosa semana laboral de 4 días, reflejan el crecimiento de la preocupación de la empresas por crear una realidad laboral amable. Aunque estas no deben ser superficiales y de cara a la galería, sino reales y garantistas, y adecuarse a las necesidades actuales de los trabajadores.

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